Quizás tenga poco sentido hacer propuestas a estas alturas, pero no nos podemos resignar al hecho de que bajar o redirigir el gasto público para mejorar las pensiones no haya sido parte de la discusión de la reforma, en virtud de las implicancias que tendrá sobre las pymes y millones de trabajadores:
1. Subir un 8,5% el costo laboral en una economía estancada es brutal: pymes tienen una última línea de 4-5% y más de la mitad se sus ingresos se van a sueldos. Multipliquen: 8.5% x 50% equivale al 100% del margen promedio de utilidad de las pymes de Chile.
2. Las pymes representan el 80% del empleo formal: El 1% anual de sobre costo laboral lo absorberán empleados vía menores reajustes de sueldos o vía despidos, o todos los chilenos vía precios / mayor inflación. Sin mencionar las empresas a las que este aumento las puede hacer cerrar…
La solución real al problema de las pensiones debiera considerar al menos cuatro aspectos. Aparte de aumentar las cotizaciones previsionales e introducir competencia al sistema de AFP que contempla la propuesta actual:
1. Bajar o redirigir el gasto público, actual o futuro;
2. Aumentar la edad de jubilación, e igualar la de hombres y mujeres.
Ideas:
1. Subamos en 10% las cotizaciones previsionales, pero financiémoslo a medias entre los sectores privado y público: 0.5% por año c/u por 10 años. Los aportes de los trabajadores en sus cuentas individuales y los del Estado a quienes más los necesitan.
2. Aumentemos en igual periodo, y de manera gradual, la edad de jubilación hasta los 70 años para hombres y mujeres: 0.5 y 1 por año, respectivamente. Podríamos pensar en jornadas más flexibles, más semanas de vacaciones, posibilidad de recibir la jubilación desde los 65, etc., y pensar cómo país como mantener activos a ese enorme talento y que tiene tanto que aportar.
Incorporar a la reforma de pensiones aspectos como éstos, no sólo mejoraría la vida de los chilenos, sino que demostraría además madurez cívica y responsabilidad económica de largo plazo. No hacerlo, sería populismo. Al menos a medias, además de una enorme desconsideración con nuestras próximas generaciones que son quienes realmente pagarán esta cuenta.

¿Sólo los que generamos empleo vemos esto? ¿Ni siquiera políticos que se dicen de derecha ven algo tan obvio? ¿O es que el hambre de ganar elecciones y mantener la vida de príncipes, viviendo sin trabajar ni pagar impuestos, justifica arruinar a un país entero? Y en esto es igual el red que el “blue” set, que se estrechan las manos, para que los que honran la verdad no los saquen de sus cómodas posiciones.
“Así como están las cosas, preferiría que las cosas se queden como están”