Es la mitad del mes de diciembre de 2022. Las angostas calles del centro de Temuco se presentan como un difícil laberinto para quienes inician sus compras navideñas. Los colores de las frutas y verduras que comerciantes ataviados en ornamentos mapuche ofrecen sobre sus canastos tejidos, se mezclan con el olor de las humitas que aparecen a la venta en la esquina de Bulnes con Montt.

Un poco más allá se aprecian vendedores de hierbas y especias típicas de la zona, flores y plantas, cargadores de celular y cables, ropa con ostentosos logos, bebidas reposando en cubetas con hielo y algunas improvisadas parrillas sobre carros de supermercados. Entre gritos, tumulto y el tráfico vehicular es difícil avanzar, convirtiendo la experiencia de comprar en el centro en algo complicado y no muy agradable. Y es que el centro de Temuco recién comienza a despejarse, luego de vivir su peor momento debido al comercio ilegal durante las festividades.

Gustavo Valenzuela, presidente de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Temuco, explica que a pesar de que no se tiene una estimación exacta de las consecuencias que produce el comercio ambulante para los negocios establecidos, sí se observa un claro efecto en la disminución del interés por concurrir al centro de Temuco a comprar, así como también el traslado de muchos negocios hacia otras áreas de la ciudad con mayor proyección durante los últimos años.

El 13 de diciembre y como parte de las labores propias del control del orden público y el comercio ambulante, un grupo de Carabineros y funcionarios municipales fueron atacados con ají merkén, el que fue lanzado por vendedores callejeros que intentaban repeler el accionar de las fuerzas de orden. La roja nube del picante y ahumado condimento cubrió gran parte del ambiente, afectando directamente a los agentes municipales y policiales que terminaron totalmente cubiertos.

En este contexto, la Municipalidad de Temuco publicó en sus redes sociales: “Rechazamos tajantemente esta expresión de violencia, sin embargo, pese a esta y otras múltiples agresiones y amenazas sufridas, el municipio continuará cuidando a sus vecinos de los graves efectos que trae consigo el comercio ambulante, dando cumplimiento a la Ley, protegiendo el derecho a la libre circulación y garantizando el mandato ciudadano que solicita recuperar el casco histórico de la ciudad para todos los temuquenses».

Clanes familiares y bodegaje ilegal

En conversación con El Líbero, el alcalde de Temuco, Roberto Neira, afirma que le han dado prioridad al control del comercio ilegal en el centro de la ciudad tras los incidentes de diciembre recién pasado, cuando el director de seguridad ciudadana y el propio edil fueron amenazados. De hecho, agrega que Carabineros en diciembre detuvo a más de 100 personas que tenían órdenes pendientes de detención, situación que refjleja la naturaleza del problema que se presenta en pleno corazón de la capital de La Araucanía.

A través de la Dirección de Seguridad Pública del municipio el alcalde manifiesta que se ha iniciado un análisis donde ya se habrían detectado al menos 3 o 4 clanes familiares que estarían controlando el comercio ilegal en las principales calles del centro de la ciudad, siendo estos los que nutren de mercancía el comercio ilegal en calles y veredas. «Venden todo lo que comercializa un comerciante formal, pero todo ‘pirata’».

Neira asegura que hay otros que, aprovechándose del pánico, se han puesto vestimenta mapuche, pero los identifican porque venden con canasta. “Esto es relevante porque también existe otro clan familiar, una mafia que arrienda canastas a personas. Les dicen véndame estas paltas, estos tomates y estas lechugas. Por ejemplo, de un ganancia de 100 mil pesos, la persona se queda con 20 mil, sin boleta, sin seguro laboral, sin nada”, agrega el edil.

Asegura que Carabineros ha cooperado con la investigación que llevan adelante las autoridades locales, habiendo encontrado incluso “bodegas en el centro de la ciudad donde estos comerciantes ambulantes ocultan su mercancía”. “Estamos realizando una investigación porque algunos de los que estarían facilitando estos lugares serían comerciantes formales”, advierte Neira.

Al respecto, Gustavo Valenzuela  señala que esto es parte del ambiente general de violencia que envuelve a la región, manifestándose también en las áreas urbanas a través de actividades como esta. “No se descarta nada, por eso hay que investigar. La idea es avanzar y estamos dispuestos a cooperar para despejar las calles para la gente y recuperar el comercio y la seguridad en el centro”, asegura.

La tradición versus lo ilegal

El alcalde establece, eso sí, una clara diferencia entre las pequeñas productoras agrícolas mapuche de los vendedores ambulantes ilegales. “Estas hortaliceras han sido parte del inconsciente colectivo de la ciudad, a quienes se les han reconocido sus permisos denominados precarios, con una exigencia de cierto metraje, credenciales e indumentaria tradicional mapuche, entre otros aspectos”.

Al respecto, Neira añade que con estas pequeñas productoras agrícolas mapuche se ha podido entablar una relación de trabajo, a través de las 2 agrupaciones que las representan, con las cuales se avanza para armonizar este comercio tradicional de la ciudad con la mantención del orden y la seguridad pública. Sin embargo, otro es el oscuro panorama que esconde el resto del comercio callejero del centro temuquense.

En esa misma línea, el presidente de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Temuco señala que el comercio ambulante siempre ha sido un talón de aquiles y una problemática permanente para el comercio establecido, ya que además de competir deslealmente con quienes mantienen la vía formal, se produce una fuerte obstaculización del libre tránsito, afectando la entrada al comercio establecido y dando pie a una sensación de desorden e inseguridad.

Sin embargo, destaca el trabajo que se ha podido llevar adelante junto a las autoridades locales, las policías y el municipio para avanzar en este sentido, sobre todo con lo que significó el plan de Navidad Segura, que a su juicio puede sentar el pie inicial para poder seguir desarrollándolo de manera más permanente.

Obras para un nuevo comienzo

Extensos biombos verdes cubren hoy la calle Manuel Bulnes, dejando entrever los trabajos de lo que será su transformación definitiva a paseo peatonal, a lo menos en las tres cuadras que avanzan desde la plaza de armas de la ciudad hacia los pies del cerro Ñielol. La llamativa obra no ha dejado indiferente a nadie.

Según adelanta el alcalde de Temuco, el paseo peatonal Bulnes se va a recuperar en 2 etapas, una de largo plazo que comprende el eje desde el cerro Ñielol hasta la isla Cautín, junto con una que ya está en plena ejecución en 3 cuadras iniciales. “La primera etapa se enmarca en lo que se llama urbanismo táctico, que es para empezar a recuperar la ciudad y hacer consciencia de que vamos a tener un paseo peatonal en esta primera etapa. En este paseo peatonal se ubicarán algunos puestos de venta para las hortaliceras, para sacarlas de donde están y diferenciarlas del comerciante ambulante ilegal”, señala Neira, quien destaca el aporte que será esta nueva infraestructura urbana que viene ataviada de una colorida paleta y extensos diseños a lo largo de la calle, cuya apertura debiese ser según sus estimaciones durante el mes de febrero próximo.

Estas obras son destacadas también por el presidente de la Cámara de Comercio quien señala que a pesar de que el proceso ha sido complicado, afectando la actividad comercial de los establecimientos aledaños, “todo lo que sea avance para hermosear la ciudad y el centro, hacerlo atractivo, no solo para los habitantes sino también para los visitantes, es altamente positivo. Si bien es cierto fue complicado el proceso con el paseo Bulnes, que afectó las ventas producto de la incomodidad, se entiende que hay costos para lograr grandes cosas y esperamos que el proyecto sea un éxito”, cerró Valenzuela.

Así se busca cambiar la cara del sector céntrico de Temuco, destacando aquellos rasgos de culturalidad que aportan a la identidad local y el turismo, pero también poniendo un cerco a la lucrativa actividad ilegal que se esconde tras la fachada del comercio ambulante en el corazón de La Araucanía.

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