“Lo que en otros lugares es parte de la normalidad, en Chile se convierte en acontecimiento. De repente y sin previo aviso, vuelve la vista hacia sus raíces culinarias y empieza a recuperar el orgullo por su forma de comer. Todo un descubrimiento para una sociedad que, llegada a la mesa, ha vivido más preocupada por exaltar lo ajeno que por mostrar lo propio”. De esa forma el cronista gastronómico Ignacio Medina describe para el diario El País el panorama culinario actual de Chile.
En un extenso reportaje publicado ayer en el periódico español, Medina relata el trabajo del colectivo Pebre, una corporación que se preocupa de rescatar el patrimonio cultural de la comida local, en momentos en que, por ejemplo, en Santiago existen casi la misma cantidad de restaurantes chilenos que peruanos, chinos o japoneses.
En su reporte, el periodista destaca la labor que está haciendo esta entidad. “Ayudaron a que Chile compartiera el día del Barros Luco —el emparedado que tomó el nombre de un presidente de Gobierno: pan, carne a la plancha y queso fundido—, uniendo al país en torno a un bocado; dieron a conocer el día de la gastronomía chilena, inadvertido desde su proclamación en 2009; aprovecharon la noche de San Juan para trasladar de la Araucanía al centro de la capital la ceremonia del estofado de San Juan; lanzan ciclos de conferencias en la Biblioteca Nacional; impulsan proyectos sociales en escuelas y propuestas solidarias; rescatan recetas, imparten cursos para vecinos de la municipalidad de Santiago o muestran la gastronomía chilena en Milán o Nueva York”, relata.
FOTO: FRANCISCO CASTILLO D./AGENCIAUNO
