El economista Hermann González ha seguido de cerca el deterioro de las finanzas públicas en Chile durante los últimos años. Primero como miembro del Consejo Fiscal Asesor entre 2014 y 2018; luego como jefe de asesores y coordinador macroeconómico del Ministerio de Hacienda, durante la segunda administración del Presidente Sebastián Piñera y, durante el último tiempo, como integrante del Consejo Fiscal Autónomo (CFA).
Esta vez, sin embargo, el especialista conversa con Libre Mercado, de El Líbero, bajo dos sombreros distintos: como coordinador del área Macroeconómica de Clapes UC y como socio de Valting Consulting.
«Tenemos gastos que están siendo permanentemente mayores que los ingresos que recibe el gobierno, en una magnitud que va entre 2 y 3 puntos del PIB; o sea, entre US$ 7.000 millones y US$ 10.000 millones», explica González. «Un desequilibrio que empieza a ser persistente y preocupante, porque al final eso significa que tenemos que suplir ese déficit con deuda, esa deuda paga intereses y esos intereses son recursos que no se pueden destinar a otras políticas públicas», agrega.
Este mayor deterioro se ha traducido en que el nivel de deuda pública en relación con el PIB supera hoy el 42%, mientras que en 2007 apenas llegaba al 4%. «Los riesgos son altos de que en los próximos años se supere el nivel prudente (de 45% de deuda en relación con el PIB) si es que no se cambia esta dinámica de la política fiscal«, advierte el economista de Clapes UC.
Otro ejemplo de la mayor debilidad fiscal es la reducción sostenida de los fondos soberanos, creados hace más de dos décadas. Estos fondos permiten enfrentar con recursos propios las crisis externas y fueron claves en los dos mayores shocks de los últimos tiempos: la crisis subprime y la pandemia.
González recuerda que entre endeudamiento y ahorros propios (fondos soberanos), Chile gastó entre 10 y 12 puntos del PIB para enfrentar ambas crisis. «Hoy día en los fondos soberanos tenemos un punto del PIB», repara el analista.
Recorte fiscal
En este escenario fiscal, sumado al cambio presidencial luego de la elección de José Antonio Kast, es fundamental conocer cuál será el ajuste fiscal concreto que aplicará el nuevo gobierno. Durante la campaña, el entonces candidato republicano aseguró que serían US$ 6.000 millones en los primeros 18 meses.
Sin embargo, González cree que esa cifra no está escrita en piedra. «El número preciso de cuánto es el ajuste del gasto es algo que tendrá que ver el gobierno una vez que asuma en marzo. Cuando revise el estado de las cuentas fiscales; cuando revise, por ejemplo, cómo el mayor precio del cobre va a incidir en los ingresos, o cómo va a ser la recaudación estimada de la ley de cumplimiento tributario».
El economista asegura que el principal objetivo del nuevo gobierno debe ser definir las metas de balance estructural, para lo cual tendrá 90 días, y ver de qué manera esas metas serán compatibles con cerrar el déficit fiscal y, en la medida de lo posible, recomponer parte de los fondos soberanos. «Puede que sea menos, no sabemos, que los US$ 6.000 millones que fueron un número que se instaló en la campaña. Pero yo creo que ahora, llegando el nuevo gobierno, tiene que recalibrar esa cifra», añade.
González reconoce que durante la administración del Presidente Gabriel Boric se desaceleró el ritmo de crecimiento del gasto fiscal, pero asegura que ese esfuerzo fue insuficiente. «El crecimiento del gasto se ha reducido, pero no se ha reducido lo suficiente como para cumplir las metas fiscales. Y en el camino nos hemos encontrado con que los ingresos fiscales han sido menores a los previstos, porque la economía ha crecido menos o porque se han cometido errores en la proyección de ingresos también», dice.
Recuperar los fondos soberanos
Durante la entrevista, González insiste varias veces en que una preocupación importante del nuevo gobierno debe ser la paulatina recuperación de los fondos soberanos, especialmente el Fondo de Estabilización Económico Social (FEES).
«No solo es necesario cerrar el déficit fiscal y estabilizar la deuda, sino que uno debería preguntarse, especialmente con estos precios del cobre que estamos teniendo sobre US$ 5 la libra, qué podemos hacer para empezar a recomponer el FEES, que es donde el país ahorra», propone.
Actualmente, la regla de superávit creada a inicios de los 2000 no permite generar ahorros en los fondos soberanos si no se alcanza superávit fiscal. A juicio de González, una alternativa sería destinar directamente parte de los mayores ingresos del cobre al FEES.
«Hoy día, en la medida que tenemos déficit fiscal, por mucho que el precio del cobre esté en US$5 la libra o más, no hay espacio para ahorrar, porque todos esos mayores ingresos se destinan para ir cerrando el déficit. Uno podría proactivamente proponer que una parte de estos mayores ingresos derivados del mayor precio del cobre se destinen a recomponer el FEES», plantea.

Estimado, profesional vuestro analisis y coherente..
Tengo un comentario que me interesaría su analisis. Hizo una relación sobre lo que se hacía el pais con su presupuesto año 2022 y año 2024 y la diferencia entre los resultados eran prácticamente los mismos ,por tanto si se revisa las partidas con los programas y actividades en detalle con resultados se podría hacer los ajustes para minimizar el déficit fiscal que tenemos.Mi recuerdo es que son entre usd 11.000 a usd. 12.000 millones. ( Entrevista dada por economista Fontaine a Canal 13 con periodista Valenzuela en su Prigrama).Puedo no estar claro en las fechas pero si que era un periodo reciente.