Los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán han inyectado incertidumbre en los mercados globales e impactando el precio del petróleo, el dólar y las bolsas de todo el mundo. Entre el lunes 2 y el martes 3 de marzo, la bolsa chilena cedió 5,8%, dejando en números rojos su balance 2026.

«He visto a la bolsa local más castigada que otros mercados emergentes», dice sobre la coyuntura de estos últimos días el gerente de Renta Variable y Activos Alternativos de AFP Capital, Miguel Gravet. «Esto tiene también la lectura de que somos un país importador de petróleo y también que ya habíamos tenido un retorno espectacular en 2025, e incluso en enero y, por lo tanto, los flujos hacia Chile ya habían bajado respecto de otros mercados emergentes», explica el ejecutivo.

Gravet es cauto en proyectar el futuro del conflicto, pero su escenario base es que tenderá a ser más bien acotado y no se extenderá por muchos meses. «No vemos un conflicto de largo plazo. Creo que Irán está bastante solo en este conflicto, eso también hay que verlo. Salvo que se involucraran Rusia y China, pero tampoco lo veo muy probable», plantea.

Esta visión coincide con la de la mayoría de los analistas, que ven poco probable un involucramiento de China y otras fuerzas islámicas radicales en apoyo al régimen de Teherán. De concretarse este escenario, el gerente de Renta Variable y Activos Alternativos de AFP Capital cree que se produciría una reversión de lo que se ha visto en los últimos días, impulsando una recuperación de las bolsas y una baja del precio del petróleo.

«Creo que ese escenario se podría ver si hay señales de que Irán quiere negociar y que se abra a que el conflicto ya se acabe. Eso, eventualmente, sí sería una buena noticia. Creo que podríamos ver tal vez un escenario como ese en un par de semanas», sostiene.

Hasta ahora, el principal riesgo latente es un rebrote de la inflación, a partir del encarecimiento del precio del petróleo por el riesgo de ataques en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% de la oferta de crudo global. Sin embargo, Gravet descarta un impacto relevante si se materializa un escenario de un conflicto de corta duración. «Creemos que si tiene una duración acotada, en general no debería tener un efecto muy grande en la inflación de mediano plazo. Probablemente en los próximos meses sí, si es que vemos algunos rebotes en el precio del petróleo o el dólar, que es muy importante para los precios importados».

A nivel global, prevé que un eventual incremento de la inflación podría ralentizar el impulso monetario por parte de los bancos centrales: «Veníamos viendo bajas de tasas y eso probablemente podría de alguna manera interrumpirse; tal vez las bajas no van a ser tan violentas como algunos mercados estaban anticipando, y eso puede tener efectos en de renta fija».

Afiliados: evitar decisiones apresuradas

El sistema previsional cuenta con más de 12 millones de afiliados (que tienen algún saldo en sus cuentas de capitalización individual) y cerca de 6 millones de cotizantes (que ahorraron el último mes). 

En períodos de volatilidad, muchos trabajadores se ven tentados a tomar decisiones apresuradas con el objetivo de evitar pérdidas en sus fondos, lo que generalmente genera resultados contraproducentes. «Nosotros siempre tenemos el mismo mensaje hacia nuestros afiliados y pensionados. Lo primero es enfocarse en el horizonte de inversión que se tiene. Es muy distinto jubilarse en 30 años más que en un plazo de tres o cuatro años», recuerda Gravet. «Por lo tanto, hay que tener un nivel de riesgo acorde a ese horizonte de inversión».

El ejecutivo es enfático en recomendar que los afiliados no sobrereaccionen a noticias de corto plazo. «Si mucha gente se quiere cambiar de fondo, si muchos inversionistas se cambian, generalmente los precios reaccionan mucho más violentamente y, por lo tanto, eso hace que los cambios sean muy costosos», dice.

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