En el marco de una semana cargada de novedades macroeconómicas -el ajuste del Mepco, con alzas de 370 pesos en la bencina 93 y 580 pesos en el litro de diésel, y la reunión de política monetaria del Banco Central- Javier Salinas, economista jefe de LarrainVial Research, estuvo en Libre Mercado de El Líbero para analizar el escenario que enfrenta la economía chilena. Su diagnóstico es claro: el impacto inflacionario es real, pero transitorio, y el crecimiento, aunque corregido a la baja, sigue siendo sólido.
El golpe de la bencina: 1,3 puntos solo por efecto directo
El alza en los precios de los combustibles domina la agenda económica y Salinas no elude las cifras. «Nosotros, por este incremento tan rápido en las bencinas y en el diésel, vemos 1,3 puntos de inflación, lo cual hace que la inflación se aproxime a niveles de 3,5», precisó. Ese cálculo corresponde exclusivamente al efecto directo sin considerar aún los efectos de segunda vuelta. Con ese empuje, la inflación acumulada en doce meses se aproximaría al 3,5% ya en abril, para luego seguir escalando. «Si hay efectos de segunda vuelta, que normalmente tardan un poco más en materializarse, no nos sorprendería ver cifras por encima del 3,5, en torno al 4%. No deberían de sorprender», señaló. Para el cierre de año, Larrainvial corrigió su proyección de inflación desde 2,9% hasta 3,3%, asumiendo que parte del alza se revertirá una vez que el conflicto se normalice.
Crecimiento resistente, pero corregido
Antes del inicio del conflicto en Irán, LarrainVial era uno de los actores más optimistas del mercado, con una proyección de crecimiento del PIB de 3,3% para 2025. El nuevo escenario obligó a recalibrar esa cifra. «Debido a este conflicto, nos corregimos a 3%. Todavía creemos que hay factores que pueden ayudar en el segundo semestre, particularmente factores locales», explicó Salinas. El precio del cobre, que pese a algunas caídas se mantiene en niveles altos respecto al año anterior, también aparece como un factor de respaldo. «También tenemos algo de espacio en términos de intercambio», señaló.
La decisión del Banco Central de mantener la tasa de política monetaria en 4,5% no fue sorpresa para el mercado ni para Salinas. El economista advirtió que un alza de tasas es «poco probable mientras los precios de combustibles estén en torno a 100 dólares», aunque no la descarta si el petróleo escala hacia los 120 o 130 dólares. En cambio, si el conflicto da señales de resolución antes del tercer trimestre, abre la puerta a la última baja esperada por el mercado: «Probablemente veamos la baja de 4,5 a 4,25 en junio o julio». Reconoció, sin embargo, que en términos de economía real esa diferencia de 25 puntos base no es determinante para la actividad.
Una visión más optimista que la del Banco Central
El punto de mayor diferencia entre LarrainVial y el ente emisor está en el supuesto sobre el precio del petróleo. «Nosotros tenemos que el conflicto se normaliza de alguna forma en el segundo trimestre, y hacia tercer y cuarto trimestre regresamos a precios que estábamos viendo antes de la guerra, en torno a 65. Por eso tenemos esta reversión rápida de la inflación que nos llega a niveles de 3,3%», explicó Salinas. El Banco Central, en cambio, asume en su Informe de Política Monetaria (IPOM) que el barril se mantendrá en torno a los 100 dólares durante todo el año, lo que explica la brecha significativa entre ambas proyecciones de inflación y actividad. Salinas fue enfático en que no se trata de que una visión sea superior a la otra: «Yo no estoy diciendo que la suya sea mejor o que la nuestra sea mejor, simplemente tenemos diferentes supuestos de cómo se va a dar este escenario». Calificó el IPOM actual como «bastante transicional», advirtiendo que «probablemente en tres meses va a cambiar, sus proyecciones van a cambiar un montón».
Si el escenario base de LarrainVial se cumple y los precios del petróleo retroceden hacia los niveles previos al conflicto, el impacto sobre la inflación se irá diluyendo. Con todo, Salinas hizo una distinción relevante desde la teoría económica: los precios son rígidos a la baja. «Una vez que tuviste el alza, dado que no vas a tener la baja en los precios, lo que haces es mantener los precios constantes por más tiempo», explicó, señalando que sectores como la construcción, donde los costos laborales dominan sobre los energéticos, pueden tardar más en ajustar. Solo los combustibles -gracias al Mepco- y los sectores con alta incidencia logística tendrán una corrección más directa. Para el cierre de 2027, incluso el propio Banco Central proyecta una inflación de 2,9%, señal de que el mercado anticipa que los precios convergerán, aunque el camino no será tan limpio ni simétrico como la subida.

Pero el alza puntual del costo de un producto, y de otros relacionados con el, es inflación?
La inflación es el aumento sostenido y generalizado de los precios de los bienes y servicios en un mercado durante un período de tiempo, lo que no sería el caso.
Por otro lado, el encarecimiento del petróleo y de productos y servicios asociados disminuirá el ingreso disponible de los consumidores por lo que bajará la demanda agregada de la economía en general y debiera haber precios que incluso debieran bajar.
Además si los precios del petróleo y el dólar vuelven a bajar producirá un efecto contrario.
Veremos el alza del petróleo y del dólar reflejado en el IPC, sí, pero eso no significa que suba la inflación.