Esta semana la Comisión de Normas Transitorias de la Convención aprobó que el actual Congreso solo pueda reformar el nuevo texto constitucional con un quórum de dos tercios.

El hecho generó críticas transversales pues, se dijo, se le estaba poniendo un «cerrojo» a la eventual nueva Carta Magna con medidas consideradas «antidemocráticas».

Pese a que aún falta que la norma sea aprobada por el pleno, la convencional Marcela Cubillos explica el complejo escenario. «La Constitución actual reserva los dos tercios para seis capítulos, pero el resto es por tres quintos. Pero ahora la Convención sigue en lo antidemocrático porque al poner dos tercios para todas las modificaciones antes del 2026, está poniendo un quórum imposible”.

Este y otros temas, abordaron la convencional Marcela Cubillos junto al constitucionalista Germán Concha y el director de El Líbero, Eduardo Sepúlveda, en un nuevo capítulo del Podcast Constituyente.

“Cualquier cambio que afecte los derechos de los pueblos originarios se necesita su consentimiento”

Cubillos plantea que «esta Constitución es irreformable» por dos aspectos: el quórum tan alto y por el veto de los pueblos originarios.

En todo caso, la constituyente plantea que hay posibilidades de que convencionales de la centroizquierda puedan incidir en el pleno y bajar el requisito para reformar puesto que ya han mostrado disconformidad con la norma. Pero es escéptica: la «izquierda radical» no lo permitirá.

Y complementa: “Esto es una muy mala señal aun cuando se baje el quórum en el pleno, ya que la intención es hacer que esta Constitución sea imposible de reformar, imposibilitando a la actual Cámara de Diputados y al Senado”.

Sobre los pueblos originarios subraya: “Cualquier cambio que afecte los derechos de ellos se necesita su consentimiento. Es una Constitución indigenista, pétrea e imposible de reformar en la práctica. Además, con ciertas normas indigenistas que van a requerir el consentimiento de los activistas de esas causas”.

Por su parte, el constitucionalista Germán Concha cita a la expresidenta Michelle Bachelet con su conocida frase «cada día pueda ser peor» para referirse a la situación: “Lo que aprobó la Comisión de Normas Transitorias es bien grave. Los mismos que dijeron que los dos tercios eran antidemocrático, de dictadura e imposible de aceptar, e hicieron lo posible por saltarse el quórum durante toda la Convención, ahora descubren que funcionan fantástico y tienen sentido institucional. ¿Cuál es la explicación? la calculadora”.

Para Concha hay un aspecto más grave: “Varios convencionales dijeron que este Congreso no es lo suficiente comprometido y leal con esta nueva Constitución. ¿Qué están diciendo, qué el Congreso que no van a cumplir la institucionalidad?”.

Una Constitución «insegura»

La contingencia no está ajena a lo que ocurre en la Convención. El asesinato del trabajador mapuche en Lumaco se cruza con lo que se está debatiendo, pues mientras se le pide al gobierno un Estado de Excepción más amplio, la Constitución disminuye la posibilidad de enfrentar la violencia, eliminando, por ejemplo, el Estado de Emergencia.

Ante esto, Marcela Cubillos apunta: “Hoy vemos que la violencia es el principal tema para los chilenos, y ¿qué vemos en la Convención? Que se elimina el Estado de Emergencia que es lo único que se puede aplicar en La Araucanía”.

Añade que la Constitución deja a las Fuerzas Armadas reducidas solo a la defensa de la soberanía, pero que le quita atribuciones en el marco interno. Asimismo, se mantiene la Defensoría Penal, pero se rechazó la Defensoría de las Víctimas.

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