En una semana marcada por la entrega del borrador de una nueva Constitución y la salida de la Convención a Antofagasta, la expresidenta Michelle Bachelet volvió a la palestra al declarar que «espero que se apruebe» la nueva Constitución, en una conversación con Bloomberg.

Para la convencional Marcela Cubillos, Bachelet tiene todo el derecho a plantear su opinión que, además, no es sorpresiva porque «finalmente el PS, PC y el Frente Amplio se unieron para sacar este texto, por lo tanto, la representa». 

Pero precisa: “La opinión de políticos como ella no mueven votos, lo que sí hacen es inhibir a otras figuras de ese mundo a plantearse en una posición distinta. Bachelet le hace imposible a Ricardo Lagos tener una posición diferente en el plebiscito. Lo que hace tempranamente es rayar la cancha para que el resto de las figuras políticas del mundo de izquierda no tengan una opinión distinta”.

Este y otros temas, abordaron la convencional Marcela Cubillos junto al constitucionalista Germán Concha y el director de El Líbero, Eduardo Sepúlveda, en un nuevo capítulo del Podcast Constituyente.

“Como proceso de unidad esto ya fracasó”

La actual Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos se refirió a un «proceso bonito». Ante esto, el constitucionalista Germán Concha, señaló: “Tengo una diferencia estética profunda con la expresidenta porque de bonito no le encuentro nada, ya que ha estado lleno de funas y de violencia; donde no se canta la canción nacional y no se recibe a ciertas autoridades”. Asimismo, el académico de la UC vislumbra un esfuerzo generalizado por hablar de proceso más que del contenido. “Distraes hablando de proceso cuando tu contenido es malo. Si el contenido fuera bueno y hubiera convicción, directamente se habla sobre el proyecto”.

Cubillos subraya: “Si la Convención se hubiera llevado bien, estaríamos trabajando todos por el Apruebo. La lógica debió haber sido que esto era un procedimiento ratificatorio de un texto en que todos nos sintiéramos representados y que nadie lo viera como refundacional. Esto ya fracasó como proceso de unidad o de tener un texto que fuera incuestionable”.

Y apunta: “El peligro que hay en esto es que hoy está el ‘aprobar para reformar’. Están todos diciendo aprobemos, y después se mejora, se cambia. Es peligroso porque las leyes son por quorum simple, el proceso de reforma tiene una cantidad de plebiscitos y dinámicas distintas. No es fácil cuando estás cambiando la estructura de poder”.

“Una bomba de tiempo dentro de la democracia”

Si bien es cierto que para tener el texto que se plebiscitará en septiembre falta que las comisiones de Armonización, Preámbulo y de Normas Transitorias terminen su trabajo, y que luego esto se vote en el pleno, el contenido ya está. Por esto que la convencional Marcela Cubillos y Germán Concha cuentan cuáles son los contenidos que hay que prestar mayor atención.  

La constituyente menciona, en primer lugar, la «agenda indigenista». A su juicio altera un principio fundamental que es la igualdad ante la ley. Y hace una diferenciación entre las atribuciones que contarán quienes pertenecen a los pueblos originarios y los que no. Entre ellas se encuentran: Propiedad con especial protección, cupos asegurados en los principales órganos del estado sean o no de elección popular, autonomía y justicia propia.

También se refiere a la educación. “Cuando no hay libertad de enseñanza no hay libertad en el país”, dice. Esto porque según detalla en el proyecto de la Convención, el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos se ve coartado, ya que se crea un Sistema Nacional de Educación en donde están todos los colegios: públicos, subvencionados y privados. Y detalla: “Se mandata que la ley otorgue un marco común, además, estipula que el Estado debe garantizar financiamiento público solo para las instituciones estatales”.

El otro punto es la «falta de contrapesos políticos». La convencional alerta que hay personas que dicen «la ley definirá». No obstante, contesta: “El problema es que no será la ley actual. Será una ley con un Congreso unicameral, plurinacional y paritario. A su vez, se acaba lo del quorum más alto para los acuerdos. La coalición que tenga mayoría y, probablemente el Presidente, se lleva todo. Esto es una bomba de tiempo dentro de la democracia».

“El individuo como tal desaparece”

Por su parte, Germán Concha habla de ejes conceptuales que atraviesan el texto y que se mantienen en distintos aspectos del proyecto de nueva Carta Magna. Al igual que Cubillos, menciona la plurinacionalidad como uno de ellos.

Junto con ello, el constitucionalista la califica como una Constitución que desconfía del individuo. “Es un proyecto tremendamente colectivista en donde todo pasa por un grupo o una asamblea, pero el individuo como tal desaparece”.

Asimismo, a su juicio, es una Constitución poco moderna. “Si el esfuerzo de la modernidad es la defensa de la conciencia individual, la posibilidad de las personas de guiar su propio futuro, esto es al revés, usted tiene capacidad siempre que haya un colectivo que lo respalde, un grupo que esté con usted”.

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