Martín Krause es un economista argentino, doctor en Administración y académico de distintas universidades desde hace más de tres décadas. En 2023 colaboró estrechamente en la candidatura presidencial de Javier Milei e incluso sonó como opción para asumir como secretario de Educación de ese país.

De visita en Chile para participar en el seminario «Educa 2026: menos burocracia y más liderazgo educativo», organizado por Libertad y Desarrollo, Krause conversó con El Líbero sobre los desafíos que existen en materia de educación, las reformas que ha realizado Milei en Argentina, y cómo se ven desde el otro lado de la cordillera los primeros meses del gobierno de José Antonio Kast.

«La buena tarea de Milei es que mucha gente ha entendido la importancia de no tener déficit fiscal», señala. Sobre si el actual gobierno de Chile debe imitar alguna receta de su país, sostiene: «Yo creo que más bien hubo muchas cosas que Argentina aprendió de Chile. Chile enseñó mucho«.

En este seminario usted habló de burocracia escolar y libertad educativa. ¿A qué se refiere? ¿Cuál es el tipo de regulación que más tiempo le roba a las autoridades educativas?

-Los sistemas educativos están altamente regulados en cuanto al formato de la educación y al contenido de esta. Eso restringe la capacidad y la diversidad desde ya, porque en la mayoría de los países de nuestra región, lo que encuentras es que los padres pueden elegir, pero no mucho. Es decir, pueden elegir a qué escuela enviar a sus hijos. Hay elección entre escuelas estatales y escuelas privadas, dentro de las privadas puedes elegir una u otra, pero en cuanto al contenido y la metodología, son más o menos lo mismo. Por supuesto que dentro de eso hay mayor y menor calidad, pero no hay o no se permite que hayan propuestas diferentes para educar de otra forma, que de hecho en el ámbito de la pedagogía las hay. Por ejemplo, los métodos de Montessori o Waldorf, que son escuelas completamente distintas, entre otras cosas, no tienen grados como los demás sistemas, existen métodos educativos por los cuales los niños pueden avanzar según su capacidad y no necesariamente año tras año. Cada uno es diferente y ahí habría formas de educar para aprovechar al máximo las capacidades individuales de cada alumno.

Esto regimenta todo y entonces nos encontramos con niños con mucha capacidad que pasada la primera mitad del año ya vieron todo y otros que llegan a duras penas al final. Entonces los que llegaron rápido tienen que esperar a los otros, cuando podrían estar avanzando a su vez. En fin, esa flexibilidad se pierde porque le estás poniendo un corset a todos para que hagan lo mismo.

En línea con eso, en el Índice de Libertad Educativa que usted coordinó, se dice que Chile lidera en «libertad para aprender», pero queda más atrás en «libertad para enseñar», sobre todo en gestión docente. ¿A qué le atribuye esa brecha en concreto?

-Tengo entendido que hay demasiada regulación. Muchas pesadas regulaciones para abrir un colegio público-subvencionado. Destrabar ese proceso podría disminuir la brecha.

¿Qué medidas prioritarias de corto plazo usted recomendaría para aliviar la carga administrativa en Chile?

-Yo creo que la carga administrativa está directamente relacionada con las regulaciones y, que en cada caso el camino es desregular. Es decir, eliminar regulaciones para aliviar el trabajo burocrático: «que hay que presentar informes, que hay que cumplir con esto, que hay que cumplir con lo otro». Yo creo que el mejor control que pueden tener las escuelas es la competencia y el control de los clientes, que son los padres. Si a ellos no le gusta la escuela, llevarán a sus hijos a otro lado. Esa competencia hará que las escuelas se esmeren para darles lo mejor.

Su propio índice no mide cuánta plata gasta el Estado en educación, sino si ese gasto sigue o no la elección de la familia o lo decide el gobierno de antemano. Hay gobiernos de la región que están apostando a aumentar el porcentaje del PIB que destina en educación ¿Cómo lee usted esa apuesta? ¿Cree que un salto de gasto de esa magnitud puede tener un impacto real o corre el riesgo de repetir los mismos errores pero con más plata?

-Tal cual como lo has dicho. Yo creo que ponerle dinero a la educación, sin hacer reformas al sistema, es hacer más de lo mismo. En realidad la reforma que yo imagino no debería ser costosa. Requiere abrir, flexibilizar y eso no requiere gastar más dinero.

Krause: «Desde afuera no veo nada extraordinario que esté ocurriendo (en el gobierno de Kast)»

¿Cómo se ve desde afuera el desempeño que ha tenido el gobierno de José Antonio Kast en estos meses?

-Yo lo veo bien. Lo que pasa es que ustedes son más serios que nosotros. Nosotros somos más desordenados y tenemos un Presidente súper caótico. Entonces, obviamente en Argentina están pasando muchas más cosas de las que yo veo que pasan en Chile. Chile ganó, tienen un nuevo gobierno más amistoso, digamos, respecto a una sociedad libre, economía de mercado, etc. Pero por lo menos desde afuera no veo nada extraordinario que todavía esté ocurriendo. Mientras que por nuestro lado, vamos a los saltos.

Pero también es cierto que estamos en una situación, o partimos de una totalmente diferente. El gobierno de Milei parte de un escenario caótico, de una economía destruida, de un Estado omnipresente, y ustedes no, ya eran un país relativamente ordenado, que había perdido el tren, si quieres ponerlo así, pero no era lo mismo. Entonces, a lo mejor no necesitan la misma medicina que nosotros. Pero lo que se ve comparando los casos, es eso, acá un camino más tranquilo, tal vez en la misma dirección que nosotros, pero un camino mucho más tranquilo y en el otro más desorbitado.

Krause: «La buena tarea de Milei es que mucha gente ha entendido la importancia de no tener déficit fiscal»

Es probable que la próxima semana el Presidente Milei participe en el Foro Madrid que se hará en Santiago. Acá en Chile ha habido cuestionamientos de la izquierda por la realización del evento. ¿Cómo ve usted este tipo de encuentros?

-Yo supongo que cualquiera puede realizar un evento donde se le dé la gana y que un país libre tendrá eventos de todo tipo. La izquierda que haga su propio evento y que llamen a Lula da Silva, por ejemplo.

-¿Y sobre la participación del Presidente Milei?

-Me parece positiva la participación de Javier Milei, él es muy consciente, y ahí es donde entra la importancia que tiene la llamada «batalla cultural». Él sabe que no es una cuestión solamente de política en el gobierno y todo eso, sino que lo que tiene que cambiar son las ideas y ganar la batalla cultural para que las reformas después se puedan realizar en primer lugar y sean sostenibles en el tiempo. Porque si no, lo que va a pasar, es que Milei se va a ir en algún momento (…), que es lo que nos ha pasado durante muchas décadas, viene otro, específicamente vienen los peronistas, y dan marcha atrás para todo y vamos de vuelta para atrás.

Entonces, de ahí la importancia de la batalla cultural. En cierta forma, yo creo que hay algunas cosas que pareciera ser que se han generalizado. Por ejemplo, el tema de no tener déficit fiscal. Yo creo que ahora hay muchos más políticos argumentando, apoyando esa idea, de lo que había antes. Así y todo no garantiza que si vuelve cualquier forma de populismo empiecen a gastar de nuevo. Pero yo creo que la buena tarea de Milei es que mucha gente ha entendido la importancia de no tener déficit fiscal. Aunque son cuestiones que difícilmente la gente entienda desde el punto de vista económico. Esto del déficit fiscal y cómo se financia todo es difícil de explicar. Pero eso fue la fuente de todos nuestros males en los últimos 100 años. Y creo que de alguna forma la gente está diciendo: «bueno, si hicieras eso en tu casa, te va mal, ¿no es cierto?», me refiero a gastar más de lo que te entra. Si se lograra cambiar eso, de por sí es un gran logro, de que se vuelva un consenso en la población de que eso tenga que ser así, pero esa duda es lo que todavía, en cierta forma, está frenando el crecimiento de la economía.

Claro, porque los inversores y, sobre todo, los inversores que no están en la Argentina miran y dicen: «Está bien, sí, yo veo eso, pero ¿cuánto va a durar? Yo voy a meter una inversión ahí que recupero en 15 o 20 años y ¿qué va a pasar después?».

Entonces Milei toma estos encuentros como parte de la batalla cultural y va a todas esas reuniones porque la verdad es que él siente como un mandato de participar en esa batalla de las ideas, no solamente en Argentina, sino en el mundo. Con un criterio que creo que es correcto y es que de pronto las ideas no solamente dependen de lo que pase en un país, sino que son como olas que se dan en todo el mundo.

Krause: «Hubo muchas cosas que Argentina aprendió de Chile»

¿Qué balance hace hasta ahora del gobierno de Milei? ¿Qué lecciones, si es que hay, cree que Chile podría seguir?

-Creo que el programa va muy bien, obviamente siempre podría ir mejor, pero bueno, la política es así, no es perfecta. Si uno toma en general los resultados, la economía crece, la inflación baja, el endeudamiento baja. Lo que hace doloroso esto, es que está habiendo un cambio estructural. De una economía cerrada, con actividades ineficientes en muchas industrias, estamos pasando a una economía abierta con sectores que son muy competitivos, pero unos caen y otros crecen.

Los que crecen son energía, minería, el agro. Argentina no va tener más problemas de falta de dólares, porque ahora los dólares sobran, porque hay exportaciones.

Argentina va a tener superávit comercial por muchos años, de acá en adelante, pero esas actividades que están creciendo no generan dos cosas: no generan tantos empleos como las que están cayendo y además no son en la misma zona. Es decir, lo que cae es, por ejemplo, la industria que está en el Gran Buenos Aires y lo que crece es lo que está en Neuquén, en Salta, en Mendoza. Entonces, ese cambio implica que en realidad mucha gente debería no solamente trasladarse de una actividad a otra, sino hasta trasladarse geográficamente y eso no es fácil y duele.

En cuanto a las lecciones que Chile podría aprender, yo creo que más bien hubo muchas cosas que Argentina aprendió de Chile. Chile enseñó mucho, se aprendió de todas las reformas, Chile antes de los años 80 era un desastre, como la Argentina. Y ustedes salieron adelante, que es lo que nos toca a nosotros hacer ahora, ustedes ya lo hicieron. Nosotros tenemos que aprender de lo que Chile hizo en el pasado y, en cierta forma, ambos aprender de cómo evitamos que se frene ese proceso o que se dé marcha atrás.

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