El desplome de Michelle Bachelet en el segundo sondeo informal del Consejo de Seguridad de la ONU —donde pasó de seis a dos votos de apoyo y sumó un sexto voto de rechazo— todavía no permite identificar qué potencia está detrás del debilitamiento en su aspiración por liderar este organismo internacional. Y lo más importante: saber si alguno de los miembros permanentes la está vetando.
En la prensa internacional se ha dado cuenta en los últimos días de que el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sería uno de sus principales obstáculos para su campaña. Un artículo de The Washington Post publicado el 24 de agosto, «Trump administration dives into U.N. secretary general race”, pone el foco precisamente en la intervención e interés de Trump para que el próximo secretario general esté alineado con su agenda de reformas de la ONU, algo donde la ex Presidenta no encaja.
A las dudas que enfrenta Bachelet por la posición de Estados Unidos se suma otra incógnita: el real respaldo de China. Se trata de una duda que se ha ido instalando en los círculos diplomáticos y en el equipo de la ex Presidenta, especialmente después de la última votación, en la que si bien aún no es posible saber cómo votaron los países con poder de veto, Bachelet obtuvo seis votos de rechazo.
Las dudas sobre China
Si bien la ex Presidenta fue recibida en junio por el canciller Wang Yi y el vicepresidente Han Zheng, tampoco ha existido un compromiso explícito de China con su postulación y, quienes conocen la diplomacia china, advierten que aún hay razones para que el gigante asiático pueda vetarla.
La razón más fuerte seguiría siendo su gestión como Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU y el informe sobre Xinjiang que su oficina publicó en 2022, y que concluyó que China ha cometido graves abusos contra los uigures y otros grupos musulmanes, lo que podría constituir crímenes contra la humanidad.
«China no le perdona que ella no solamente haya emitido un informe muy crítico de China, sino que haya sido ambivalente respecto a transmitir ese mensaje con anterioridad y que lo haya hecho público literalmente las últimas horas antes de entregar el cargo de alta comisionada de las Naciones Unidas», explica a El Líbero el historiador y académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, Fernando Wilson.
Las otras opciones de la potencia asiática
Otra razón que ha sembrado dudas respecto al respaldo a la ex Presidente es la idea de que China está empujando alguna opción más reformista de la organización, una idea que se ha instalado en las potencias del consejo de seguridad, que buscan renovar Naciones Unidas.
Precisamente el Ministerio de Relaciones Exteriores de China ha puesto entre sus condiciones para el próximo secretario general poder llevar adelante una reforma del organismo.
Si bien esto también sería una de las propuestas de la ex Mandataria, China tendría mayor valoración por la figura de otras candidatas, especialmente Rebeca Grynspan y Carolyn Rodrigues-Birkett, las dos candidatas que han liderado los dos primeros sondeos. Grynspan encabezó el primero con 10 votos favorables y Rodrigues-Birkett el segundo con ocho.
Al igual que Bachelet, Rodrigues-Birkett también fue recibida en Beijing el 20 de julio pasado. En la instancia la candidata de Guyana habló de reforma y multilateralismo y reafirmó el principio de una sola China. El gobierno chino, por su parte, destacó que China apoya la elección de un secretario general que ayude a la ONU a “restaurar su autoridad y vitalidad, adaptarse a la nueva situación y hacer frente a los nuevos desafíos”.
Grynspan, en tanto, fue recibida por Wang Yi en Beijing el 16 de junio, y la propia Cancillería china describió favorablemente la conversación, asegurando que Grynspan demostraba “un profundo entendimiento de las preocupaciones y aspiraciones de los países del Sur Global”, precisamente uno de los cuatro criterios que él había establecido pocas semanas antes. También señaló que el próximo secretario general debe defender la Carta, tener competencia, actuar con imparcialidad y “revitalizar y fortalecer” Naciones Unidas.
La votación clave y la conversación pendiente con México y Brasil
No contar con el respaldo de China sería un golpe duro para la campaña de la ex Mandataria. Esto porque su candidatura esperaba encontrarse con la dificultad que representa Estados Unidos y el Presidente Trump, sin embargo, no contar con el respaldo de China o, peor aún, con su oposición, podría dejar en evidencia un error de cálculo mayor al oficializar su carrera.
Una idea que ya estaría rondando en la cabeza de sus dos principales promotores. El Presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, y la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
Esta última, y pese a la presencia de Bachelet en México toda esta semana, demoró varios días en recibirla y recién se pudo concretar una cita este viernes. Ese mismo día en la mañana había dicho “no estoy segura si la voy a poder recibir, porque tengo bastantes actividades«.
La ex Mandataria también tiene previsto viajar en los próximos días a Brasil para reunirse con el Presidente Lula da Silva.
Todo, en medio de la presión para bajar su candidatura. La ex Presidenta y su equipo estarían evaluando sin embargo esperar a fines de septiembre, cuando se realice la primera votación con papeletas diferenciadas, lo que permitirá conocer si alguno de los candidatos tiene la oposición o el veto de un miembro permanente.

Una persona que ha declarado que su modelo de sociedad ideal es el de la RDA, la Alemania del muro de la vergüenza, no puede liderar la ONU.