Key Takeaways

  • El Banco Central atribuye el desempleo en Chile, que alcanza un 9,5%, a factores persistentes como el aumento de costos laborales y la adopción de nuevas tecnologías que reducen la contratación y sustituyen empleos.
  • Expertos coinciden en que la inteligencia artificial transforma las tareas laborales y genera un período de ajuste en las empresas, donde se reorganizan procesos y se buscan perfiles con mayor capacidad tecnológica, sin provocar despidos masivos.
  • Se destaca la necesidad de políticas públicas que faciliten la capacitación y reconversión laboral, especialmente en pymes, para reducir la brecha de adopción tecnológica y evitar que la falta de formación limite la competitividad y el empleo en Chile.

Un desempleo de 9,5% tiene al país sumido en una crisis de empleo, que, según los expertos, viene amenazando a la economía desde hace varios gobiernos. Tanto es así, que en su último Informe de Política Monetaria (IPoM), el Banco Central le dedicó un espacio en el que atribuye el mal desempeño del mercado laboral chileno a “factores persistentes”.

En su documento, el BC explicó que algunos de estos factores tienen relación con el aumento de los costos laborales y advirtió que “las nuevas tecnologías están provocando un menor dinamismo en la contratación de trabajadores, ya sea por un ritmo de creación de empleo ante aumentos en la producción o, en algunos casos, por la sustitución de tecnología por empleo”.

En Factor IA, conversamos con varios expertos para entender de qué manera la inteligencia artificial está impactando al mercado laboral y cómo los trabajadores se han ido adaptando a esta nueva era.

“La tecnología no explica por sí sola el desempleo”

Para Federico Morello, socio de Consultoría de PwC Chile, lo planteado por el Banco Central está en lo cierto, aunque con una precisión. Y es que Morello dijo que “la tecnología es parte de los factores, pero no explica por sí sola el desempleo en Chile. También influye el bajo crecimiento, la menor inversión, los costos de contratación y la informalidad. La tecnología no es la única causa del desempleo, pero ya está debilitando la relación histórica entre crecimiento y creación de puestos de trabajo”.

En esta línea, Nicolás Hanckes, CRO de Orión, coincidió con Morello y aseguró que “la inteligencia artificial no destruye puestos de trabajo por decreto, transforma la naturaleza de las tareas”. Y precisó que “lo que el mercado experimenta es un período de ajuste: las empresas están absorbiendo estas herramientas para revertir el estancamiento de productividad que el país arrastra hace años, y eso se traduce menos en despidos masivos y más en cargos que ya no se abren mientras se reorganizan los procesos y se buscan perfiles adaptados a entornos de mayor complejidad tecnológica. El efecto neto de la IA sobre el empleo agregado es todavía una pregunta abierta a nivel mundial, y justamente por eso el foco debe estar en gestionar bien la transición, no en frenarla”.

Por su parte, Carmen Luz Morales, directora ejecutiva y fundadora de W-UP, enfatizó que “esto no es un escenario hipotético: es un pronóstico de 2022 que se está cumpliendo en 2026”. Y advirtió directamente a las empresas. “Si el Banco Central puede proyectar esto a nivel país con tres años de anticipación, ¿por qué las empresas no lo tienen mapeado a nivel de su propia dotación? El mapa de cargos con alta exposición a la automatización debería ser parte del mapa de riesgos de cualquier organización, al mismo nivel que el riesgo financiero, el reputacional o el de ciberseguridad. Lamentablemente, no lo es”, afirmó.

El impacto de la IA en el empleo juvenil

Este año, PwC presentó los resultados del AI Jobs Barometer, basado en más de mil millones de avisos laborales a nivel mundial, que mostró que los puestos de entrada con mayor exposición a la IA tienen siete veces más probabilidades que en 2019 de exigir capacidades tradicionalmente asociadas a trabajadores experimentados.

Al respecto, Morello señaló que “esto plantea una pregunta incómoda: si dejamos de contratar jóvenes porque la IA realiza sus primeras tareas, ¿cómo formaremos a nuestros futuros especialistas y líderes? La historia enseña que el progreso tecnológico puede ser bueno para la sociedad en el largo plazo y, al mismo tiempo, muy doloroso para una generación de trabajadores”.

De igual manera, Hanckes aseguró que para las empresas la real amenaza de la Inteligencia Artificial radica en la brecha de adaptación, es decir que la adopción avance mucho más rápido que la capacitación de los trabajadores. “La amenaza sistémica, en el fondo, no es que un algoritmo reemplace a un trabajador, es que un profesional que sabe utilizar IA reemplace a otro que no ha desarrollado esa competencia”.

En esto coincide Luz María García, gerente general de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de Información (ACTI), quien afirmó que “si las empresas avanzan rápidamente en adopción de inteligencia artificial y las personas no tienen oportunidades suficientes para capacitarse, podemos generar una distancia entre los perfiles que requiere el mercado y las competencias disponibles. Ahí es donde debemos poner especial atención”.

El importante rol del Estado

En este sentido, según los expertos, va acrecentándose la necesidad de que se generen políticas públicas desde el Estado que permitan ir reduciendo la brecha de adopción y capacitación en las empresas, especialmente en las pymes.

No obstante lo anterior, Hanckes hizo el punto en que “el Estado no debe actuar como freno a la innovación ni pretender sobrerregular para proteger procesos obsoletos. Su rol prioritario es ser un facilitador de la reconversión laboral”. Y agregó que es necesario impulsar “políticas ágiles que modernicen las franquicias de capacitación como el Sence, focalizada en los perfiles que el propio IPoM identifica como más expuestos; sumar incentivos a la adopción en las pymes, y regulación que habilite y no paralice, con reglas claras de gobernanza de IA”.

Morello coincidió completamente y aseguró que si el Estado intentara frenar la adopción de la inteligencia artificial, “reduciría la competitividad de Chile sin proteger sosteniblemente el empleo”. Y añadió que “la prioridad debe ser reconstruir el puente entre educación y trabajo: formación técnica más breve y continua, reconversión vinculada con vacantes reales, incentivos para contratar y formar jóvenes y certificación de las competencias adquiridas durante la vida laboral”.

Morales, en cambio, enfatizó que el problema no es la falta de instrumentos de capacitación, sino que “hoy las empresas se preparan para aplicar la IA para optimizar lo que ya existe, y no necesariamente en la búsqueda de un modelo de negocio relevante hacia adelante. Necesitamos entrenar anticipación, ambidiestralidad y foresight: mirar los riesgos de las tecnologías emergentes, trackear las tendencias de la industria, y con eso construir mapas de valor organizacional, no mapas de cumplimiento”.

Adaptabilidad y capacitación

El desarrollo de competencias en el caso de los trabajadores se vuelve fundamental en esta nueva era de la inteligencia artificial y su rápida adopción en las empresas. Los trabajadores deben ir capacitándose constantemente en nuevas habilidades, con el fin de ir adaptándose a las nuevas necesidades que se requieren.

García planteó que “hoy no basta con aprender una herramienta específica, porque la tecnología cambia muy rápido. Es necesario desarrollar competencias digitales que permitan entender cómo utilizar la inteligencia artificial, evaluar sus resultados y aplicarla de manera crítica, segura y responsable en el trabajo. La IA puede automatizar determinadas tareas, pero también puede permitir que las personas dediquen más tiempo a funciones de mayor valor. La capacidad de aprender y adaptarse será una competencia laboral cada vez más relevante”.

Hanckes, por su parte, indicó que “la clave de la adaptabilidad está en potenciar los atributos que la tecnología no replica: el juicio crítico para validar lo que la máquina produce, el conocimiento profundo del negocio, la empatía y el pensamiento estratégico. Y las empresas tienen su parte: quienes entrenan a su gente en IA no solo protegen el empleo y consolidan su ventaja competitiva”.

Aún así, Morello pone el ojo también en el empleador, y señaló que “la adaptación tampoco puede recaer exclusivamente sobre el trabajador. Las empresas deben rediseñar las trayectorias de aprendizaje, especialmente las de los jóvenes. No basta con automatizar tareas y ofrecer un curso: hay que entregarles antes exposición a clientes, problemas complejos, mentoría y responsabilidad”.

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