La tasa de desempleo volvió a subir y alcanzó un 9,8% en el trimestre julio-septiembre de 2026, según informó este jueves el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). La cifra representa un aumento de 1,3 puntos porcentuales en 12 meses, mientras que la cantidad de ocupados disminuyó 1,1%. Los nuevos datos se conocieron apenas un día después de que el Presidente José Antonio Kast reconociera en Enade que el empleo es uno de los principales desafíos de su administración y que el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, reafirmara las metas del gobierno: alcanzar un crecimiento de 3,3% en 2027, llegar a una expansión tendencial de 4% y reducir la desocupación al 6,5% al término del mandato.
En ese contexto, el subsecretario de Economía y Empresas de Menor Tamaño, Karlfranz Koehler, abordó en conversación con El Líbero las dificultades para recuperar el empleo y defendió la rapidez de las medidas impulsadas por el Ejecutivo, como la contención del gasto fiscal, la Ley de Reconstrucción Nacional y los incentivos a la inversión.
Para explicar la urgencia de controlar el endeudamiento, advirtió sobre la situación fiscal de Francia y afirmó que Chile pagó durante 2025 unos US$4.500 millones solo en intereses de la deuda pública, monto que comparó con el costo de construir 45 kilómetros de Metro. El subsecretario también se refirió a las expectativas de recuperación económica, aseguró que espera ver una mejoría importante hacia mediados de 2027 y adelantó detalles de los proyectos que el gobierno prepara para las pymes.
«El mejor empleo es el que se genera a propósito del crecimiento económico»
—La tasa de desocupación nacional fue 9,8% entre julio y septiembre, frente al 9,6% del trimestre anterior. ¿Qué lectura hace de esa cifra?
—Nosotros vemos hoy día el problema del desempleo como una urgencia del gobierno. Aquí no hay que olvidar que nosotros asumimos este gobierno con ya más de 40 meses de tasas de desempleo empinadas por sobre el 8%. Es decir, llevábamos en la práctica, y hoy día vamos a completar ya casi cuatro años con un desempleo bastante alto, y sin que se hubieran implementado políticas específicas para poder recuperar el nivel de empleabilidad que es el óptimo para el tamaño de nuestra economía. Esto está entre 6,5 a 7 puntos de desempleo, lo que es conocido como el desempleo estructural, es decir, el desempleo cuando una economía en su plena producción y con plena capacidad de empleo ya está realizando.
—Esa es la meta del gobierno…
—Sí, y aquí, creo que es súper relevante ver la historia hacia atrás. Nosotros somos firmes partidarios de que el mejor empleo es el empleo que se genera a propósito del crecimiento económico. Nos parece que es el verdadero empleo, el que es más sustentable en el tiempo. Y para que haya más empleo y nuevos empleos, a propósito del crecimiento económico, nosotros necesitamos inversión, que es otro de los temas que aquí en Chile durante muchos años ha estado detenido, no se había fomentado adecuadamente. Muy por el contrario, en vez de generar las condiciones y las políticas públicas adecuadas para que llegara más inversión a Chile, un poco como que la ahuyentamos por la vía de subir los impuestos cuando otros países lo están bajando. Inventamos esa palabra que a mí no me gusta, que quiero eliminar del vocabulario, que es la palabra permisología. Al final la permisología es esta burocracia enorme (…) que hace que hoy día invertir en Chile sea caro, sea extenso en tiempo y no tenga la certidumbre jurídica que necesitan los inversionistas para poder hacerlo.
—¿Y las cifras de desempleo cómo impactan realmente, de cara a la ciudadanía?
—Son cifras que venimos viendo desde que asumimos como gobierno, porque la prioridad en recuperar el empleo no es algo que venga ahora solamente con estos incrementos, sino que son más de 40 meses con un desempleo por sobre el 8%. Entonces, aquí hay ciertos componentes que es importante tener en cuenta. En general, en nuestra economía hay ciertas regiones que son súper estacionales en materia de empleo, que están dedicadas a la producción agrícola, donde tenemos O’Higgins, Maule, Ñuble, Biobío, algo en La Araucanía, etc. Y a eso hay que sumarle entonces también los empleos que se generan en otros sectores tradicionales de nuestra economía, como la construcción o como la minería. Y cuando uno ve entonces cómo se ha comportado la empleabilidad específicamente en estos sectores en los últimos años, uno ve que en construcción, en materia agrícola y en minería hemos perdido empleo. Ahora estamos empezando ya a ver ciertas recuperaciones, pero hemos pasado también por un período en el cual no se hicieron las inversiones que había que hacer, no se hicieron las mantenciones que había que hacer y, por lo tanto, en minería, que es bien motor de nuestra economía, no se generaron estos nuevos empleos que se estaban esperando. Y eso es algo que nosotros estamos mirando desde el comienzo de nuestro gobierno. Y aquí hay que contar un poco, y claro, esto es una economía que venía debilitada (…) yo veo un poco que eso es lo que le está pasando a nuestra economía este año.
«Chile pagaba en intereses US$4.500 millones. Equivale a 45 kilometros de Metro cada año»
—¿Pero qué viene para adelante? ¿En qué momento se puede empezar a recuperar la economía?
—Es una economía debilitada. Debilitada y por más de 12 años, distintos gobiernos, de distintos signos políticos, porque no se tomaron las medidas y las políticas públicas adecuadas para fomentar la inversión y el crecimiento económico.
—¿Y eso se está revirtiendo?
—Lo que hicimos nosotros es que tuvimos que ir tomando ciertas medidas urgentes cuando asumimos el gobierno, con una premura y con una rapidez que no se había visto antes en la historia de las administraciones en Chile. Contener el gasto fiscal. ¿Por qué es relevante contener el gasto fiscal? No solamente porque tenemos que mantener nuestra condición crediticia, sino también porque tenemos una deuda pública y hoy día uno no puede dejar de ver lo que ha sucedido en Francia. En Francia tienen una deuda pública que es el 115% del PIB. Cuando uno mira la composición, por ejemplo, en Francia, hoy día gastan más plata, imagínate, en pagar intereses que la plata que gastan en educación. Y Chile iba por esa senda, el año 2007, el año 2008, era prácticamente acreedor neto. Y cuando nosotros asumimos el gobierno, hicimos el cálculo de cuántos intereses el país había pagado, ya con cerca de un 43% de deuda. Durante el año 2025 ya habíamos pagado solo en intereses, sin capital, US$4.500 millones. Y una referencia: el Metro en Santiago vale 100 millones de dólares el kilómetro, es un Metro de primer nivel. Es decir, solamente en intereses estábamos pagando el equivalente a 45 kilómetros de Metro todos los años. Y para hacerte otra idea, la red del Metro acá tiene 150 kilómetros. O sea, cada tres años y un poquitito menos podríamos construir con esta misma plata una cantidad de Metro gigantesco, súper necesario en Santiago y en otras ciudades de Chile.
—¿Y cómo se compatibiliza la necesidad de contener la deuda con las medidas para recuperar el crecimiento?
—El primer proyecto de ley lo presentamos a mediados de abril, o sea, prácticamente de forma inmediata, apenas partimos el gobierno (…). En el año 2015, cuando Chile tomó una decisión de subir los impuestos, todos los países, o muchos de ellos, estaban justamente en el sentido contrario, diciendo que lo iban a bajar para ser más competitivos, y nosotros tomamos una decisión inversa. Y es ahora recién donde estamos diciéndole al mundo: miren, nosotros somos tributariamente competitivos nuevamente. La invariabilidad tributaria es súper necesaria para inversiones que se efectúan en largo plazo. Los grandes proyectos de minería son proyectos a 30, 40 y 50 años y necesitan de ciertas condiciones de estabilidad jurídica e invariabilidad.
«Cuando se liberen los espíritus de la economía vamos a alcanzar esos porcentajes de crecimiento«
—¿Y cuándo todo esto va a generar un efecto?
—Estamos súper conscientes de estas inversiones récord que se están haciendo ahora, porque esto es increíble, más de 40 mil millones de dólares desde el 11 de marzo hasta ahora en inversiones en el Servicio de Evaluación Ambiental. Récord de gestión (…) y tenemos este descalce, entre las inversiones que se están creando, y que se hagan realidad y empiecen a generar estos puestos de empleo.
Y para eso lo fuimos abordando con distintas estrategias. Creamos primero este «Modo Empleo», y a través del Sence generamos un subsidio especial que era el 60% en el caso de las mujeres y jóvenes, 50% en el caso de los hombres, de subsidio de ingreso mínimo mensual. Para fomentar la contratación la idea era entonces generar 50.000 puestos de trabajo. Trabajo que, de hecho, las vacantes ya se llenaron y es algo que va a empezar a tener efectos desde ahora. Y después generamos el «Chile Despega con Más Pega», donde le estamos inyectando una cantidad muy importante de recursos, cerca de 1.300 millones de dólares, y específicamente a ciertos sectores que son muy activos y son muy elásticos, son muy rápidos para poder generar empleo.
—¿Esos sectores cuáles son?
—Lo vamos a hacer a través de inversiones en obras públicas, con el Ministerio de Obras Públicas y también a través de programas de mejoramiento de barrios, programas de mejoramiento urbano del Ministerio de Vivienda y Urbanismo. Y en la construcción, que es súper rápida, me atrevo a decir que generamos el paquete de medidas e incentivos regulatorios más potentes que se ha hecho también en los últimos 30 años. Está la exención de IVA para el stock de viviendas disponibles, la reposición del DFL 2, subsidio a la tasa de interés, aumento de ese subsidio a esta vivienda de 6.000 unidades de fomento. Recién se acaba de actualizar la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones para tener hoy día coeficientes de construcción que sean acordes a la realidad de nuestra población. Entonces, ahí la construcción nosotros esperamos que juegue entonces este rol de activación inmediata y puente y generación de empleo. Y a eso el último elemento, que es la Ley de Presupuestos, que todavía no se ve porque la estamos tramitando, pero fuimos bastante exitosos, al menos en las subcomisiones de presupuesto, donde muchos ministerios hicimos un esfuerzo. Mi ministerio de Economía hizo nuevamente un esfuerzo y redujimos 2,9% de nuestro gasto operacional, casi 20 mil millones. Porque nosotros no queremos que la plata esté en el Estado, nosotros queremos que la platita esté en los bolsillos de los chilenos para que puedan desarrollar sus proyectos, hacer sus inversiones.
—Las expectativas económicas son bajas… ¿Cuándo la gente va a poder empezar a sentir los efectos de todo esto?
—Cuando se liberen los espíritus de la economía, que de repente todavía están un poco atados, yo creo que vamos a alcanzar esos porcentajes de crecimiento, vamos a poder generar estos más de 300 mil empleos que necesitamos generar.
—¿La meta del gobierno es una meta realista, entonces?
—Yo creo que en la medida que se vayan dando las cosas es una meta realista. Lo que pasa es que uno no puede anticiparse, hay ciertas crisis que se producen.
«Vamos a ver una mejora súper importante a mediados del próximo año»
—¿Pero desde el Ministerio de Economía comparten el optimismo que se transmitió en Enade?
—Súper optimista. Y yo uso una palabra que es distinta (…). Yo tengo esperanza, y distingo la esperanza del optimismo porque la esperanza funciona cuando está basada en la causa, en lo que a uno lo motiva en la realización de las cosas. Cuando nosotros vemos lo que estamos haciendo para mejorar la economía del país, tenemos esta esperanza de que vamos a ver una mejora súper importante que espero ya que esté a mediados del próximo año andando.
—¿Qué se necesita para eso?
—Que se despierten los espíritus de la economía. Cuando yo miro, desde la ventana de donde estoy, en el piso 11 del Ministerio de Economía, hoy día veo dos grúas, antes no había ninguna. Y espero ver siete u ocho grúas, espero ver camiones circulando, rodando, transportando, espero ver que se produzcan entonces más importaciones. Me encantaría entonces ver a nuestra actividad minera recuperando de nuevo, una vez que pase este período, las actividades y la cantidad de producción que tenían. Me encantaría ver productividad también, que se diversifique también la matriz productiva, para lo cual también hemos tomado una serie de medidas.
—¿Cuándo podría empezar a mejorar la situación?
—El empleo puente lo tenemos a través de estos planes de «Chile Despega con Más Pega». Eso debería entonces aliviarnos un poco en las cifras del desempleo. Nosotros esperamos que esto tenga ya efecto dentro de los primeros meses del próximo año, ya que se empieza a notar ahí en ese nivel una mejoría, acompañado también del incremento de los empleos estacionales que se producen producto de la actividad agrícola entre la Cuarta Región y la Región del Biobío. Y esperamos que el crecimiento es algo que se va a empezar a dar. Y cuando yo digo que se liberen los espíritus de la economía, me refiero a cuando ya veamos que se produce ese verdadero entusiasmo de los empresarios, de los inversionistas, de decir que volvimos a creer en Chile, hemos generado este nuevo ciclo de vida y de crecimiento. Y es algo que estamos nosotros ahí muy expectantes de que se produzca lo antes posible.
«Yo creo que había mucha expectativa porque veníamos muy mal»
—El presidente de Icare, Renzo Corona, reconoció que había grandes expectativas de recuperación económica con la llegada del nuevo gobierno y que quizás se transmitió la idea de que las cosas cambiarían solo por el cambio de administración. ¿Cree que el gobierno generó expectativas demasiado altas sobre la rapidez con que se recuperaría la economía?
—No, lo que pasa es que la expectativa es una expresión ciudadana. Yo creo que había mucha expectativa porque veníamos muy mal. Cuando uno mira a Chile en los últimos años, veníamos con una economía que venía alicaída, estallido social, donde la inflación se nos fue a las nubes, donde tuvimos que gastar, el desempleo empleo también, pandemia, donde de nuevo la actividad económica se resiente y se hunde cada vez más. Y cuando sale el mundo del COVID, nosotros veníamos también con esta crisis social, todos los países lo que hicieron fue diseñar programas y paquetes de incentivo y recuperación económica y de empleo que fueron muy efectivos. ¿Y qué es lo que hizo Chile? Dos procesos constitucionales para cambiar las reglas, y los retiros de fondos de pensiones (…). El efecto hacia atrás fue fatal porque era justo el momento en el cual había que tomar medidas para reactivar el empleo, para reactivar la inversión, e hicimos justo lo contrario, tomamos medidas para desactivar, para asustar a los inversionistas.
—¿Qué viene ahora?
—Es súper importante que volvamos a creer. Y después de eso, volvamos a crear. Este es el momento de volver a creer en Chile, volver a hacer las inversiones. Yo he conversado aquí con colegas míos, con amigos, con empresarios, con pymes sobre todo, y tenemos la sensación de que está empezando a cambiar ese aire medio pesimista, que se libera en los espíritus de la economía. Estamos trabajando para eso.
—Pero la confianza empresarial y la expectativa de contratación siguen en terreno pesimista…
—La contratación está impactada también por otros elementos que son bien puntuales. Cuando uno mira, por ejemplo, la empleabilidad en Chile, aumentamos el ingreso mínimo mensual entre el año 2022 y el año 2025 en más de un 30% (…) le pega a las pymes que emplean más del 50% de la fuerza laboral de Chile. Reforma previsional, 40 horas, etc.
«Vienen sorpresas positivas para el mundo pyme«
—¿Pero cree que todo lo que se está generando ahora va a ayudar a revertir y a recuperar la confianza?
—Vienen dos proyectos propyme, uno que viene con la parte tributaria. A las pymes les vamos a dejar a firme que paguen máximo el impuesto de 12,5, impuesto de primera categoría. Después, con una escala progresiva hacia arriba, para que no exista este desincentivo al crecimiento cuando una pyme pasa de 75.000 UF en adelante. Más otras sorpresitas que vienen en el proyecto, que son súper buenas para el crecimiento. Y también un proyecto que va de la mano, que es para mejorar el pago oportuno, para mejorar la simplificación regulatoria para todas las pymes. Y súper relevante también estamos trabajando en capitales de financiamiento. Incrementamos el Fogape, le metimos más de 300 mil millones. A mis amigos del sector transporte, con los cuales me toca hoy día trabajar bastante, acabamos de crear un programa especial para ellos, un Fogain, para todos los transportistas de carga de pyme, para darles el capital de trabajo. Porque es esta ventana que estamos mirando entre la situación en la cual nos encontramos ahora y este crecimiento que esperamos que se produzca ya a partir de que las inversiones se empiecen a materializar.
—Se anunció este nuevo Estatuto Pyme que se va a presentar en noviembre, y usted mismo ha estado liderando el tema con las pymes, trabajando junto al subsecretario de Hacienda. ¿Las pymes pueden estar tranquilas, entonces?
—El país tenía una deuda con las pymes, porque todo el mundo habla de las pymes, las pymes para acá, las pymes para allá, dan el 50% del empleo, 98% de las compañías en Chile son pymes, etc. Pero creo que ahora estamos tomando las medidas correctas. Entonces, ahora le estamos diciendo que no se preocupen, con una tasa tributaria de 12,5%, con una escala progresiva para que no exista desincentivo. Para los microempresarios, tasa cero. Porque a ellos el incentivo es formalización, es decir, inicien actividades, tengan su contrato de trabajo. Entonces, en eso estamos trabajando. E insisto, vienen sorpresas positivas para el mundo pyme en ese proyecto.
