Berlín
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El 29 de julio de 1992 salió de la embajada de Chile en Moscú rumbo a Berlín el ex dictador de la República Democrática Alemana (RDA), Erich Honecker. Ahí lo esperaba la justicia de una Alemania reunificada para juzgarlo por los crímenes ocurridos bajo su gobierno, tal y como ya lo había hecho con otros hombres fuertes de la RDA como Willi Stoph y Erich Mielke.

Su salida de la legación diplomática fue escoltada por el negociador chileno del caso, James Holger, y por los diplomáticos José Miguel Cruz y Jorge O´Ryan. También estaba su esposa, Margot, compañera de ruta en la vida y en la fidelidad ideológica.

Llevaba el puño derecho en alto, viejo y tradicional gesto entre camaradas, traje oscuro, camisa blanca, corbata roja; en su brazo izquierdo reposaba una gabardina mientras que su mano sostenía un porta-documentos negro; su tenida la complementaba con un sombrero Trilby gris. Fue una imagen que dio la vuelta al mundo y que puso fin a varios meses de refugio, pues había ingresado al recinto diplomático el 11 de diciembre de 1991, hace ya 30 años. Esta sería su última estación antes de comparecer frente a los tribunales alemanes, que había evadido por varios meses.

Entre los dirigentes de los países comunistas que desaparecieron de la primera fila de la escena política en 1989, el caso de Erich Honecker destaca por la proyección internacional que alcanzó su travesía que se inició el 18 de octubre de 1989, cuando el Sozialistische Einheitspartei Deutschlands dictaminó que fuera destituido como máximo líder de la RDA en medio de la crisis que llevó a la caída del muro de Berlín. Fueron 38 meses de accidentado éxodo familiar en los que estuvo refugiado en diversos hospitales, una iglesia, en la Embajada de Chile en Moscú, o en la cárcel de Moabit, hasta finalmente viajar a Santiago de Chile a mediados de enero de 1993. Aquí vivió en la comuna de La Reina, de manera muy reservada, durante más de 16 meses hasta su muerte el 29 de mayo de 1994, marcando su deceso el fin de una etapa de la Guerra Fría en suelo chileno.

Un elemento que motivó a Honecker a mirar a Chile fue que su hija se había casado con un socialista chileno que fue parte de la diáspora en la RDA durante el gobierno militar. Por tanto, los nietos del ex jerarca de la RDA eran chileno-alemanes y ya residían en Santiago. Este elemento personal sería gravitante para determinar el vínculo que unió a Erich Honecker con la realidad chilena, abordado en el libro que escribió su nieto Roberto Yáñez junto a Thomas Grimm, Ich war der letzte Bürger de DDR. Mein Leben als Enkel de Honeckers, 2018.

Es cierto que también estaban los lazos transnacionales e interestatales fraguados desde los años cincuenta entre el Sozialistische Einheitspartei Deutschlands y los partidos de izquierda chilenos (Partido Comunista y Partido Socialista), profundizados con la llegada de Allende a La Moneda y, posteriormente, con la solidaridad al exilio chileno a partir de 1973. Estos aspectos se han establecido en los trabajos de Inga Emmerling, Die DDR und Chile (1960-1989). Außenpolitik Außenhandel und Solidarität, Berlin, 2013; Sebastian Koch, Zuflichtsort DDR? Chilenische Flüchtlinge und die Ausländerpolitik der SED, 2016; y por las tesis doctorales de Gustavo Gajardo, Chile y la República Democrática Alemana. 1954-1994. Relaciones internacionales, diplomacia, exilio y reciprocidad, 2021; y Francisco Díaz, El exilio del socialismo chileno en la RDA. La transición política del Partido Socialista de Chile y su relación con el Partido Socialista Unificado de Alemania. 1974 – 1989, 2019.

Algo que agregó mayor complejidad en los largos y arduos meses de negociación tripartita entre Chile, Alemania y Rusia para lograr la salida del incómodo huésped de la embajada chilena fue la presencia en el gabinete del presidente Patricio Aylwin de antiguos exiliados chilenos en la RDA, agradecidos de la ayuda que les brindó Honecker en su momento. Este tema ha sido investigado por Constanza Gajardo en su tesis de postgrado en la Universidad de Concepción, La izquierda chilena frente al “caso Honecker”. 1991-1994, 2021. Los ribetes intermésticos del affaire, es decir, las interacciones y tensiones que produjo al interior de los partidos de la Concertación también han sido profundizado por Mariana Perry, Repercusiones del exilio en la política de la transición chilena. El “caso Honecker”, 2021; y por Iván Witker, Erich Honecker, el convidado de piedra a la transición chilena. 2021. Una visión desde la Teoría de las Relaciones Internacionales es un aporte novedoso realizado por el profesor Hugo Harvey, publicado en una revista académica española hace poco.

Como se observa, a 30 años del inicio del “caso Honecker”, sólo muy recientemente se han desarrollado investigaciones que recogen los diversos enfoques que desplegó la trama para analizar no sólo las razones del refugio concedido por Chile, también para explicar cómo impactó al interior del proceso transicional chileno. La literatura especializada ha ido avanzando poco a poco.

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