sala de espera
AGENCIAUNO

Sé de marketing lo mismo que de física cuántica, pero tengo una capacidad de ver un buen negocio y un pelotudo a kilómetros. 

Por razones familiares he tenido que pasar largas horas en salitas de espera de UCI e UTI alternadamente, donde podemos encontrar una precaria cafetería que cierra a las 6 de la tarde. Si este país no prospera es porque no quiere. Yo en la UCI y en la UTI te doy firmao que te vendería como pan caliente: whisky, pisco de 40, tinto caja y botella, vodka, gotitas de Bach, gin, alprazolam, morfina, parche curitas y Rize. 

Y se debería poder fumar cualquier cosa que se pueda prender, incluso la clínica.  

Mira que vender bebidas y cafe… poca y precaria visión de mercado. Estamos a un paso de que tampoco nos vendan un muffin por el azúcar. 

Las clínicas, hospitales y postas no atisban que estos clientes serán potenciales y futuros pacientes, a corto y mediano plazo. Yo tendría un par de señoritas afiliando y afilando nuevos clientes con seguros catastróficos. 

¿Horario de atención hasta las 6 de la tarde? ¿Pero cómo? ¿Cómo vamos a nivelar para arriba? ¿Debería estar abierto hasta las 6 de la mañana y con servicio a la cama? 

Incluso tendría un mozo por box con mención en sicología, sicotrópicos y bar tender. Las sillas de la sala de espera como los asientos del tren se transforman en camas, ahí ampliamos el rubro a hotelería y motelería, según “necesidad” . 

A las 6 de la mañana hago el cambio de turno, para servir: paila de de huevos de gallina infeliz, cafe descafeinado y de grano, caldillo de congrio, omeprazol, famotidina y bloody mary, con ramita de apio opcional. 

Se habla de no desamparar a los enfermos… ¿y qué pasa con los familiares de los enfermos? Somos invisibilizados. Aquí no solo hay un nicho comercial, es una labor social. 

*Ver todas las columnas de Jo March.

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