papa hijo
AGENCIAUNO

Había una vez, en una plaza cualquiera de nuestro encantador y chaquetero país, quince típicas mamas cuidando a sus niños y un exclusivo y único papá cuidando “al” suyo.
Vamos a hablar claro: a ese papá se le convierte en dos segundos en papacito, papichurri, papito, galán, hombre excepcional, cariñoso y afectuoso en su labor de criar solo (aunque no sabemos si es solo, una vida o tan solo un momentum en la plaza)… esa paternidad es inconmensurable.

¡Qué amoooor! ¡Qué tiernoooo!, se escucha con el pensamiento hablado y soñado. Nada conmueve, enternece y enamora más que un hombre criando solo a sus hijos. Pero usted difícilmente se enternecerá o conmoverá a ese nivel con una mujer con 5 mocosos en una plaza; es más, puede incluso provocar ir en el sentido contrario.

A un hombre con su o sus retoñines en un almuerzo dominguero se lo van a pelear los comensales presentes para atender tanto al niño como al padre. Hasta le pican la carne. Se le presta el dormitorio principal para que el niño coma Chocapic con Nutella viendo la tele y le traen cerveza a la piedra al padre, enternecidos por su labor parental.

¿Y a una? Sálvate sola amiga… con suerte consigues un vaso chupeteado por algún retoñín ajeno con una Coca Lais sin gas ni hielo, incluso peor, sin pisco. ¡¡¡Arréeeglatelaaaas, boluda, quién te mandó tener five!!!

El capitán Von Trapp era una máquina, 7 hijos al pecho, era más cotizado que acciones de la farmacia del Doctor Simi. Emeterio Ureta, que crió solo a dos -¡¡dossss!!- es un crac. ¿Y la Anita Alvarado, que cria sola a 9? Esa es puta. 

Hoy es mal visto tener tanto descendiente, como que le quitas agua al planeta y la posibilidad de pagar pensión algún papa. Fíjense en los delegados de curso separados:  amorosooos, tiernooos, los regalones del centro de padres… versus la delegada de curso que hace la misma pega, pero ella es una hincha pelotas profesional. Un hombre que cria solo a sus hijos es símbolo de reconocimiento gubernamental y social; una mujer que cria sola a sus hijos pasa más desapercibida que reclamo en el Seremi.

Él, sube una foto con el nene en el resbalín una vez al mes y tiene más aplausos que Daddy Yanki. Ella sube una foto en el columpio con el nene los 365 días del año y ni la abuelita le da bola.

Al hombre jamás le faltará mamá o suegra, hermana, nana, abuelita, incluso vecina o señora del almacén de la esquina que le ayude en la crianza. Yo le pido a mi vecino me cuide a mis hijos y capaz que me devuelva uno que no es mío, con fiebre y tos.

Flacos, ya saben: si quieren pinchar e irse a la segura consíganse pagar la pensión sin decir que la pagan, porque con su deber no más cumplen y el de criar a sus hijos. Les van a picar más mujeres que en «La pesca feliz» del mampato. La tienen lista, está claro el know how, y si no, pueden ser un tío ejemplar y pedir presta’s a las sobrinas para ir a la plaza a pinchar. De pasada ayudan a su hermana como ella lo haría sin dudarlo por usted. Y de pasada pinchan de lo lindo como un lindo de verdad.

Así que mas Vivaldi y menos vivarachos.

*Ver todas las columnas de Jo March.

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