AGENCIAUNO

¿Ustedes tienen recuerdos infantiles? Pero no de cosas ni de una perfecta recolección de hechos, me refiero a recuerdos de lo que pensaban y sentían cuando eran pequeñas personitas. Yo tengo muchos, y me encantan, han sido un colchón al cual caer cuando la adultez se ha puesto difícil. Por ejemplo, cuando era una ciudadana de unos tres años, yo pensaba que las guaguas nacían por el ombligo. Claro, porque mis hermanos y yo nacimos por cesárea, entonces en mi relato de origen, mis padres incluían datos como “el doctor te sacó de la guatita de la mamá” y mi bellísima madre es de esas personas tocadas por lo mejor de la genética que no hacen cicatrices. Ergo, era evidente que salí por su ombligo, ¿se fijan? Revisar estas historias en la adultez da un poco de ternura y cierta nostalgia por la inocencia perdida. Claro, los adultos estamos llamados a perder mucha de esa inocencia y dejar atrás esa linda locura temporal que es la infancia para ocupar nuestro rol en la sociedad. Uno de ellos es justamente proteger la inocencia de los niños, no era el punto de esta columna, pero no está de más recordarlo.

Pero yo iba pa’otro lado y es que hace tiempo, pero especialmente en estas últimas dos semanas he estado pensando en la inocencia en todas sus acepciones. A propósito de este gobierno y el caso Pardow, pero no solo por eso. Porque fíjate que el pastelillo de mugre con el cobro de las cuentas de la luz parece ser todavía peor de lo que pensamos y, como siempre, el Presidente y su séquito ha dado por cerrado el tema con aquello de las “responsabilidades políticas”. Claro, nada más que ver aquí, sigamos en lo que estábamos. Por supuesto, esto requiere de nosotros la sumisión completa de sentirnos conformes con lo que el monarca nos ofrece, agradecerlo incluso y mirar el mundo con los ojos de inocencia con los que la izquierda nos exige mirar sus acciones. Y bueno, en el caso particular de Pardow tenemos que creer que es tonto y flojo como todos en esta coalición y nada más que eso, ese es el subtexto y la verdad, presi, ahí estoy con usted, no cuesta mucho. Pero como soy adulta, no me pida tanta inocencia como para creer en la inocencia de Apruebo Dignidad. Después de todo el boquisuelto de Sebi Depolo, nos dijo, con toda inocencia, que querían meterle inestabilidad al país… son muchas inocencias.

Las amenazas de acusación constitucional contra el ahora exministro, si bien necesarias, parecen insuficientes y la verdad cuesta creerles, dado lo complaciente y desorganizada que ha sido esta oposición. Esa inocencia ya la perdimos. Ahora, es un año electoral y nadie quiere agarrar este palito con excremento, si hasta la candidata más pródiga en memes, la comunista Jara, ha estado sumándose a condenar al ahora paria, Pardow. Igual en mi humilde opinión, mucha responsabilidad política, ¿y penal? Nos guanearon por años, nos encarecieron la vida y les sale gratis.

Y esto nos lleva a una segunda patita de inocencias perdidas estas semanas. A principios de este siglo, mucha gárgara se hizo con don Ricky Lake diciendo que “hay que dejar que las instituciones funcionen”. Dale y todos repetimos eso como un dogma, un enjuague bucal, una especie de conjuro que nos permitía no ver lo que estaba frente a nosotros. Tranquilos, no me voy a mandar un “¿cómo no quieren que lo quememos todo?” Porque mis papitos me socializaron y no soy frenteamplista. Pero en honor a la verdad; mucho se habla del legislativo, pa’qué te digo el ejecutivo, como el Presidente, pero poquito del Poder Judicial que lleva mandándose numeritos por años. Porque pese a esta fórmula mágica de las instituciones, hemos visto que se equivocan y mucho, ¡uy, herejía! Sigo, se equivocan, llegan tarde, tienen evidentes sesgos ideológicos y pa’más remate, “se autoregulan”, ¿khé? Sí poh, o sea, sin ánimo de revictimizarlos, pero solo recordemos el espectáculo que dieron muchos fiscales e incluso jueces convertidos en influencers y autoproclamados vengadores de los DD.HH., con un evidente sesgo anti Carabineros durante la insurrección de 2019. Saludos Xime.

Ahora nos salen con el numero de investigaciones y condenas por la violencia de esos días que no solo es paupérrimo, aún no sabemos quién quemo el metro ni si hubo manitos de otros lados metidas, lo cual es de toda lógica pero a muchos no les parecía más conspiranoia que otra cosa, hasta el crimen del teniente Ojeda. Bueno, no sabemos y deberíamos saber. Todos sueltos de cuerpo, fíjate que ahora nos informan que hubo quienes mintieron respecto del actuar de Carabineros en el incendio y las muertes de la fábrica Kayser, casi al inicio de toda esa locura. Noticia que pasó piola, pero por esos días, esa gran mentira incendió los corazones y un poquito más abajo, de la academia, la intelectualidad, la prensa, los artishtash y cuanto niño rico excéntrico tuvo a bien ir a dar cara a loh pacoh. Ahí se consolidó aquello de jueron loh pacoh, Chile despertó y toda esa bazofia. Pa’qué te digo el ensañamiento de los fiscales influencers siempre con Carabineros y la evidente desidia cuando se trata de las fundaciones, o los terroristas sureños; el caso de la casa de Allende donde solo hay gente inocente, Sierra Bella, otra concentración de inocencia y rematamos con SQM que tras una década de investigación termina dejándonos a todos perplejos. En suma, una justicia con una visión de 20/20 vestida con poleras llenas de consignas, unas peores que otras, sin poder distinguir víctimas de victimarios. Y no, yo soy adulta, no creo y jamás he creído que ley y justicia sean necesariamente sinónimos, no soy tan inocente, pero lo que vemos en Chile es el resultado de décadas de bastardeo de este poder del Estado. Una imagen decadente que nos deja desesperanzados y que solo siembra esa mala semilla de la impunidad en los corazones de los chilenos. Conocemos esos frutos.

A ver, ¿y los candidatos, en qué estamos? No solo me refiero a declaraciones y apoyos tardíos a una acusación constitucional. O sea, este gobierno ya está terminando, seamos serios, parece mucho más importante que nos digan cómo recórcholis se arregla este quilombo judicial, digo, si es que tiene arreglo y lo quieren hacer, porque todos lo pasamos por alto como si fuera parte del paisaje, como la cordillera, onda, es que así nos tocó.

Esta pitonisa le recomienda a los tres alemanes que le hinquen el diente en sus campañas a esto, porque si no, todas aquellas fórmulas tan bonitas como “los llevaremos ante la justicia” suenan a lindos deseos, más que a otra cosa. Y por si no lo saben, Chile ya salió de ese embrujo, ya estamos dejando atrás la edad de la inocencia.

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