¿Cómo van con la envoltura de regalos, mis queridos lectores? Sí, yo también entre mal y pésimo. Acá figuro, siguiendo mi minuciosa lista, buscando inspiración en grandes clásicos del séptimo arte, como Mi Pobre Angelito (1 y 2 solamente, desde luego) y un poco también en un pan de pascua, sin frutas confitadas, y su cola de mono, que, con muy honesta arrogancia, debo decir, me quedó fabuloso. Solo así esta empresa pascuerística ha resultado más amena, pero pa’ qué estamos con cosas, hay que reposar también un ratito. Es por eso que he decidido abrir mi librito de cuentos navideños y traigo para ustedes un clásico El revolucionario de las navidades pasadas.
Esta semana se nos alborotaron muchísimo el gobierno y sus adalides con las palabras del ministro argentino, Luis Caputo. En una entrevista radial, parece, le preguntaron por la batasha cultural (en argentino) y el hombre se explayó; “La batalla cultural es clave porque los países que la han descuidado… mira por ejemplo a Chile: Chile es el país de Latinoamérica que más gente sacó de la pobreza desde los años 80 hasta el 2010 y descuidó la batalla cultural, esa que hoy da fuertemente Axel Kaiser…La descuidó durante mucho tiempo y hoy lo gobierna prácticamente un comunista que los está por hundir”. Ooooye se les cayeron las pelucas, apretaron los dientes y sus collares de resina, y muchos pidieron sus sales aromáticas y un chaise longue pa’ dejar caer sus humanidades. Atacaoh, atacaoh.
¡Tshremendo! Yo debo declarar, con la inocencia que ustedes saben, me caracteriza, que no entiendo bien qué es lo que los enojó tanto. Onda que le digan «comunista» o que está hundiendo al país. Gracias al Pulento, tenemos un gobierno listo a aclararme estas dudas, cuando enviaron una nota de protesta a la Casa Rosada “manifestando el rechazo del gobierno de Chile a las inapropiadas e inexactas declaraciones” de Caputo. ¡Inapropiadas e inexactas! Tuve que salir a reírme, dar una vuelta a la manzana y retomar… ¡no podí! En fin, alto manejo comunicacional y diplomático en este gobierno.
Primero, digamos que es de un descaro frenteamplista esto de censurar el análisis extranjero que, en todo caso, fue descriptivo y no vejatorio, a mi juicio, a diferencia de lo que vimos de nuestro embajador en ejercicio respecto del presidente electo de EE.UU., Donald Trump, por proponerles solo un ejemplo. Entonces, vamos sosegándonos por ahí.
Segundo, y en esa misma línea, llama la atención la premura con la que reacciona este gobierno ante la sola idea de que nuestro embarazado presidente sea tocado por el pétalo de una rosa retórica. Por el gobierno de Milei, sosí, porque cuando se trata de Maduro y sus matones, le pueden decir hasta pa’ su mamita y no hay drama. Como que hemos tenido presidentes más recios a la hora de soportar la crítica extranjera, fijate. Todo esto sin mencionar que en política exterior, cuya cabeza (siendo generosa) es justamente Gabriel Boric, hemos experimentado chascos desde el exacto día en que asumió el mando. En la lista podemos poner a España, Reino Unido, EE.UU., Israel, la propia Argentina, pa’ qué seguir.
Algunas bellas almas estaban súper indignadas por la imprecisión de Caputo, porque «no fue en los 80» que Chile se pegó el brinco, con ese amor loco que les baja a veces por los 30 años, después de negarlos más que Pedro a nuestro Señor. Otras almas, más bellas todavía, incluyendo al propio supuesto agraviado, nos han salido con aquello del respeto al cargo, a la institución presidencial. Y ahí, yo tendría que decirles amiguitos que ese barco ya zarpó, lleva dos vueltas completas a estas alturas. Suena anacrónico cuando justamente quienes «habitan» los cargos han sido los primeros en denigrarlos. ¿Encuentran que no?, ¿se acuerdan de un tobogán y un otrora joven y alocado diputado, a la sazón Presidente, atorado en él? Por poner un ejemplo festivo.
Y por último, vamos a la papita duquesa del problema, porque de verdad no entiendo. Y voy a citar lo que le han dicho: merluzo, bobo, mentiroso, incompetente, ignorante, rata inmunda…¡ah no, perdón, esa es una canción! O sea, desde Venezuela le han dicho hasta pinochetista, pero lo que parece inaceptable es que le digan comunista. Igual divertido.
Yo discrepo caleta, él mismo nos dijo que estaba a la izquierda del PC. Y ciertamente no tiene la disciplina ni la solidez ideológica de un comunista. Tranquilos amiguitos comunistas, yo los defiendo, un verdadero milagro de navidad.
Por otra parte, ¿está a punto de hundirnos? Hemos estado harto mejor, sin duda. Y capaz ustedes son muy jóvenes para saberlo, pero hace tres años este gobierno, que venía a refundarlo todo, tenía como programa y anhelo un proyecto de nueva Constitución que sí que nos hubiera hundido. Claro, ahora lo tratan de pasar como sopaipilla por debajo de la puerta con proyectos como el de las pensiones, vía Congreso. El deseo revolucionario sigue intacto, no se equivoquen.
Todavía no nos hunden, pero más por chambones que por falta de intención.
Esta pitonisa encuentra de un descaro majestuoso que nos vengan a dar lecciones de patriotismo los que estaban (y siguen estando) por una Constitución que acababa con Chile. Porque claro, ahora que se acercan las elecciones, todo va a estar pasado a guagüitas muy rosadas, moderación y socialdemocracia. Pero no se equivoquen, porque el alma del revolucionario nos seguirá penando, como un fantasma de las navidades pasadas.
¡Feliz Navidad!
