No sé ustedes, yo estoy súper lista para que las estaciones, estacionen. Que la primavera, primavera y que el verano, veranee. No soy muy fan de las indefiniciones… sí, no piensen tan fuerte, lo sé, no son tiempos fáciles para quienes somos así. Pero son los tiempos que nos tocaron y nada, pie a tierra, mano al sable como decía mi tata, la carita en alto, firmes y dignos como piso pélvico, digo yo. Eso es justamente lo que le va a tocar (la parte del piso pélvico quizás es excesivo) al nuevo subsecretario-vocero de gobierno, Gonzalo Arenas. Me imagino que todos lo recordamos más recientemente de sus videos explicando las mil y una formas en las cuales el engendro constitucional aquel iba a llevarse a Chile puesto. Profesor como es y doctorado en historia, sus cápsulas se viralizaban rápidamente porque lograban explicar conceptos jurídicos complejos en los limitados tiempos que los usos y costumbres de nuestra generación exigen. Ven que tenemos la atención de una mosca promedio. Y con toda esa adversidad, el profesor lograba su cometido. Ahora, así lo recordamos en la fachósfera, en el ancho y ajeno mundo, especialmente en la prensa menos sesgada (¡ja!) tuvieron a bien recordarnos un episodio ocurrido a principios de este siglo, donde un púber diputado Arenas lanzaba papeles por los aires. No sé, yo en esa época, tenía espinillas y usaba los pantalones “a la cadera”, aunque todos sabemos que nadie tiene las caderas allí donde se anclaban dichos pantalones… en fin, lo que quiero decir es que no vi tanta premura en recordar los pasados menos decorosos de Apruebo Dignidad, hace unos meses.
Pero bueno, pa’ qué vamos a hablar una vez más de los estándares disimiles. Ya lo dijo Orwell harto mejor que yo. Mejor concentrémonos en esta nueva contratación y en su rol en el gobierno. De entrada, dijo que no vino a pelear, vino a explicar, a transmitir lo que hace este gobierno ¡Ay por la chita, por fin! Sí poh, don JAK, ve que de nada sirve tener razón o tener muy buenas razones si uno no comunica y explica bien lo que hace. O como dicen últimamente en progre; “hay que socializar las medidas, los términos”. Mire, ustedes díganle como quieran, yo quiero poder ir a los asados y tener videos del vocero que mostrar cuando mis amigos frenteamplistas empiecen con que “Kast tiene la pura cagá (sic)” (fuente: alemana) o “disfruten lo votado”. Y sabi que sí, yo estoy disfrutando lo votado porque probablemente al igual que ustedes y toda suerte de ñoños de la política, no suelo quedarme sólo con el titular más escandaloso, ni asumo a priori que son todos en el gobierno gente mala pero mala de adentro y tampoco pretendo que 15 años se arreglen en 8 meses, ni en un año, pero les tengo una pésima noticia; somos minoría. Y claro uno puede irse en todo aquello de somos pocos, pero buenos, pero no, eso no sirve; hay medidas y plazos y ambientes que lo tiñen todo de opinión publica y sí es importante contar con ese apoyo para hacer cosas difíciles. Con éxito.
En toda honestidad, a mis amigos frenteamplistas-oposicionistas habría que ponerles un asterisco (no sean así); y es que ellos no votaron y jamás van a votar por alguien como JAK. No hay un multiverso en que eso suceda. Además, creen que la “manera correcta de gobernar” es la de ellos y nadie más. Y diríamos también que probablemente sean, en numero parecidos a nosotros, pero a diferencia de nosotros, entienden el juego del relato mucho mejor. El juego de la política, pa´qué decir.
El problema de este gobierno no es que sean fomes, soy muy fan de la fomedad en política, pa’ ponerle emoción a las cosas, tengo mi vida personal. El problema es que en la lucha entre hacer lo correcto y hacer lo político, siempre eligen lo primero. Y que han preferido prescindir de la batalla cultural este rato. Claro, gente pragmática, mejor hacer cosas, ¿cierto? ¡No poh, corazón! Especialmente, si se van a tomar medidas que no son intuitivas, ahí es donde se necesita un contador de historias. Y eso es justamente lo que es un profesor. No es fácil entender lo que pasó con las AFP, tampoco lo de la “rebaja” de las penas a abusadores sexuales, sólo por nombrar los casos más recientes. Si se le suman ministerios ensimismados y con cabezas sin grandes espaldas ni apegos por la política, es entregarse amarrados a una oposición bien impúdica en su oportunismo y miseria.
Le va a tocar entonces al subsecretario, hacerse cargo de un desierto, empezar a traer agüita pa’ estos pozos y sembrar. A veces va a predicar bien solo, otras, espero, las más, tendrá a todo el gobierno a sus espaldas, pero colaborándole, no como peso muerto. Espero también, disciplinados y juiciosos, dejando al hombre hacer lo que sabe hacer y hace bien. Le hago barra subse, que sea fructífera su vocería, veamos cuánto logra florecer en este desierto.

Muy buena
Genial K Sandra, como siempre.