COLUMNAS DE OPINIÓN

Michèlle Labbé

Economista

Previo al 18-O esperábamos crecimiento por sobre 4% anual, y menos que eso era un símbolo de fracaso para nuestras autoridades. Hoy pareciéramos haber olvidado el país que fuimos. Al atacar las bases del progreso, no sólo se recortaron nuestras expectativas de crecimiento económico actual y futuro, sino también nos cortaron las alas, la capacidad de soñar en grande, de soñar con ser desarrollados.

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