Con el desempleo en 9,5%, una economía que se ha debilitado durante el año y un mercado laboral que sigue mostrando dificultades para crear puestos formales, el turismo aparece como uno de los sectores en los que el gobierno busca abrir una vía de crecimiento y generación de empleo. De hecho, mientras el número total de ocupados en Chile cayó 0,2% en 12 meses durante el trimestre mayo-julio, las personas empleadas en actividades vinculadas al turismo aumentaron 2,2%.

Por lo mismo, la apuesta en ese sector incluye una meta ambiciosa, que es crear 100 mil nuevos empleos formales vinculados a la actividad durante los cuatro años de administración, en una industria que actualmente reúne a más de 660 mil ocupados. Pero detrás de esas cifras existe un problema que el gobierno busca enfrentar: la elevada informalidad y rotación de quienes trabajan en ese rubro.

En ese contexto, la subsecretaria de Turismo, María Paz Lagos, conversó con El Líbero sobre el proyecto de Estatuto Laboral para el sector, que busca adaptar la jornada a una actividad marcada por la estacionalidad, los fines de semana y los feriados, manteniendo el promedio de 40 horas pero permitiendo una distribución más flexible.

“Hoy día el turismo tiene una informalidad súper alta: 32% de informalidad, que es más que el promedio de 27% del resto de la economía; y tiene un 38% de rotación laboral”, afirmó la subsecretaria.

El diagnóstico cobra relevancia en momentos en que la administración actual busca generar nuevos empleos formales. «En estos cuatro años queremos que el turismo pase del 3% al 4% de aporte al PIB, crear 100 mil empleos más, de los 300 mil empleos adicionales que se quieren crear en el gobierno del Presidente Kast, y cuadruplicar la inversión. En el año 2025 la inversión fue de 400 millones de dólares y queremos llegar a 1.600 millones de dólares al 2030 (…). Y hay un cuarto objetivo, que seamos reconocidos y nos caractericemos por dar una buena experiencia, que sea un país hospitalario«, explicó.

Sin embargo, para la subsecretaria no basta con incrementar el número de puestos disponibles. La apuesta del Ejecutivo pasa también por disminuir la informalidad y conseguir que los trabajadores permanezcan durante más tiempo en las empresas. “Hoy día la rotación, por ejemplo, el promedio del mercado laboral, la gente dura cuatro años en los trabajos; en el turismo, dos años, entonces es la mitad”, aseguró.

El estatuto con el que el gobierno busca estabilizar el empleo

La principal herramienta con que el Ejecutivo pretende abordar esta realidad es el Estatuto Laboral para el Turismo, iniciativa que el 8 de septiembre fue aprobada en general por la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados, por nueve votos a favor, tres en contra y una abstención, y que ahora continúa su tramitación en la Comisión de Economía.

El proyecto parte de una característica estructural de la industria: su alta estacionalidad. Hoteles, restaurantes y operadores turísticos enfrentan fuertes aumentos de demanda durante el verano, las vacaciones de invierno, fines de semana largos y feriados, seguidos por períodos de menor actividad. Por lo mismo, la propuesta mantiene el régimen de 40 horas, pero permitiría distribuir la jornada en ciclos más extensos para compensar las temporadas de mayor actividad con las de menor demanda.

“Nuestra aspiración para que el turismo sea un sector sostenible económicamente en el tiempo es que no sea tan estacional, pero es estacional todavía. Entonces, reconociendo esa estacionalidad, lo que busca este proyecto es aprovechar de mejor manera las temporadas altas y compensarlas en las bajas”, explicó la Subsecretaria.

Para los trabajadores del turismo se propone que los pactos de distribución de jornada puedan organizarse en ciclos de hasta 52 semanas. Lagos ejemplifica el funcionamiento con el caso de un estudiante contratado por un restaurante: podría trabajar hasta 45 horas semanales durante el verano y reducir su jornada a 35 horas en otro período. “Y siempre con el mismo sueldo. Eso es súper importante porque es la misma remuneración, independiente de las horas que trabaje”, afirmó.

Uno de los efectos que espera el gobierno es que las empresas tengan mayores incentivos para mantener contratados a sus trabajadores durante todo el año, en lugar de recurrir a vínculos temporales o informales en los períodos de mayor demanda.

Esto debería ayudar primero a la mayor formalidad y a la mayor estabilidad en el trabajo”, sostuvo Lagos. “Eso, junto con otras medidas que se están tomando, tanto a nivel laboral como las inversiones y el crecimiento, debiera gatillar también más empleo”.

La subsecretaria hizo, sin embargo, una precisión: que la creación de nuevos puestos dependerá también del crecimiento y de las inversiones. “Tenemos medido el impacto en la formalidad, el impacto en la estabilidad, y el impacto en la creación de empleo va a venir, obviamente, aparejado también de otras medidas que también están en el sistema”, señaló.

La discusión de las 40 horas

Lagos también vinculó la necesidad de crear este régimen especial con la forma en que se implementó la reducción de la jornada laboral. Según relató, los gremios turísticos ya habían solicitado un tratamiento particular durante la tramitación de la Ley de 40 Horas. “Ellos habían planteado, en la tramitación de las 40 horas, la necesidad de tener un estatuto especial para el turismo. Y eso no fue considerado”, afirmó.

Y agregó que “en la mayoría de los países del mundo, cuando se ha reducido, en el fondo, la cantidad de horas de trabajo, viene también con mecanismos de adaptabilidad y flexibilidad. En Chile eso no quedó tan reflejado”.

El proyecto no se limita únicamente al turismo. Mientras para esta industria contempla ciclos de hasta 52 semanas, para otros sectores productivos propone ampliar de cuatro a 16 semanas los períodos sobre los cuales pueden operar mecanismos de adaptabilidad. Esa extensión ha generado parte de las críticas durante la discusión legislativa.

Explicó que “las 40 horas no cambian, simplemente es una distribución distinta de la jornada”, y adelantó que repondrán mediante indicaciones la intervención sindical en determinados pactos, una materia cuestionada durante el debate parlamentario.

El Estatuto Laboral es solo una pieza de una estrategia que, según Lagos, requiere también aumentar significativamente la inversión privada. Y comentó que el gobierno proyecta alrededor de 9 mil a 10 mil empleos adicionales durante el primer año, con un crecimiento progresivo durante la administración a medida que aumenten la actividad y las inversiones.

Por último, agregó que “el turismo es casi un 50% mujeres y alrededor de un 25% de jóvenes, que son poblaciones que están muy afectadas por el desempleo. En ese sentido, es muy virtuoso el turismo para la generación de empleo”.

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