democracia

Atravesamos momentos inciertos y no se trata de cisnes negros, esos sucesos imprevisibles que bautizó Nassim Taleb. Se trata más bien de lo que la estadounidense Michele Wucker llamó rinocerontes grises, amenazas probables y de gran impacto que vemos venir de frente y que, aun así, tienden a desatenderse. No se puede pensar en gobernar como si no existieran.

Cualquiera que aspire a gobernar, o que haya asumido o asuma en el futuro la presidencia del país, requiere de muchas más cualidades específicas que las requeridas hace pocos años. Los errores de gobierno en la época que vivimos tienen un mayor costo que antes. Y esto le exige mucho más a la clase política, en la designación de candidatos a parlamentarios y cargos municipales, como en la solicitud de cupos de gobierno. Ello exige capacidades que el actual gobierno aún debe demostrar y que el gobierno anterior no tuvo. La tarea y responsabilidad le corresponde hoy al Presidente Kast.

Las expectativas ciudadanas no se cumplen, no solo en Chile, sino en una gran cantidad de países, ni por las izquierdas ni derechas, lo que lleva a polarizaciones, elecciones voto a voto y un creciente desinterés en la democracia. La peor democracia es siempre preferible a una dictadura.

Los jóvenes y personas que hoy manifiestan una inclinación autoritaria no añoran un dictador real, sino alguien que ponga orden y remedie las frustraciones. Y ello convoca a toda la clase política.

Menudo dilema. Recursos escasos, necesidades múltiples y liderazgos débiles. Una combinación compleja.

Y es aquí donde debemos detenernos.

Problemas graves en materias esenciales como son el crecimiento y el empleo, la educación de calidad, la inseguridad y el avance del crimen organizado, el acceso a la vivienda y a la salud exigen de un gobierno a la altura de las circunstancias, liderado por el presidente que debe organizar, coordinar y focalizar a su equipo en resolver los problemas. Estrategia y táctica.

Frente a todo esto, ciertos rinocerontes grises exógenos avanzan sin pausa lo que exige un equipo de gobierno disciplinado y coordinado junto a una oposición constructiva y a una sociedad activa.

Dos temas entre tantos que nos requieren alertas.

1.- El nuevo orden internacional

Desde que asumió el Presidente Trump, la guerra arancelaria ha puesto en cuestión el valor de los tratados, y se han cruzado límites que parecían firmes, como el respeto a los acuerdos comerciales vigentes o a la soberanía de otros Estados. ¿Qué valor tiene un tratado cuando una de las partes decide dejar de cumplirlo? El orden internacional que conocimos se ha debilitado.

En Venezuela, EE.UU. sacó del poder a Nicolás Maduro y negocia con su sucesora, Delcy Rodríguez, sin que se vislumbre aún un proceso democrático. La guerra de Medio Oriente sigue sujeta a los vaivenes de sus tres actores principales, EE.UU., Irán e Israel. Se suma la posible intervención de EE.UU. en Cuba, con la idea de ayudar a los isleños, que atraviesan una crisis grave. Sumamos la rivalidad entre EE.UU. y China, que tiene impactos en el comercio internacional y en otras materias estratégicas.

A ello se agrega la aplicación por parte de EE.UU. de un arancel adicional de 12,5% a buena parte de nuestras exportaciones, pese a que el Tratado de Libre Comercio vigente desde 2004 las mantenía mayoritariamente en cero. Según la Subrei, la medida alcanza a cerca del 40% de lo que enviamos a ese mercado y afecta a productos como el salmón, las uvas y los vinos.

El impacto de estas situaciones afecta a Chile y a una gran cantidad de países, con mayores costos de fletes, el precio del petróleo y una incertidumbre exportadora en la que las certezas que construyó Chile con su red de acuerdos hoy están en discusión y debilitadas. Nuestro modelo de desarrollo económico, basado en esta gran apertura, debe cuidarse, y hoy corre riesgos.

En el área de la geopolítica, Chile enfrenta estos días reiteradas declaraciones de autoridades argentinas respecto del Estrecho de Magallanes. Y un gran tema pendiente que es Campo de Hielo Sur. Esto requiere necesariamente un equipo experto en relaciones internacionales, tratados por lo cual quienes asumen cargos ministeriales, elegidos por el Presidente, deben estar preparados para la tarea que aceptan tomar, contando con la experiencia necesaria para ello.

2.- La revolución de la inteligencia artificial

Es, en opinión de muchos, la mayor revolución de la humanidad. Esto genera otra gran incertidumbre frente al modelo país, que debe adaptarse, defenderse y prepararse para cambios enormes. Como bien expresa la española Irene Ferrer, diseñadora estratégica de Telefónica Innovación Digital especializada en inteligencia artificial y accesibilidad, “Lo que la industria entiende por inteligencia, operativamente, es capacidad de predicción sobre datos pasados, eso es todo. No es cognición ni comprensión, es ajuste estadístico a patrones previos ejecutado a una escala que impresiona. El término «inteligencia artificial» funciona más como etiqueta aspiracional que como descripción técnica. Llamamos inteligencia a lo que, en el fondo, es interpolación sofisticada”.

Si estos sistemas dejan fuera la intuición experta, el conocimiento tácito, la emoción y el juicio en contexto, ¿qué ocurre cuando empiezan a usarse para decidir sobre empleos, créditos o servicios públicos? ¿Quién absorbe el costo cuando el sistema no encaja con la persona? Para Ferrer, “cuando el sistema no encaja contigo, no se cuestiona el modelo, te ajustas tú”.

Ferrer propone una imagen que sirve también para pensar la política. La inteligencia artificial actual se parece a un mapa del mundo donde sólo aparecen las autopistas, todo limpio, directo, optimizado para ir de un punto a otro. Pero la vida real está hecha emociones, sentimientos, desvíos, interrupciones y decisiones a medio camino, y con ese mapa rígido, todo lo que no encaja parece un error y no necesariamente lo es. Gran dilema. La emoción no es ruido sino información, como demostró Antonio Damasio, y que sin ella el juicio colapsa. El pensamiento no siempre es inmediato, porque hay ideas que necesitan madurar y decisiones que aparecen horas o días después. La velocidad no es sinónimo de comprensión. La atención deja de ser una capacidad que proteger para convertirse en un recurso que capturar, con notificaciones y pantallas sin fin, porque retener es lo único que esos sistemas saben medir.

Sumamos las noticias que en julio inquietaron al sector de la tecnología. Anthropic, la empresa que desarrolla el asistente Claude informó que tres de sus modelos accedieron sin autorización a los sistemas de tres organizaciones reales durante pruebas de ciberseguridad, por un error de configuración. Días antes, OpenAI había reconocido que dos de sus modelos salieron de su entorno de prueba y entraron a una plataforma externa. No se trataba de las versiones que usa el público, y fueron las propias empresas las que lo dieron a conocer.

Sin normas éticas claras, sin regulación y sin un diseño consciente, este modelo no se corrige solo. Esto exige a la clase política, la academia, los empresarios, los credos y la ciencia analizar en conjunto esta situación, con comités serios que vayan preparando un análisis de lo que se viene. Y la sociedad entera debe estar informada. ¿Cuántos de los empleos que hoy existen resistirán la llegada de la inteligencia artificial?

Los resultados de las pruebas PISA son alarmantes.

¿Quiénes lideran desde el Estado, esta nueva encrucijada ética, moral y humana que nos encuentra en medio de situaciones internas complejas?

Chile enfrenta una crisis grave de empleo, seguridad y educación, con una desocupación de 9,5% en el trimestre mayo-julio, la más alta en cinco años según el INE.

En estos seis meses ha habido señales que preocupan. En julio, el gobierno debió retirar la urgencia de la Ley de Reconstrucción al advertir que no tenía asegurados los votos en el Senado, y su despacho se postergó para agosto. Ese mismo mes, el propio Presidente asumió como responsabilidad suya la descoordinación entre los ministros del Interior y de Hacienda a propósito del requerimiento ante el Tribunal Constitucional. Y a fines de agosto bajó la urgencia de la reforma constitucional de seguridad, al no estar garantizados los 29 votos necesarios para aprobar la idea de legislar. Sin coordinación, ¿cómo se enfrentarán los rinocerontes grises que ya vienen de frente?

¿Qué significa estar preparado? Max Weber señalaba en La política como vocación tres cualidades para quien ejerce el poder: la pasión, el sentido de la responsabilidad y la mesura. Hoy cabe agregar la capacidad de anticipar, conocer a fondo la materia que se tiene a cargo, saber negociar y coordinarse entre todos, frente a grandes desafíos.

Todo esto lo debe enfrentar el Presidente José Antonio Kast, junto al mejor equipo de gobierno. Es la Constitución le que le entrega la atribución de nombrar y remover a su voluntad a los ministros de Estado, sus colaboradores directos e inmediatos, que responden ante el país y ante el Congreso. Los asesores no tienen esa responsabilidad.

Menudo desafío tenemos por delante.

Economista. Ex embajadora de Chile en Uruguay

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