El mercado laboral se ha transformado en uno de los principales flancos económicos del Gobierno. La tasa de desempleo llegó a 9,5% en el trimestre mayo-julio, su nivel más alto en cinco años, y completó 43 meses consecutivos sobre el 8%. Además, entre las mujeres, la desocupación alcanzó 10,3%, mientras que los hombres ocupados se redujeron 1,1% en doce meses.
En ese escenario, el presidente de la UDI y diputado, Guillermo Ramírez, sostiene que “la principal emergencia es el empleo” y plantea que el Presupuesto 2027 debe poner ese problema en el centro de la acción del Ejecutivo. Propone que, de cara a esa discusión, cada ministerio llegue con una agenda propia en la materia y sugiere un subsidio al empleo, “aunque sea transitorio”.
El diputado gremialista reconoce que los efectos de la Ley de Reconstrucción y del proyecto de mercado de capitales solo se sentirán en el mediano plazo, y que esa demora explica buena parte del malestar: “Ha generado un descontento en la ciudadanía, una frustración de la cual nosotros tenemos que hacernos cargo”.
En seguridad, en cambio, sostiene que “ya se empieza a sentir que cambió la mano”, con una caída drástica del ingreso de inmigrantes irregulares y bajas en los delitos de mayor connotación social. En la entrevista también defiende el alza de las bencinas y el ajuste al MEPCO, califica a Quiroz como “el más eficaz de todos los ministros” y reconoce que existe “un problema de coordinación” en el gabinete. Sobre la reforma constitucional de seguridad, afirma que hubo “una oportunidad de oro que se desperdició”, aunque asegura que todavía es posible sacar adelante una versión más acotada en el Senado.
–¿A qué cree que se deba que el Gobierno tras unas buenas semanas haya vuelto a caer al 30% de respaldo ciudadano? ¿No han podido entregar un relato claro en materia económica y seguridad que eran las dos grandes promesas?
–El gobierno hizo dos grandes promesas: en seguridad, ya se empieza a sentir que cambió la mano. El ejemplo más claro es el tema migratorio, en donde el ingreso de inmigrantes irregulares se ha reducido de manera dramática. Y en todos los delitos de mayor connotación social ha habido bajas. Lo que falta es aprobar la agenda ACOT (Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo) completa, pero el ministro Arrau ha demostrado que en términos de gestión el gobierno está mejorando las cosas. En la segunda promesa, que es la de la reactivación económica, la Ley de Reconstrucción va a mejorar las cosas en el medio plazo. Lo mismo hará la ley de mercado de capitales, pero en el corto plazo esos efectos no se han visto porque es imposible que se vean tan rápido. Eso ha generado un descontento en la ciudadanía, una frustración de la cual nosotros tenemos que hacernos cargo.
«Un subsidio al empleo, aunque sea transitorio, puede ser una buena medida»
–El Gobierno quería dar vuelta la página y poner el foco del debate en seguridad. ¿Fracasó esa idea? ¿Es el empleo hoy la principal emergencia que enfrenta el Gobierno?
–La principal emergencia es el empleo y, por lo tanto, el gobierno tiene que orientar su acción para resolver este problema. El 30 de septiembre el gobierno va a presentar su ley de presupuesto y, así como el presidente Boric pedía a cada ministerio una agenda por la mujer, este gobierno tiene que pedirle a cada ministerio una propuesta y una agenda de empleo. El presupuesto es una gran oportunidad para tirar recursos hacia lo que hoy día es prioritario para los chilenos, que es el tema de empleo. En particular, creo que el subsidio al empleo, aunque sea transitorio, puede ser una buena medida.
–¿Fue un error la decisión de dejar subir las bencinas en medio del complejo escenario que se enfrentaba en materia económica y de desempleo?
–El ministro Quiroz notificó el alza de las bencinas advirtiendo que la guerra podía durar mucho más de lo que la mayoría de las personas pensaba. Y creo que el tiempo le dio la razón. Hemos visto esta semana que el presidente Trump ha dicho que la guerra se va a extender incluso después de las elecciones de noviembre en Estados Unidos. Y por lo tanto, si no se hubiese hecho lo que se hizo con el MEPCO, hoy Chile estaría por una crisis fiscal brutal que nos impediría tener recursos para enfrentar, por ejemplo, la emergencia de empleo que tenemos.
–Se ha hablado de un segundo tiempo del ministro Quiróz con la reforma al mercado de capitales, ¿puede esta reforma ayudar a resolver de manera rápida el tema del empleo y la situación económica?
–El proyecto de mercado de capitales busca básicamente dos cosas: uno, profundizar el mercado de capitales sacando trabas que en su momento se pusieron para evitar a los llamados «inversionistas golondrinas» que venían a Chile y se iban rápidamente simplemente para lo que se conoce como ‘hacerse la pasada’. Pero hoy día ese tipo de medidas no tienen ningún sentido y hay que retirarlas todas, para atraer más inversión extranjera. Su segundo objetivo es permitir que más chilenos puedan acceder a la casa propia. Creo que las medidas que está planteando el gobierno están bien pensadas y pueden generar una revolución en materia de adquisición de viviendas, lo que además de traerle mayor seguridad a las familias, reactiva la industria de la construcción, que por definición genera mucho empleo.
–En su primera reforma el ministro Quiroz fue cuestionado por su manejo político ¿comparte esa preocupación?
–Sin desmerecer a otros ministros que lo han hecho muy bien, el ministro Quiroz ha sido el más eficaz de todos los ministros del gobierno. Sacó adelante una reforma complicada. Un segundo gol que en realidad no es un gol suyo, sino que es de Chile, porque este tipo de reformas generan mayor crecimiento y eso termina beneficiando a todos, particularmente a las familias más vulnerables.
Gabinete: «Hay un problema de coordinación»
–El Presidente ha señalado que no le importan las encuestas ¿debería cambiar esta perspectiva y empezar a preocuparse por el respaldo ciudadano?
–El Presidente lo que ha dicho es que los principios están antes que las encuestas, y yo esa definición la comparto. Pero todos los gobiernos miran las encuestas porque cuando un gobierno es muy impopular empiezan a surgir críticas internas que desordenan el tablero y que impiden que el gobierno pueda avanzar en el Congreso o con las distintas medidas que tengan que tomar a nivel ejecutivo… Hay que aprovechar esta segunda parte del año, entramos en una segunda etapa en la que el gobierno tiene que mostrar que en materia de gestión, esto quiere decir delincuencia y empleo, las cosas se van a hacer bien y que en materia legislativa nos vamos a concentrar en las urgencias, que son la agenda ACOT y la reforma de mercado de capitales 4.
–Usted ha remarcado la importancia de la gestión en esta etapa sin embargo un tema que se ha instalado es la idea de un gabinete descoordinado. Salidas de libreto, diferencias internas y ahora lo que pasó en el Senado con sala cuna universal y las críticas a García Ruminot ¿Hay una debilidad política ahí?
–Hay un problema de coordinación, sin duda, pero que puede ser mejorado. Es más fácil resolver problemas de coordinación que resolver problemas de faltas de mayorías en el Congreso, por ejemplo. El gobierno ha hecho bien la pega más difícil, pero está al debe en temas que no son tan complejos como coordinar al gabinete. Estoy seguro de que eso va a cambiar y que vamos a poder trabajar de manera mucho más coordinada y, por lo tanto, eficiente.
Reforma de Seguridad: «Había una oportunidad de oro que se desperdició»
–Perdió el Gobierno la posibilidad de instalar con fuerza en la agenda el tema seguridad?
–La reforma constitucional fue un traspié, había en ese momento una oportunidad de oro que se desperdició, pero uno siempre puede volver a empezar. Creo que el gobierno tomó la decisión correcta al delegarle la reforma constitucional a los senadores para que ellos la acuerden y consigan las mayorías para aprobarla y que el gobierno debe concentrarse en los más de 20 proyectos de ley que hoy día están en el Congreso y que tienen urgencia del Ejecutivo. De esa forma vamos a retomar la agenda y vamos a volver a poner en el centro una de las principales preocupaciones de los chilenos hoy día, que es el tema de la seguridad.
–¿Se puede salvar la reforma constitucional o sería mejor retirarla e ingresarla de nuevo?
–Según entiendo, las conversaciones en torno a la reforma van bien encaminadas, por supuesto que va a ser una reforma mucho más pequeña que la que se presentó, pero lo relevante es que va a cumplir con el objetivo y que va a contar con los 29 votos que necesitamos en el Senado y que hoy no tenemos.
–Usted fue uno de los que partió cuestionando la reforma constitucional. Con el paso del tiempo ¿cree que habría sido mejor resolver este tema internamente? ¿No considera que terminó siendo un golpe para el ministro Arrau y que le dio una oportunidad a la oposición?
–Nosotros explicamos la postura al interior del gobierno y lamentablemente la opinión del gobierno era otra, por lo cual se hizo necesario hacer esta crítica, que entiendo que es fuerte, pero que la volvería a hacer, porque una reforma constitucional que sienta un precedente tan nefasto como el que se estaba sentando, de que uno, con tal de saltarse al Tribunal Constitucional, está dispuesto a legislar en la Constitución. Era mi deber y no solo mi derecho hacer esta crítica en público. Si se hubiese legislado de la forma como se propuso, mañana sería imposible impedir que un gobierno de izquierda expropiara los fondos de pensiones a través de una norma constitucional, sin la posibilidad de que los chilenos pudiésemos defendernos en el Tribunal Constitucional.
–Usted decía que hay una falta de coordinación política en el gabiente ¿pasa lo mismo en los partidos?
–En la medida en que vamos trabajando juntos la confianza va aumentando. Si uno mira la forma en que se relacionan las bancadas hoy, a cómo lo hacían el 11 de marzo, el avance ha sido muy notable. Y yo espero que sigamos tendiendo puentes que nos permitan hacer otras cosas en el futuro. Yo siempre lo dije cuando me preguntaban por la coalición. Primero, trabajemos juntos. Primero los hechos y luego el derecho. Es decir, primero trabajemos juntos como una coalición y si eso resulta bien, después firmaremos un documentito en que seremos coalición de manera oficial o de manera formal.
–¿Va haber competencia en la UDI o usted sigue apostando por una lista de consenso?
–Yo no sé si habrá una lista, dos listas o tres listas. Tienen derecho a presentarse a cargo de elección popular al interior del partido. Y mi rol como presidente es simplemente garantizar que, de haber elecciones, se hagan de manera transparente. Mi comportamiento tiene que ser un comportamiento ecuánime entre quienes quieran competir. Y hoy día me limito a decir que yo doy garantías de que, de haber un proceso eleccionario, va a ser igual a como fueron los anteriores. Sin generar discordia, divisiones y peleas, sino que todo lo contrario, intentar tener una competencia de la mejor manera posible.
