Las encuestas de la última semana muestran una evidente caída en la popularidad, tanto del Presidente Boric como de la coalición que intenta gobernar el país. Las razones son evidentes. La creciente inseguridad que viven los ciudadanos en nuestro país. Delincuencia y violencia, como también la inestable situación de la economía caracterizada por un ciclo económico a la baja. Niveles bajos de creación de empleos, creciente incertidumbre y trayectorias negativas de la inversión.
El Presidente de la República continúa mostrando una errática conducta. Dramática situación generada por el asesinato del ex militar venezolano, Ronald Ojeda Moreno. Fue secuestrado y asesinado en Chile. El Gobierno no fue capaz de proteger a una persona que solicitó asilo político. Boric emitió declaraciones confusas respecto a la democracia en Venezuela y en particular, defendió el rol del Partido Comunista en Chile.
La economía está entrando en una fase de declinación de la actividad, donde no se percibe una reactivación que permita un crecimiento sostenido para Chile. Durante el año 2024, mis cálculos indican, que la economía crecerá cerca del 1%, cifra que no provocará una reactivación en el empleo del mercado formal.
Por otra parte, las cifras de inflación han marcado una cierta reactivación. Durante febrero del presente año la inflación creció un 0,6%. El índice es más alto de lo que esperaba el mercado y anticipa, que la devaluación del peso se sumará a esta trayectoria. Es muy probable que la reducción de la tasa de política monetaria no sea tan intensa como se esperaba en concordancia con las expectativas de índices inflacionarios más altos.
Ha sido una semana sorprendente. Primero, por el aire triunfalista que imprimió Boric y sus ministros en los dos años de gobierno. El principal rótulo era que estamos mejor que antes, que ha sido magnífica la ejecución en estos dos años de comienzo del gobierno. Algo que en un inicio comenzaba como una broma luego empezó a convertirse claramente en una cuestión de mal gusto, porque claramente en todas las áreas, estamos peor.
Lo más evidente son las preocupaciones de la ciudadanía, las cuales son sin duda la seguridad: La violencia, el impacto de la delincuencia, donde el Presidente indica que vamos mejor. No Presidente, vamos peor. El número de asesinatos ha subido notoriamente. Las Fuerzas del Orden no alcanzan a cubrir todas las necesidades y no existe un marco jurídico que proteja su acción.
La economía es el otro tema: La economía va peor. Hay más desempleo, y con las cifras recientemente entregadas de inflación, vemos que ha aumentado. Es decir, no hay reactivación, y hay mayor inflación. Asimismo, en los otros intereses de la población, sobre todo aquella de menos recursos, son los llamados bienes públicos: educación y salud.
En educación, el intento de sustituir educación privada, subvencionada, y las mismas instalaciones de la educación pública va de mal en peor. Hay más de tres mil estudiantes que no tienen matrícula. Esto es un derecho básico de los niños y de los jóvenes. No tienen acceso a educación pública que debe proveer el Estado. No hay respuesta: El ministro de Educación fracasa en esto. El caso de Atacama es el más significativo, donde ni siquiera hay instalaciones físicas para funcionar. No son capaces de reparar los daños en los establecimientos públicos. Hay otras regiones del país que están experimentando lo mismo, y dice Boric que estamos mejor.
La situación de la salud sigue empeorando, porque no hay solución para la deuda de las Isapres y se trata de confundir a la población, a la gente, que esto es tratar de hacer un salvataje, lo que arrastra a las clínicas, a sus proveedores de salud, a su personal, pero esto no es así. Lo que hay hoy es una amenaza de atender a tres millones de personas más si colapsan las Isapres a través de Fonasa, que no tienen los recursos para hacerlo. Se reproduce con más gravedad ya que acá hay de por medio la seguridad vital de la población. Se ve enfrentada en unos meses más a un serio déficit de atención. Si colapsan las Isapres habrá tres millones de personas más que no tendrán atención en el sistema privado.
Más allá, la reforma previsional no tiene apoyo con la tozudez de la ministra del Trabajo, Jara, de poner un sistema de reparto con los 6 puntos adicionales que se pretende cobrar a los empleadores. La gente no quiere que la plata vaya a un fondo de reparto, quieren que vaya íntegramente a cuentas de capitalización individual. Ahí no habrá manera de que se apoye un sistema de que las platas adicionales vayan en parte a un sistema de reparto (3 puntos). La oposición ha dicho que el gobierno del Presidente Piñera creó un fondo especial a estos efectos. Se financia con eso un sistema estatal, no con cargos al ahorro de la gente, con carga a fondos del Estado.
Si el Gobierno no enmienda su trayectoria de manejo de los dos temas más acuciantes que son la seguridad y violencia de la población, y la economía, pero también la salud y educación pública, vamos a ver que se extiende este lento desarrollo de la economía, no sólo durante el año 2024 si no que podría empezar a proyectarse al año 2025 que es el año de las elecciones presidenciales y parlamentarias.
