Comisión de Hacienda

Sin duda que Chile enfrenta hoy uno de esos momentos críticos que definen el destino de los países. Los años en que nuestro país era admirado en el mundo quedaron atrás y hoy, por el contrario, se nos pregunta que nos pasó. Y la respuesta es simple, porque desde Bachelet II, la izquierda no estuvo dispuesta a continuar gobernando con las ideas que hicieron de Chile un ejemplo mundial, optando por enterrarlas, como lo exclamaba con orgullo el ex Presidente Boric.

Hoy, el gobierno del Presidente Kast está trabajando intensamente para lograr revertir esta situación y salir de la década perdida y del deterioro del gobierno de Boric que tanto daño han causado en el país. Para lograrlo, es imprescindible que se apruebe el proyecto de Reconstrucción que hoy se tramita en el Congreso, a fin de contar con las medidas que provoquen interés en invertir en Chile, en generar proyectos, en contratar gente y en lograr que la economía vuelva a crecer.

Con ese propósito, el gobierno llegó a acuerdo con senadores del PPD por la invariabilidad tributaria, tema que era cuestionado por la oposición, acogiendo sus ideas. El tema quedó graduado en función de los montos invertidos. Es así como inversiones por hasta US$100MM tendrían 10 años de invariabilidad; de ascender hasta los US$350MM, obtendrían 15 años y un máximo de 25 años se otorgaría a inversiones superiores a US$500MM. La invariabilidad tributaria establecida en 1974 vía el DL 600 y que estuvo vigente 41 años -derogado por Bachelet en 2014 – logró un gran éxito en atraer miles de millones de dólares de inversión al país. Es lo que hoy se pretende reeditar y esa es su importancia.

Algo tan positivo como ese acuerdo es anatema para la izquierda. Desde el PPD como partido, opuesto a lo acordado por sus senadores con el Gobierno pasando por falaces declaraciones que el proyecto le quita beneficios sociales a la gente y las mentiras de un Manouchehri que dice que la “invariabilidad es un candado para los privilegios a los más ricos”, deciden ir nuevamente al TC junto con los diputados del PS, como última instancia para detener el proyecto, pues no cuentan con los votos para impedirlo.

Y aquí me quiero detener. Con qué moral la izquierda ahora dice que el Tribunal Constitucional es un tribunal reconocidamente técnico y jurídico y que van a levantar la mejor propuesta para llevar al TC. Pero si para la izquierda dicho tribunal era inaceptable, que actuaba como una tercera Cámara y pretendieron eliminarlo a como diera lugar. Y ahora es lo máximo en garantías jurídicas, demostrando que su hipocresía no tiene límites y que les da lo mismo todo lo que dijeron con tal de lograr obstruir y negarle la sal y el agua a Chile, porque no es al gobierno, es a todo el país.

La oposición no tiene proyecto alguno que ofrecer y lo único que hace es obstruir, demostrando que no les interesa ni el bienestar de la población, ni que la economía crezca, ni que exista inversión, trabajo y que el país se recupere, porque se trata de una oposición ególatra que no quiere a Chile y solo piensa en sus propios intereses.

Es hora de tomar conciencia que, o derrotamos la década perdida y salimos del retroceso que nos dejó el gobierno de Boric o nos quedamos empantanados volviendo a aquellos años en que la pobreza tenía dos cifras, en que a Chile no venía nadie a invertir, en donde la inflación campeaba, los capitales abandonaban el país y éramos un miembro más del tercer mundo.

Esto no es campaña del terror, es una señal de alerta, pues en los años 70, casi la mitad de la población vivía bajo la línea de pobreza y un 21% de esos chilenos en extrema pobreza, según lo señalado en el “Mapa de la Extrema Pobreza” de 1974. Y como si fuera poco, con las mismas ideas fracasadas de la oposición actual, durante el gobierno de la UP la inflación anual pasó de 22% en 1971 a cerca de 163% en 1972, y cerró 1973 con registros cercanos al 600%. Entonces, cuidado, si no salimos pronto de la decadencia que nos dejó el gobierno de Boric, podríamos seguir retrocediendo aún más.

Es de esperar que aquellos miembros de la oposición que realmente les interesa el bienestar de Chile y los chilenos renuncien a las posturas obstruccionistas y colaboren en aprobar el proyecto de Reconstrucción, lo que permitiría generar las condiciones para que se dinamice la inversión, la economía crezca y la gente vuelva a tener esperanza de una vida mejor, en un Chile brindando oportunidades de trabajo, de tener casa propia, buena salud, de ofrecerle un  futuro promisorio a sus hijos y de contar con plena seguridad en las calles.

Si por el contrario la oposición logra su propósito y no se aprueba el proyecto, el futuro del país estaría seriamente amenazado.

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