El Plan de Reconstrucción Nacional está en su etapa final en el Senado y esta semana el gobierno había logrado un acuerdo con los senadores del PPD Pedro Araya, Ricardo Celis y Loreto Carvajal en uno de los puntos clave: la invariabilidad tributaria.

Pero de forma posterior a este entendimiento, el gobierno ingresó una indicación que reducía desde un 23% a un 22% la tasa del impuesto de primera categoría para las grandes empresas que no se acogieran al régimen de invariabilidad tributaria, lo que molestó a los senadores del PPD, quienes este viernes en la tarde emitieron una declaración en la que señalaban que “el Ejecutivo pasó por encima del acuerdo que habíamos cerrado y traicionó la buena fe con la que nos sentamos a negociar”.

En ese sentido, agregaron que «no vamos a validar esta trampa. No vamos a poner nuestros votos al servicio de una fórmula que recauda menos y desvirtúa todo lo conversado«.

Para calmar las aguas, minutos después de esta declaración, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, anunció que el Ejecutivo retiraría la indicación que rebajaba a un 22% la tasa. «Nosotros queremos privilegiar el acuerdo. Y privilegiando el acuerdo, es que vamos a mantener la baja hasta el 23%», sostuvo.

Para abordar este tema y todas las negociaciones que se han dado en torno al proyecto de Reconstrucción, El Líbero conversó con el subsecretario de Hacienda, Juan Pablo Rodríguez.

-¿Cómo interpreta usted la bajada del PPD del acuerdo?

-El eje de la acción del gobierno es recuperar la competitividad tributaria de Chile para atraer inversión, impulsar el crecimiento y generar más y mejores empleos. Con ese objetivo presentamos este proyecto de ley y hemos mantenido una permanente disposición al diálogo, tanto con el oficialismo como con la oposición, teniendo siempre como límite que la iniciativa no pierda su sentido ni se desnaturalice. Respecto del acuerdo con los senadores del PPD, ambas partes entendieron de buena fe de manera distinta un punto específico. Como gobierno decidimos privilegiar el acuerdo y, por esa razón, retiramos la indicación, manteniendo la rebaja del impuesto corporativo al 23%.

-¿Cree que con el retroceso del gobierno al volver al 23% los senadores del PPD se volverán a subir al acuerdo?

Más que un retroceso, esta es una decisión para preservar el acuerdo y despejar cualquier diferencia de interpretación. Son los senadores los que toman sus decisiones. Como gobierno hemos hecho todo lo necesario para generar las condiciones que permitan aprobar un proyecto importante para la inversión, el crecimiento y el empleo.

-Esta semana el Plan de Reconstrucción pasó desde una discusión económica a una pelea política que dividió al PS. ¿Cómo interpreta todo esto?

-Es un hito político muy notable, si uno mira la historia reciente de Chile, la capacidad que ha tenido este gobierno para -en función de su diagnóstico económico, que es que Chile había implementado malas recetas de subir impuestos y generar una cierta maraña regulatoria que inhibió la inversión y tuvo consecuencias en nuestra economía y en los empleos que necesitan las familias chilenas- avanzar en este proyecto. El Presidente Kast y su gobierno llegó con un diagnóstico muy claro: bajar impuestos y combatir esa maraña regulatoria. Y el contenido de ese programa económico está fundamentalmente en este proyecto de ley. Hoy, a poco más de 100 días de haber iniciado el gobierno, es un proyecto que está ya en segundo trámite constitucional, aprobado en general por el Senado, y en particular por las comisiones de Trabajo y de Medio Ambiente. Falta el trámite de Hacienda para que ya la próxima semana se vote en la Sala. Es decir, es un proyecto relativamente estructural, que se hace cargo de este diagnóstico y que, en menos de cuatro meses, tiene viabilidad política y, con un alto grado de probabilidad, va a ser aprobado en las próximas semanas. Políticamente, si uno mira a los gobiernos hacia atrás, es un hecho de relevancia.

-¿Cómo interpreta la fragmentación que se ha producido en la izquierda? ¿Seguirán abiertas las negociaciones?

Nosotros vamos a conversar con todas las fuerzas políticas hasta que se vote el último artículo en la última instancia. En la Cámara de Diputados, naturalmente, conversamos con las bancadas de diputados, y en el Senado hemos ido conversando con las distintas bancadas de senadores.

-¿Cómo ve el hecho de que la oposición pueda recurrir al Tribunal Constitucional?

-Obviamente el órgano que está encargado de velar por la supremacía de la Constitución en nuestro ordenamiento jurídico es el Tribunal Constitucional, y se pueden litigar estos puntos en esa magistratura constitucional. Nosotros estamos convencidos de que el proyecto íntegramente es perfectamente constitucional y, en particular, en lo que tiene que ver con lo más discutido sobre ese punto, que es la invariabilidad tributaria. Creemos que, al firmarse contratos entre los inversionistas y el Estado, el Estado mantiene perfectamente su potestad tributaria hacia adelante y, consecuentemente, no hay aspectos que infrinjan en ningún grado la Constitución Política de la República. La invariabilidad tributaria ya ha funcionado en Chile, bajo esta misma Constitución, funciona en otras partes del mundo y, por lo tanto, es una demanda que no tiene fundamentos. Pero comprendemos el derecho de que aquello se controvierta en el Tribunal Constitucional.

-¿No ve un riesgo de que el proyecto se desdibuje o se caiga al llegar al Tribunal Constitucional?

-Obviamente sería más rápido para el proyecto de ley que no se planteen cuestiones constitucionales o que no llegue al Tribunal Constitucional. Pero nosotros vemos que las normas que hemos propuesto son constitucionales y, por lo tanto, si hay parlamentarios que toman la decisión de llevar esto al Tribunal Constitucional, este va a ratificar la constitucionalidad del proyecto y, por lo tanto, vamos a seguir avanzando.

-¿Cómo evalúa la crisis política que se ha generado en la izquierda y dentro del Partido Socialista tras las acusaciones de la senadora Cicardini contra algunos dirigentes de su partido por negociar «a escondidas» con el ministro Quiroz?

-El mundo y Chile viven una cierta crisis de gobernabilidad, lo que hace que muchas veces la cohesión interna que existe en los distintos bloques que uno conocía en la política de los 90, por ejemplo, hoy día ya no tenga esa misma magnitud de cohesión. Muchas veces, más allá de que uno siempre parte las conversaciones del modo más institucional posible, con los presidentes, con los jefes de las bancadas, también uno tiene conversaciones individuales con cada uno de los parlamentarios. Al final, cada parlamentario es soberano respecto de su voto, no hay órdenes de partido respecto de votar y, consecuentemente, se mantienen conversaciones permanentes hasta el día de hoy, y se van a seguir manteniendo hasta el último día, tanto con los jefes de bancada como con cada uno de los parlamentarios.

En particular, respecto de los debates internos que tiene el Partido Socialista, obviamente a mí no me cabe pronunciarme. Lo que sí puedo decir, en términos generales, es que no es coherente, por una parte, pedirle voluntad de acuerdos al gobierno y, por otra parte, descalificar a quienes llegan a acuerdos con el gobierno. Las dos cosas al mismo tiempo no son coherentes. Por lo tanto, a nosotros nos parece que, si se pide voluntad al gobierno para lograr acuerdos y este logra acuerdos con parlamentarios de centroizquierda, aquellos, lejos de ser descalificados, debiesen ser valorados, porque son una expresión muy clara de la voluntad del gobierno de lograr acuerdos.

¿La economía en Chile está débil, estancada o en recuperación? ¿Cuánto impacta el Plan de Reconstrucción Nacional en este escenario?

-La situación es pesada y compleja, pero nos estamos haciendo cargo y miramos con optimismo tanto el segundo semestre como los años 2027 y 2028, como reconoce el aumento de expectativas por parte del propio Banco Central. En materia económica, en primer lugar, las últimas cifras del Imacec son preocupantes, pero hay que mirarlas con prudencia, porque hay una componente transitoria que es especialmente relevante. ¿Cuál? Un cierto desplome de la producción minera, que tiene una alta base de comparación respecto del primer semestre de 2025. Creemos que eso se va a recuperar hacia el segundo semestre de este año. Además, hay una componente especial en materia de recursos naturales por la extracción del jurel, que ha sido muy afectada por el fenómeno de El Niño.

Creemos que son dos elementos transitorios y que junio va a ser un punto de inflexión. Las cifras del IPC también ayudan en eso, además de las buenas perspectivas que abre la aprobación muy próxima del proyecto de Reconstrucción nacional. En materia de empleo, Chile vive una emergencia. No solamente ese 9,4% que conocimos en la última cifra, sino también estos 41 meses seguidos que hemos tenido una tasa de desempleo superior al 8%, concentrada especialmente en mujeres, 10,4%, y en jóvenes, 24%. Eso obviamente es dramático. Creemos que hay que tomar medidas de corto plazo. El ministro Mas ha planteado otras medidas de corto plazo, más estructurales. Pero la gran solución estructural es que Chile vuelva a traer inversión y crecer en torno al 4%. Eso lo vamos a lograr si aprobamos el proyecto de Reconstrucción Nacional, que nos hace tributariamente competitivos y que simplifica, hace predecible y cierto nuestro sistema de permisos. Ahí está la solución más definitiva, y este gobierno está comprometido en aquello.

-¿Cuáles son los plazos y la expectativa respecto de este proyecto?

-Este viernes el proyecto comenzó su discusión en la Comisión de Hacienda del Senado. La Sala del Senado puede que vea el proyecto el martes o el miércoles, y por lo tanto, esperamos que ahí esté despachado del Senado. Luego, como ha habido modificaciones, tiene que volver a la Cámara de Diputados. Toda esa tramitación en las próximas semanas debe estar concluida. Insisto en el hito político central: que un gobierno entrante, a poco más de 100 días de haber iniciado su administración, sea capaz de impulsar una reforma estructural que encarne su programa económico, que es bajar impuestos, simplificar regulaciones, generar empleo y bienestar para las familias chilenas.

Vamos a estar hasta el último día conversando con todos los bloques. En ese esfuerzo permanente estamos. Estamos convencidos de que, con la aprobación de este proyecto de ley, Chile va a comenzar a recuperar el rumbo, y no solamente va a volver a crecer, sino que también va a volver a creer en la potencia que tiene y que nunca tuvo que perder.

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