El asalto y robo a Brinks abrió una verdadera caja de Pandora que involucra a la PDI, a Temucuicui, a la causa mapuche y al propio Presidente y su coalición, dividida entre quienes critican y apoyan su liderazgo en el combate contra el crimen organizado. 

La crisis de seguridad que vive el país va en aumento. Comparando cifras del CEAD de casos de homicidios conocidos e informados por la policía, vemos que éstos van al alza. Entre enero y julio de 2023 se cometieron en todo el país 637 homicidios y en 2024 a la misma fecha, 652 casos. Esto implica como promedio, más de 90 homicidios mensuales o tres diarios durante los primeros siete meses de ambos años. Y esto no considera otros delitos graves.

Estas cifras son no solo alarmantes sino inaceptables. Tan sólo durante el feriado largo de la semana pasada hubo 18 homicidios, 17 de los cuales en la RM. Y como si fuera poco, el viernes 16 de agosto ocurre el asalto y robo a Brinks en Rancagua, desde donde se sustrajeron $12.000 MM, que no han sido encontrados.

Lo que sí se encontró y que abre una caja de Pandora de profundas consecuencias es una pistola Glock empleada en el robo, la que, según la Fiscalía a cargo del caso, es la misma que se empleó en el ataque a la comitiva de la exministra del Interior Izkia Siches en marzo de 2022 en Temucuicui.

Como consecuencia de aquello, el gobierno a través de la ministra Tohá tuvo que terminar reconociendo que “existe la posibilidad de que personas que participan en actividades reivindicativas violentas en el sur estén vinculadas a quienes cometen robos como el de Brinks, agregando que “eso nos muestra que hay vinculaciones entre grupos criminales de naturaleza muy distintas a primera vista, pero uno ve que al final tan distintos no son”. ¿No implica eso que la causa mapuche termina siendo una excusa para delinquir?

Pero no sólo lo de la Glock es grave, sino que un día antes del asalto, el jueves 15, un detective de la región recibió información sobre un eventual robo que afectaría a una empresa de valores de Rancagua, lo que comunicó oportunamente al prefecto provincial de Cachapoal Alex Zúñiga Castañeda. Pero este guardó silencio y no lo hizo saber oportunamente a la Fiscalía Regional de O’Higgins, por lo que el robo se cometió, obligando al Director de Investigaciones a llamarlo a retiro.

Las dudas que surgen de esto requieren una pronta respuesta. ¿Por qué razón el prefecto Zúñiga no advirtió a la Fiscalía sobre el posible robo que le informó el detective, el que finalmente se concretó? ¿No lo estimó necesario, no lo creyó posible o no lo hizo para permitir que se consumara? El país exige una explicación.

Adicionalmente, hasta el momento de escribir esta columna, los $12.000 MM que se robaron, nadie sabe dónde están. Hay 18 detenidos y formalizados, pero del dinero nunca más se supo. ¿Estará en Temucuicui, ese territorio liberado, como lo publicó en X el diputado Gabriel Boric en agosto de 2016 y que hoy sigue siendo impenetrable para el Estado?

Estas situaciones de criminalidad tienen fuertemente dividida a la coalición de gobierno entre quienes critican al Presidente por no liderar la gestión contra el crimen organizado y los que lo defienden. Los que llaman a terminar con la reunionitis y los que la valoran; pero en concreto, este gobierno es incapaz de controlar la crisis de seguridad que empeora día a día.

Y ante la crítica, la ministra Vallejo tuvo el descaro de decir que esta situación y el actual contexto de peligrosidad no estarían presentes si los gobiernos anteriores, particularmente la administración de Sebastián Piñera, hubieran actuado con previsión. ¿Ya se olvidó que cuando fueron diputados de oposición rechazaron todas las leyes que apuntaban a mejorar la seguridad; que querían refundar Carabineros; que los trataron hasta de asesinos y que quisieron derrocar al Presidente democráticamente elegido?

¿Se olvidó la Ministra que llegaron a acusar ante la CPI al Presidente Piñera y a sus colaboradores civiles, militares y policiales, por “crímenes de lesa humanidad” que habrían sido “cometidos de manera generalizada y sistemática desde octubre de 2019” y que hoy el INDH tuvo que reconocer que no existieron?

¿Se olvidó la Ministra del desastre de la inmigración sin control del Gobierno de Michele Bachelet, apoyada por el FA, el PC y que el propio Gabriel Boric aplaudía diciendo incluso “no tengo problema con inmigrantes sin papeles”?  Fue esa política la que permeó nuestras fronteras y nos llenamos de ilegales ligados a las bandas criminales que hoy operan a destajo.

Hoy pretenden responsabilizar de la crisis de seguridad al gobierno del Presidente Piñera. ¿Es que no tienen vergüenza ni pudor en decir algo así? ¿Se olvidaron de todo lo que hicieron, dijeron y omitieron?

El país requiere urgentemente derrotar al crimen organizado y no se ve que esté pasando.  Si éste sigue penetrando en la sociedad, podemos convertirnos en México, donde los narcos carteles gobiernan los territorios; es decir, en un Estado fallido.

Mientras tanto, la caja de Pandora sigue abierta y quizás nos depare más sorpresas.

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