La expresión “tirar el tejo pasado” se refiere a una expresión popular chilena usado en política y en la vida diaria para describir la acción de pedir o proponer algo de forma exagerada o más allá del límite, con el fin de negociar y terminar obteniendo lo que realmente se buscaba.

No hay mejor frase para describir lo que está sucediendo con la agenda de seguridad. Muchos ven lo sucedido esta semana como una torpeza, “el primer gran traspié” del gobierno y lo cierto es que ha sido una genial estrategia. Algunos acusaban al gobierno de ser poco dialogante desde el inicia, incluso antes de ningún actuar, y no faltaban las voces absolutas e ignorantes que lo calificaban desde el inicio de “fascista”, sin siquiera comprender lo que el término significa. Qué mejor que dejar de lado la vieja política, esa que negociaba todo por adelantado, en lo que hoy llaman “labor prelegislativa” y devolver la discusión a donde debe estar, en el hemiciclo.

El gobierno presenta una ley de seguridad “pasada en el tejo”, como dicen algunos por “varios pueblos”. A nadie le gusta, ni a los supuestos propios. El ministro de Seguridad se muestra afable a conversar y dispuesto a cambiar lo presentado, dejando en evidencia cuan dúctiles y democráticos son, todo lo contrario, a los rótulos fascistas que algunos pretendían establecerle a todo el gobierno.

Claramente la norma que buscaba limitar las garantías individuales de modo arbitrario y sin límites, para atacar el terrorismo y el crimen organizado, afectaba a todos, los ciudadanos de mal y de bien y es por eso por lo que el rechazo transversal a esa medida se hizo sentir. La derecha siempre ha defendido esas ideas, cree en la libertad individual y en el derecho a propiedad y a vida privada más allá del Estado. Por eso el respeto irrestricto a lo propio debe ser respetado por el Estado. Nadie puede entrar en tu casa sin una orden judicial. Nadie puede escuchar tus conversaciones privadas sin una orden del juez; nadie puede meterse en tus cuentas bancarias sin la orden de un juez. Tenemos vida privada y el Estado puede entrar en ella, solo si hay fundadas sospechas de un crimen. No de modo arbitrario.  

Lo notorio de este “tejo pasado” en la ley de seguridad es que ahora es hasta la ultraizquierda quienes defienden estos puntos. Camila Vallejo habló contra las escuchas telefónicas y revindicó el derecho individual exigiendo para pasar a llevar esos derechos la orden de un juez. Advirtió que esta normativa faculta la interceptación de comunicaciones y la restricción arbitraria de comunicaciones y la restricción arbitraria de libertades individuales sin orden judicial previa, calificando la estrategia oficial de seguridad como un engaño. Esto es, sin duda, un triunfo cultural en esta materia, ellos siempre defendían el poder irrestricto del Estado contra la persona y buscaban para generar control, levantar el secreto bancario sin orden del juez. Ella manifestó que el nuevo estado de excepción propuesto permite la interceptación o requisamiento de bienes y comunicaciones sin las garantías suficientes. Hoy Camila Vallejo y el ex Presidente Gabriel Boric defienden lo que hace pocos meses no defendían, la propiedad privada, solo para contrariar al gobierno.

Esto demuestra, una vez más, que cuando quieres “la venia”, el permiso, la licencia o aprobación de un “adolescente” para hacer algo, solo basta con defender lo contrario.

Para Chile, el tema de seguridad es el más importante, en ese tema la izquierda ultra y la supuestamente moderada no tienen mucho piso, sus votaciones los delatan. Por lo mismo, lograr un acuerdo transversal y mostrarse llano a conversar en algo que Chile clama es una fortaleza que pocos han leído. Tras presentar el tejo pasado ahora al moderarse el gobierno logra lo que buscaba y queda como dialogante y moderado. Además de obligar a los radicales a temperar sus posturas, el plan ha funcionado a la perfección, felicitaciones por eso.

Participa en la conversación

3 Comments

  1. Lamentablemente me suena mal esta estrategia porque muestra una «adaptabilidad necesaria» para conseguir objetivos, independiente de los principios y el pensamiento que los guía …. Pero bueno …. Son políticos ….

  2. La tesis del “tejo pasado” convierte un traspié en genialidad mediante una explicación imposible de refutar: si el proyecto prosperaba, era audacia; si provocaba rechazo, también era parte del plan.
    Eso no es estrategia demostrada, sino racionalización ex post.
    Más grave aún: las garantías constitucionales no son fichas de negociación. Si el Gobierno se excedió, corrigió un error; si deliberadamente propuso restringir derechos para después retroceder y parecer moderado, el problema es mayor, no menor.
    La democracia no consiste en tirar el tejo más allá del Estado de derecho para luego celebrar que se recogió. Esta columna habla poco de política y mucho de la autora.

Deja un comentario
Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.