No perdió la oportunidad el ex Presidente Boric de asistir al lanzamiento de La Resaca, de Eugenio Tironi, y hablar por casi una hora acerca del libro, indicando que iba a reflexionar sobre él, que no defendería su gobierno ni haría cuña. Enunció que desarrollaría su exposición sobre los postulados que adhiere, en lo que no está de acuerdo y una reflexión sobre los desafíos de la izquierda.
No voy a entrar en detalles de lo que adhiere o no del libro el ex Presidente, sino más bien en por qué considero que hablar de autocrítica no se condice con la realidad de lo que fue su discurso.
Estimar como autocrítica a su gestión el reconocer que el diseño del primer gabinete debió haber sido distinto, responsabilizándose por no haber pensado de otra manera; que los retiros fueron un gran error -aunque sabían perfectamente bien el daño que eso implicaba- que abusaron de las acusaciones constitucionales y que debieron haber tenido una posición propia frente a la deriva de la Convención Constitucional, proceso que cataloga de valorable y reivindicable, me parece insostenible.
Si hubiera sido una verdadera autocrítica, debió referirse, en primer lugar, al gravísimo tema del desempleo que afecta a cerca de 1MM de chilenos y que hoy asciende al 9,4%. Y a los 2,5 MM que están en la informalidad. Tampoco hizo un mea culpa por la caída del 0,5% del PIB en el último trimestre de su gobierno que le significó al país una pérdida aproximada de $518.000 MM. Nada sobre incumplimiento de la regla fiscal, del estancamiento de la economía y tampoco sobre la permisología que paralizó inversiones millonarias, como el caso de Dominga, que él mismo prometió no aprobarla en su gobierno, lo cual impidió que 30.000 personas de la región de Coquimbo tuvieran trabajo, habiendo hoy 39.560 cesantes
Y para qué hablar de los millones de chilenos en las listas de espera en salud y el drama de la educación pública, los overoles blancos, el CAE, que en solo los dos primeros años de su gobierno los morosos aumentaron en 175.000 casos. Ni una palabra.
Por supuesto tampoco se refirió a los problemas internacionales que generaron sus críticas al Presidente Trump, a quien trató de mentiroso en la ONU; al desaire al embajador de Israel a quien no recibió cuando iba a presentarle sus cartas credenciales, lo que tuvo consecuencias negativas para el país.
Se olvidó también el ex Presidente de los escándalos de corrupción, del problema de la reconstrucción en la V Región y ¡oh, sorpresa! del caso Monsalve. Más sorprendente aún fue que expresara que él en el octubrismo no validó la violencia, ni quemar el Metro y que no “acepta la violencia” cuando le gritaba a los militares en la Plaza Baquedano ¡fuera! ¿Y acaso no indultó a un delincuente y criticó un fallo de la justicia contra uno de sus indultados, que le valió un reproche de la Corte Suprema?
Dijo también que no iba a entrar en el tema de seguridad, sino “solo decir que la discusión de seguridad bajo Carolina fue muy buena”. Pero, “no nos creyeron”. Y agregó, “el progresismo debe tomar como bandera que la seguridad es un derecho fundamental y por la razón o la fuerza no solo es legítima sino necesaria», apropiándose del lema de nuestro escudo patrio que quisieron eliminar.
Cómo creerles, si “Carolina” trató a la ley Nain Retamal de ley de «gatillo fácil», la que hoy el PC quiere derogar y junto al FA ya avisan que están en contra de ampliar la legítima defensa a policías de franco.
En su reflexión final dijo “el capitalismo en la época histórica en que nos toca vivir y sus intentos de transformación radical fracasaron y debemos asumirlo como tal” (¿?) aludiendo después a que no habría que resignarse a una suerte de inercia histórica dominada hoy por tecno oligarquías aliadas con el poder político de las ultraderechas en sus diferentes expresiones. «Y ante el cambio civilizatorio en que estamos hoy día, tenemos que preguntarnos cuál es nuestro sentido y eso es urgente elaborar. Para eso están las reflexiones y en eso está la izquierda, en diferentes formatos, en diferentes lugares, en diferentes espacios. Estamos dando ese debate y tenemos que darlo con la mayor seriedad”.
En resumen, creo que lo que hizo Boric fue aprovechar la instancia para iniciar su carrera hacia La Moneda el 2030, intentando posicionarse como el líder de la izquierda, especialmente notorio en su reflexión final, aludiendo a supuestas maquinaciones de poderes políticos de ultraderecha con tecno oligarquías, lenguaje que tanto gusta a la izquierda.
Pero ¿mea culpa? No.

La izquierda es peligrosa, tiene ambiciones de poder, y por el poder son capaces de cualquier cosa
Sacarlos del juego democrático.
La extrema izquierda es nefasta.
😇😇😇😇😇😇😇😇😇😇😇😇😇
don Jaime, muy buena columna, estoy cierto que el único favorecido con el lanzamiento del libro fue E.Tironi, para el expresidente fue cero, y para más remate, su candidata para dirigir el frente amplio perdió….