Kast

Primero la persona, luego su posición

Las claves de las primarias fueron cinco: cuántos fueron convocados, en qué proporción llegaron a votar, cuál fue el papel que jugó cada candidato, en qué territorios están sus votos y cómo impacta el resultado en la oposición.

Se estableció como punto de comparación la cantidad de votantes que participó en las primarias anteriores. Con 1.7 millones de votantes como parámetro, es claro que la convocatoria fue baja como se le mire.

La duda principal estaba en quiénes se presentarían a votar porque las encuestas previas auguraban una competencia estrecha entre Tohá y Jara. No sucedió así y eso significa que los votantes no entregaron sus preferencias en la misma proporción que logran los partidos en elecciones abiertas.

La política tradicional no estaba dando cuenta de un cambio de comportamiento subterráneo que se venía gestando. La personalidad de los candidatos está teniendo una influencia incontrarrestable.

Una candidatura es débil si consigue sólo entregar razones que convencen a su núcleo duro y es muy débil si consigue menos que eso, como le ocurrió al Frente Amplio con Gonzalo Winter. Jaime Mulet partió con poco y termino con poco.

Distinto pasó con las candidaturas principales. Carolina Tohá fue la candidata de la responsabilidad política entre quienes se sienten representados por la centroizquierda. El motivo esgrimido fue uno solo. Su mensaje principal fue destacar su capacidad de ejercer la Presidencia. Es un enfoque de política tradicional con respaldo en la institucionalidad de los partidos.

Por Jeannette Jara se podía votar por varios motivos. Había razones obvias de los miembros de su partido para apoyarla; personas identificadas con la izquierda la consideraron uno de los suyos y la respaldaron; votantes jóvenes la consideraron lo suficientemente cercana y, en especial, hubo quienes no se interesan habitualmente por la política que se vieron representados en su persona.

En la derecha, su electorado reacciona a las crisis sacando a sus dirigentes de sus metidas de pata y malos momentos. El electorado de centroizquierda reacciona dando a conocer su opinión, ausentándose y guardando silencio. Este fue un silencio atronador y tiene que ver con el juicio que se hace sobre el continuismo.

Para votar por Tohá se partía de la posición política para llegar a la persona; para optar por Jara se partía por la persona y su consecuencia era política.

Minuto de desconcierto, hora de los líderes

La capacidad de movilización de los partidos no es un mito, pero es una realidad muy limitada, incluso menos de lo que se suponía. Dentro de este poco que existe, en el papel eran más los apoyos de Tohá. Ella representó en esta elección a una agrupación de partidos que supera con mucho a todos los demás en liderazgos territoriales electos. Si estos sectores se movilizaban a plena capacidad, ganaba. Estuvieron mucho más motivados los adherentes de Jara y eso se impuso. En el oficialismo, la motivación por la campaña presidencial es más bien baja.

El efecto principal de las primarias será un renovado interés por volcarse a las campañas parlamentarias. Esta elección ha dejado al desnudo las posiciones oficialistas en el territorio. La mirada en este sector está concentrada en los centros de poder que le han dado siempre la posibilidad de ganar. En los bastiones donde la participación fue menos de la esperada se encenderán todas las alarmas y alimentará esperanzas en la derecha.

La campaña presidencial se va a desacoplar de las campañas parlamentarias y los partidos entenderán que se juegan su sobrevivencia. Va a imperar el pragmatismo.

El fuego se combate con fuego

Cualquiera hubiera sido el resultado de las primarias, no alteraba el hecho de que quien tiene la primera prioridad para ganar las elecciones presidenciales y parlamentarias es la derecha. Lo que estaba en juego era la mejor o peor posibilidad que tenía la centroizquierda de remontar desde una posición de desventaja en la partida. El líder de la competencia es la derecha, el retador es la centroizquierda.

Pensando en la presidencial, el mejor escenario era que se combinara una victoria socialdemócrata, obtuviera un amplio margen con la competidora más cercana, una buena convocatoria del proceso y una sólida posición en los bastiones propios. Ocurrió todo lo contrario y por eso el desacople entre las campañas se va a imponer.

El principal reto de la centroizquierda no es electoral. Está en pie, pero no está ganando. Lo que puede hacer la diferencia es la conducción política que otorga una candidata y aporta una coalición.

Hasta ahora el liderazgo partidario de la centroizquierda ha tenido un comportamiento burocrático, extremadamente lento y que opera con intermitencia. Mantener esta debilidad es fatal. Su posición es la de una retaguardia que se habla a sí misma, es propensa a las querellas de coyuntura y no define el rumbo de nadie.

Lo propio de un buen liderazgo no es tomar decisiones correctas, es también tomarlas a tiempo. La respuesta política es convertir una unidad de base que existe en una coalición política que merezca este nombre.

El triunfo de Jara no es el triunfo del extremismo, ningún extremo ha conseguido una reforma de importancia nacional con el concurso de los adversarios. Pero está en un polo de su coalición y eso puede terminar primando sobre sus características personales. Una líder puede ganar, pero la representación de un partido hegemónico a través de una candidatura presidencial no tiene viabilidad de triunfo.

Las fronteras políticas tradicionales no han desaparecido, sobreviven en el lector tradicional y con interés por la política. Son el piso desde el cual se presenta una candidatura, pero no es este tipo de electores el que está definiendo la elección.

El elector que agrega la votación obligatoria lo hace por las características del líder no por el sector político al que representa. No actúa de una manera incoherente, sino que está alejado de la lógica tradicional.

Matthei está en el sector correcto, en la coalición correcta, en la primera posición, convoca más electores que los propiamente de derecha y su discurso suele centrarse en materia de interés ciudadano. Con todo, el pronóstico de la evolución de su candidatura no es la mejor. Nada de aquello en lo que está ganando es inalcanzable ni está siendo defendida de manera impecable.

La radicalización de un ala provocará un efecto equivalente en la competencia. La tradicional convocatoria de la ponderación en nuestro país está de capa caída, los tonos matizados están en retroceso y los colores puros son los preferidos.

Los fenómenos que recién afectaron la primaria se presentarán en la oposición. Al fuego se le combate con fuego, el resultado de este domingo va a beneficiar a Kast.

Deja un comentario

Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.