Cuando la gente percibe que el gobierno hace bien su trabajo, disminuye el peso de los sesgos ideológicos en la aprobación presidencial. Aunque todavía no se terminan de evaluar los daños del evento climático, la activa presencia del gobierno en terreno y el contraste evidente con la forma en que el gobierno anterior respondía a las crisis causadas por la inclemencia del tiempo, debiera producir un aumento en la aprobación del Presidente José Antonio Kast.
Aunque los daños sean cuantiosos y haya mucha gente pasándolo mal, si la gente ve al gobierno presente, con los pies en el barro, solucionando problemas y apoyando a los damnificados, la gente va a valorar positivamente su desempeño, aun si muchos no se sienten ideológicamente afines a las posiciones ideológicas que tiene el Presidente Kast.
Los momentos críticos en un país a menudo producen un efecto que en inglés se conoce como el efecto de cerrar filas en torno al líder (rally ‘round the flag). En Estados Unidos, históricamente, los conflictos armados o hechos altamente inusuales como los ataques del 11 de septiembre de 2001 o incluso la pandemia del Covid-19 produjeron un aumento en la aprobación presidencial producto del efecto rally ‘round the flag. Durante la pandemia, en los países en los que el gobierno apareció más activo y decisivo en su respuesta inicial también se observó un aumento en la aprobación presidencial. Aunque en muchos casos ese efecto pronto se diluyó, como ocurrió por ejemplo con la aprobación del Presidente Sebastián Piñera en Chile, el efecto inicial de este tipo de situaciones en general es positivo para el gobierno.
Pero como los fenómenos climáticos a menudo sorprenden al tener una intensidad diferente a lo que inicialmente se esperaba, cualquier tropiezo en la respuesta, cualquier declaración desafortunada o cualquier momento televisivo sorpresivo que deje mal parado al gobierno puede producir una reacción visceral muy negativa en la opinión pública.
No sabemos cuál va a ser el efecto de mediano y largo plazo de este evento climático en la aprobación del gobierno. En el gobierno del Presidente Boric, los incendios veraniegos produjeron un efecto positivo de corto plazo que luego se transformó en un foco permanente de críticas por la lentitud e ineficiencia en la forma en que se implementaron los planes de reconstrucción. Bien pudiera ser que algo similar ocurra en los próximos meses con este gobierno.
Pero es innegable que la puesta en escena inicial del gobierno ha sido positiva y, en general, ha sido bien evaluada. Es cierto que la oposición se ha esmerado en subrayar potenciales errores, omisiones y pasos en falso. Varios líderes de oposición han demostrado un apuro que nunca demostraron cuando el gobierno anterior debió enfrentar emergencias climáticas. Pero el rol de la oposición es destacar las cosas que el gobierno hace mal. Por eso, nadie se sorprende cuando los líderes más vociferantes de ese sector repiten su libreto de que el gobierno lo hace todo mal.
Lo importante es lo que piensa la gente menos ideologizada y menos interesada en la política cotidiana. Si esas personas ven al gobierno desplegado en las calles, si ven que los pedidos de ayuda de la gente afectada, que son profusamente transmitidos por la televisión, reciben pronta y adecuada respuesta de la autoridad, esas personas se forman la percepción de que este gobierno da el ancho y puede hacerse cargo de los problemas que afligen al país.
En los cuatro meses que lleva en el poder, el Presidente Kast ha mostrado fortalezas y debilidades. Después de cometer errores evidentes en el nombramiento de su primer gabinete, el Presidente realizó un temprano ajuste de gabinete que ayudó a enmendar el rumbo en ministerios claves. Aunque a veces su genio la traiciona —como cuando regañó en público a un niño— Kast en general ha sabido medir sus palabras y ha sido cauto en sus declaraciones públicas.
Aunque hubiera sido mejor que el país no tuviera que haber vivido esta emergencia climática, este problema se ha convertido en una oportunidad para que el gobierno demuestre capacidad de gestión, eficiencia y compromiso con su mensaje de que las cosas se deben hacer bien y con espíritu de urgencia.
Lo que se viene en los próximos meses para el gobierno no será fácil. La economía está casi en recesión, el empleo no levanta (y normalmente empeora en invierno). La delincuencia sigue atemorizando a los chilenos. Los criminales siguen asesinando a funcionarios de Carabineros. Pero las cosas nunca son fáciles para ningún gobierno. Las buenas intenciones de los gobiernos siempre se estrellan contra la realidad de desafíos múltiples e ingratas sorpresas que siempre aparecen en el camino. Las malas noticias siempre abundan. Pero cuando los gobiernos hacen bien la pega, hay incuestionables beneficios para la aprobación presidencial y, por consiguiente, para la capacidad del Ejecutivo de avanzar en su agenda.

Muy cierto y esperable el análisis, una muestra de lo que debiera traer la mega reforma cuando se vean sus efectos, que estarán por venir …. Tanto o más importante es la implementación de políticas que traigan efectos más rápidos pars tener un buen futuro ….