primarias

Hoy domingo, el oficialismo elegirá a quién podría llegar a ser el continuador de este gobierno. Y como en las elecciones de noviembre nadie tiene el triunfo asegurado, lo que hoy está en juego no es otra cosa que el futuro del país.

Lo que hay que tener claro es que da lo mismo quién gane, pues si cualquiera de ellos fuese elegido presidente, todo el progreso logrado por Chile hasta antes del octubrismo terminaría siendo desmantelado por la ideología que los une.

En el caso de Jeannette Jara, para conquistar votos de centro-izquierda, ha dicho que podría renunciar al PC, aunque según el Servel, legalmente no puede hacerlo ahora. Pero, si pudiera renunciar, ¿alguien podría creerle que en su corazoncito dejaría de ser comunista cuando el llegar hasta donde está hoy se lo debe al partido, donde milita desde los 15 años?

Carolina Tohá, por su parte, pretende distanciarse del gobierno en el cual llegó a ser VP en ausencia de Gabriel Boric. Ella fue la encargada de Seguridad del país; la autoridad a quien le respondía Manuel Monsalve; la de la ley gatillo fácil; la guaripola del mamarracho. ¿Y ahora pretende hacernos creer que no tiene nada que ver con el peor gobierno que se tenga recuerdo?

Al que sí se le puede creer es a Gonzalo Winter, quien no oculta ser la continuidad del Gobierno actual pues está orgulloso de lo que han hecho en estos años de mandato. El FA no ha cambiado en nada. Y el cuarto, Jaime Mulet, no existe.

De los tres realmente en competencia, solo Jara y Tohá tienen posibilidades de ganar, y de acuerdo a cómo resulten elegidas, se generarán diferentes escenarios. Si el universo de votantes es mayor a 2 MM de electores y ganara Tohá por escaso margen, sería un incentivo para que la izquierda radical optara por una candidatura propia, como por ejemplo el gobernador Mundaca de la V Región. Pero si votan menos de 2MM y gana Jara, toda la izquierda se volcaría a ella. En todo caso,  las posibilidades son variadas, dependiendo del universo de votantes, por qué alternativa se decidan y la diferencia en el margen de la ganadora.

En todo caso, cualquiera de las dos que triunfe, es el futuro del país lo que está en juego. Y lo digo, porque es mucho lo que puede ocurrir de acá al 16 de noviembre y nadie tiene asegurado el triunfo en la elección presidencial. Lo que si está claro es que si la izquierda lograse retener el poder, el futuro del país sería sombrío.

Digo lo anterior, porque en tan solo tres años y cuatro meses del gobierno actual, el país -que estuvo al borde del desarrollo- no solo dejó de crecer, sino que en clara decadencia enfrenta graves crisis en salud, educación, corrupción, seguridad, narcotráfico y diplomacia, con el Presidente poniendo en riesgo las capacidades de defensa del país por sus decisiones contra Israel y también las relaciones con EE.UU., al criticar la acción militar contra la teocracia islámica radical y ponerse del lado de Irán.

¿Qué le aporta a Chile un régimen que mata a mujeres que se atreven a enfrentar la obligación de usar un velo, como fue el caso de la joven de 16 años Armita Geravand ocurrido en el metro de Teherán?  ¿Qué nos aporta un régimen cuyo líder supremo  proclamó hace 10 años ya, su propósito de borrar del mapa a Israel, diciendo además que la moral combativa, heroica y yihadista no dejará ningún momento de serenidad para los sionistas, agregando que EE.UU., su principal enemigo, también caerá? Eso no le importa al Presidente Boric, pues con ese país se alineó. Y su participación en el foro Brics el 6 y 7 de julio -donde estará Irán- aún está vigente, lo que sería otro aviso a EE.UU. de qué lado está su gobierno.

Chile necesita inversión, crecimiento, seguridad y desarrollo. La continuidad de este gobierno sería fatal para dichos propósitos, porque cualquiera sea el ganador de la primaria, sin duda mantendría las políticas del actual régimen porque comparten la misma ideología, con lo cual en lugar de avanzar, Chile retrocedería a niveles insospechados. 

La izquierda ha desinformado en terreno diciéndole a la gente que esta votación es obligatoria, cuando no lo es. El propósito de aquello es lograr que voten millones de personas -para proclamarlo como un gran éxito de sus ideas- y para que la  ganadora exprese con actitud vencedora que gracias a todos esos votos pasará al balotaje y ganará la elección presidencial.

Como se puede colegir, lo que hoy está en juego en esta primaria sin duda es el futuro de nuestro país. Si Ud. quiere a Chile, no vaya a votar pues no tiene obligación de hacerlo. El voto es voluntario y no hay multas por no participar en la elección.

 Sus hijos y nietos se lo agradecerán.

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