En el festival MUDA o festival de la memoria, realizado el 3 y 4 de octubre en el Parque Estadio Nacional, donde participaron relevantes figuras de la izquierda chilena, la excandidata presidencial Jeannette Jara fue muy explicita haciendo un llamado a unir a la izquierda y centroizquierda para «que la ultraderecha nunca más gobierne Chile». Vaya demócratas que son.

Y como eso es lo que piensan y pretenden, intentan impedir que el Gobierno tenga éxito, y para que eso ocurra, todas las formas de lucha son válidas, como lo proclama el Partido Comunista de doña Jeannette, muy de acuerdo con su declarada vocación marxista-leninista.

Para entender mejor qué implica eso, veamos que decía Lenin. En el artículo “La guerra de guerrillas” publicado en 1906 en el periódico de los bolcheviques “Proletari”, Lenin plantea, entre otras cosas, que el marxismo no rechaza ninguna forma de lucha. La elección de los métodos, sean pacíficos o violentos, legales o ilegales, depende del momento histórico concreto. Y ese es el mismo principio que sostiene hasta hoy el Partido Comunista. Recientemente, en Tolerancia Cero, Lautaro Carmona, al preguntársele sobre este tema, respondió que la tesis de todas las formas de lucha nació como reacción a una dictadura fascista y la compara con la doctrina de la Iglesia sobre la rebelión. Nada más, como si no tuviera importancia alguna.

Dicho lo anterior, no debe extrañarnos lo ocurrido en el frontis de la UC cuando participantes de esa  protesta por presuntos cortes presupuestarios en educación, cuando aún no se conocía siquiera el contenido de la Ley de Presupuesto, agredieron alevosamente a estudiantes de esa universidad que se manifestaban pacíficamente con pancartas, como es el caso de Carolina Mingo, estudiante de cuarto año de Terapia Ocupacional a quien escupieron y atacaron con piedras, rociaron con gas pimienta en la cara, y uno de esos “tranquilos manifestantes”, le pegó una patada en la espalda, todo por estar pacíficamente manifestándose en contra de sus planteamientos. 

¿Y quién organizó dicha protesta? La Confech, liderara por Laura Mlynarz, militante de las JJ.CC. y presidenta de la FECH. Su lista, «Conectemos la Chile», reúne a estudiantes de las JJCC y del Frente Amplio. A ellos se unieron Andrea Abarca, presidenta de la Feusach, militante del Frente Amplio; la CUT, el Colegio de Profesores y la ACES, recordada por el boicot a la PSU, dirigida en esa época por Víctor Chanfreau.

Por supuesto que desde la izquierda no se manifestó rechazo alguno a esas acciones pues hablaron de “enfrentamiento”, cuando lo único que hicieron los estudiantes de la UC, fue estar parados con pancartas en contra de lo que los “pacíficos manifestantes” postulaban.

Otra demostración que debe hacernos reflexionar en este tema de la violencia y como enfrentarla, es la votación sobre las RUF, reglas que finalmente fueron aprobadas después de 3 años de tramitación. La votación en la Cámara fue de 111 a favor, 23 en contra y 5 abstenciones. Y los 23 votos en contra fueron del PC y el FA.  En el Senado, la votación fue de 29 a favor, 15 en contra y 1 abstención. Los 15 en contra fueron del FA, del PPD, independientes como Campillai, del FRVS y del PS, incluyendo a Paulina Vodanovic. Y probablemente presentarán requerimientos ante el TC para entorpecer la promulgación de la ley.

Y la violencia no para, como lo demuestra lo sucedido en el Liceo No. 1 de niñas el miércoles pasado, cuando ingresaron al establecimiento nueve encapuchados con pasamontañas portando elementos destinados a iniciar fuego y quienes, con líquido acelerante y un soplete, incendiaron los basureros ubicados en el sector baños y un contenedor de basura. Y como si eso fuera poco, rociaron en la cara con líquido acelerante a la encargada de convivencia escolar y a una recepcionista quienes pretendían retirar los basureros y parar lo que ocurría. Además, se lanzaron petardos y bengalas. Todo lo cual obligó a suspender las clases.

Y en septiembre, como lo publicara El Libero, un menor de 14 años que fue detenido después de una manifestación incendiaria en el Instituto Nacional dijo que le pagaron $70.000 por participar en los desmanes que suspendieron las clases el 11 de septiembre. Ese joven había sido expulsado dos meses antes por participar en un acto similar en el colegio, pero logró entrar con su antiguo uniforme y después se vistió con overol blanco y capucha y atacó con bencina a una funcionaria.

Esto que vuelve a ocurrir después de 4 años en que “no había ningún problema por el cual salir a protestar”, que sirva para tomar conciencia que la violencia tiene instigadores y también auspiciadores. Cuando más se necesita paz y tranquilidad que devuelva la confianza en Chile y se solucionen los graves problemas heredados de administraciones anteriores, más utilizan la violencia, pues sus intenciones son que fracase el gobierno para intentar recuperar el poder, sin importarles las negativas consecuencias que sus acciones le causan a la vida de los chilenos más necesitados de trabajo, salud y educación. 

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2 Comments

  1. Muy bien Jaime por dejar tan claro que la izquierda anda en lo mismo de siempre

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