Verdaderos ríos de agua, barro y piedras arrasaron con árboles, vehículos y hasta buses en San Carlos de Apoquindo, en Las Condes. El aluvión dejó casi dos mil viviendas afectadas y llevó al Presidente José Antonio Kast a decretar zona de catástrofe en la comuna. Sin embargo, la emergencia abrió interrogantes sobre las medidas de prevención, considerando que el sector ya había sufrido un aluvión en enero, tras un incendio forestal ocurrido a fines de diciembre, y que existían advertencias técnicas sobre el riesgo de nuevos deslizamientos.
Para analizar las causas de esta emergencia y eventuales responsabilidades, en Mirada Líbero conversamos con Richard Kouyoumdjian, concejal de Las Condes, vicepresidente ejecutivo de AthenaLab, experto en Defensa y gestión de crisis, quien defendió el despliegue preventivo de la municipalidad, aunque sostuvo que la magnitud del fenómeno sobrepasó las medidas existentes, cuestionó la construcción de viviendas e infraestructura cerca de las quebradas y llamó a revisar el funcionamiento del Sistema Nacional de Prevención de Desastres.
«Esta crisis se produce porque construimos San Carlos de Apoquindo pegado a los cerros»
—¿Qué fue lo que pasó en San Carlos de Apoquindo?
—Yo creo que uno tiene que ir de arriba para abajo, de lo macro a lo micro. Esta crisis, la que estamos administrando, se produce porque construimos San Carlos de Apoquindo pegado a los cerros. Entonces, cuando uno construye una ciudad, porque esto tiene colegios, estadios, clínicas, universidades, todo, y además, esa parte de San Carlos de Apoquindo es la más saturada, la densidad es alta, y la construyes pegada al Parque Cordillera. Entonces, el primer evento ocurre en el incendio que no había ocurrido hace mucho tiempo en el Parque Cordillera. De ahí se te queman como unas mil hectáreas, que afectan principalmente a lo que son las quebradas Honda y Apoquindo. Segunda situación: viene un pequeño aluvión a fines de enero. También un pulso que salió de la nada, que causó un cierto nivel de destrucción, pero bastante menor que el actual.
—¿Y qué hicieron al respecto desde la Municipalidad?
—Ya con esos antecedentes, nosotros comenzamos a mirar esto con más seriedad, porque probablemente toda la planificación que existía a nivel de la región o las municipalidades obedecía a los riesgos que normalmente manejabas, pero aquí claramente los riesgos aumentaron. Pero por eso, si alguien me preguntara hoy: “¿Usted dejaría construir casas tan arriba, pegadas a los cerros?”, yo diría claramente «no». En el tema del incendio tuvimos suerte de que el viento sopló hacia el sur, si soplaba hacia el norte habríamos terminado con el Claro Arena quemado. Y si hay una municipalidad que tiene buena capacidad de gestión de emergencia es Las Condes, es muy preparada, siempre organizada en estas materias, y comenzó a trabajar de inmediato. Y entonces se comenzó a preguntar cómo estábamos preparados para un año del Niño Godzilla, y dijimos que había que prepararse. Y ahí hay una estupenda Dirección de Operaciones, que la maneja Juan Ignacio Jaramillo con su equipo, y también la Dirección de Seguridad, que maneja Jaime Izarnotegui, que comenzaron a planificar esto. Anteriormente había estado el subsecretario de Fuerzas Armadas, Christian Bolívar, que era el director de Seguridad, también muy involucrado en la gestión de riesgo.
—¿Cómo se prepararon, entonces?
—Se hizo un levantamiento de todas las quebradas, se despejaron, se despejan después de cada evento de lluvia, se va y se limpian, porque no puedes llegar y cambiar la infraestructura que existe de la noche a la mañana. Es decir, cuando hay lluvias en Las Condes, siempre hay equipos que están estacionados, grúas, retroexcavadoras, camiones, en el cruce de Bulnes Correa con Quebrada Honda o en la Quebrada Apoquindo. Entonces habíamos andado bien, habíamos administrado los eventos de la lluvia en julio, que fue intenso, sin que se desbordaran los canales. Todo eso preventivamente limpio. Posteriormente, después de cada evento de lluvia, se vuelve y se limpia todo. Pero tienes un problema de diseño, ese canal que baja por Quebrada Honda, que llega a Bulnes Correa, ya no da para los flujos actuales. Se tiene que rediseñar y eso efectivamente se está trabajando con la Dirección de Obras Hidráulicas. Los municipios llegan hasta cierto punto, pero cuando ya te metes en obras mayores, se mete el Ministerio de Obras Públicas a través de la Dirección de Obras Hidráulicas.
«Quien tenía que hacer las gestiones era el gobierno regional, que no anduvo tan rápido»
—¿Pero, qué falló acá? Efectivamente, hay un problema de planificación urbana, pero está también el tema de las mallas de contención en el que estaba trabajando la municipalidad…
—Hay una administración del tema permanentemente, sabiendo que tienes puntos de falla que hay que trabajar. Nuevamente, esto es la planificación de riesgos. Estos son riesgos altos que, a pesar de los mitigantes que tú les puedes aplicar o los que tradicionalmente aplicabas, los dejaban a un nivel de riesgo bajo o moderado. El problema es que el evento subió tanto que, a pesar de todos los mitigantes, el riesgo siguió siendo alto. Lo que ocurrió desde el punto de vista de ingeniería en esta oportunidad, esa es la esencia del problema.
—Y en esta oportunidad, ¿qué fue lo que falló?
—Cuando se comenzaron a buscar soluciones para esta materia, nosotros queríamos mallas dinámicas y piscinas de contención, parecido a lo que se hizo en la Quebrada de San Ramón, más al sur, etcétera. Aquí, quien tenía que hacer las gestiones principalmente era el Gobierno Regional, que no anduvo tan rápido. La municipalidad dijo: “Ya, da lo mismo, nos lanzamos con este tema”, a trabajar con el Gobierno Regional, con la Delegación Presidencial, con el Ministerio de Obras Públicas. Y aquí tienes que salir a hacer cosas como te las piden en Chile, con reglamento, las licitaciones, contratar los trabajos, etcétera. Que yo sepa, esos trabajos habrían partido hace un mes atrás, pueden haber ido un poco atrasados, pero esto no lo hace la municipalidad.
«Este aluvión, como pegó, aunque tuvieras 50% de avance en las mallas y el resto del diseño, te hubiera arrastrado igual«
—¿En septiembre?
—Sí, esto no lo hace la municipalidad, insisto. La municipalidad tiene un cierto nivel de responsabilidad, pero aunque hubiéramos partido en septiembre, no hubieras tenido más del 25% de la solución desarrollada.
—¿Por qué? ¿La solución de todos modos hubiese sido limitada y el aluvión no se hubiese podido contener?
—Este aluvión, como pegó, aunque tuvieras 50% de avance en las mallas y todo el resto del diseño que corresponde para gestionar una crisis de este tipo, te hubiera arrastrado igual. Porque fue de tal intensidad, en tan corto tiempo, que incluso traspasó rocas, piedras, barro, que taparon los ductos que existen por debajo de Avenida La Plaza, bajando por Álvaro del Portillo. Y al tapar eso, el agua se va por arriba. Estos son ductos grandes que se taparon con rocas del tamaño de una persona, de esa altura. Entonces, tú vas en este minuto a Quebrada Honda y ya no es una quebrada, está plana, por eso que hoy en día la municipalidad no solamente está gestionando las necesidades que tienen las personas, las dos mil casas que están afectadas, 50 de ellas más afectadas que otras. Están nuevamente limpiando todo para arriba, limpiando los ductos, limpiando toda la capacidad, por si acaso, porque lo que está pronosticado es que va a haber más lluvia de aquí a una semana. Entonces uno tiene que preventivamente trabajar esto. Y esto es como planificar lo que se llama en ingeniería para tres desviaciones estándar. Tendríamos que estar totalmente fuera de la campana de Gauss, en las puntas de las puntas, para eventos de esta naturaleza. Claro, uno dice: “Oye, habría que haber puesto más presión en el Gobierno Regional en marzo, abril”… Nuevamente, después de la batalla somos todos generales.
—¿Y respecto a la responsabilidad de la Municipalidad de Las Condes?
—El problema que existe en Chile es que las municipalidades pueden llegar hasta cierto punto. De ahí tienes que trabajar con el Gobierno Regional, tienes que trabajar con el Ministerio de Obras Públicas y una serie de instancias, y bajo todas las reglas que te impone la Contraloría también para todos los medios de gastos de plata, contratación de recursos. Independientemente de eso, la municipalidad tiene un área de Dirección de Operaciones y de Gestión de Desastres que es muy eficiente y que va administrando estas crisis.
“El sistema, como un todo, probablemente falló”
—¿Y está conforme con la respuesta y el trabajo de la municipalidad frente a este aluvión?
—Una de las circunstancias que ocurrió ayer, y lo dice el mismo comandante del Cuerpo de Bomberos: “Hay que destacar el despliegue preventivo que hizo la Municipalidad de Las Condes. Antes del aluvión ya había medios municipales en el sector de Quebrada Honda, incluso con maquinaria pesada. Estos estaban pensando en una lluvia normal o intensa en la noche del jueves al viernes. Ese despliegue anticipado permitió actuar con maquinaria pesada prontamente en calle de Monseñor Álvaro del Portillo, que contenía gran parte del agua y el barro que venía de la quebrada. De no haber hecho eso, el daño habría sido catastrófico”. Qué es lo que pasó, ya hay máquinas cuando todavía estaba bajando el agua, que estaban trabajando, despejando y limpiando. Eso es porque esta municipalidad sabe de estas materias y tenía el despliegue preventivo. No es que yo tenga las grúas guardadas a un kilómetro de distancia, estaban en el sector.
—¿Y de quién es la responsabilidad acá? Porque se ha apuntado a la Municipalidad de Las Condes por las mallas de contención. De hecho, usted había escrito en julio en AthenaLab que Las Condes «había aprendido grandes lecciones» después del incendio y del aluvión, había destacado que los canales estaban limpios, e identificado incluso una deficiencia estructural del canal por Quebrada Honda en Bulnes Correa, y tres meses después ocurre esto… ¿Qué sucedió y por qué no se habían instalado las mallas?
—El trabajo no lo hace la municipalidad. Estos son territorios donde podría haber algo de responsabilidad de la municipalidad, del Gobierno Regional, del Ministerio de Obras Públicas. El sistema, como un todo, probablemente falló, pero independientemente de eso estamos hablando de fallas estructurales que no se corrigen en seis meses. Aquí en Chile somos los campeones para buscar culpables de esta cuestión. La municipalidad dijo, identificó y dijo acá hay un tema. Ahora el gobierno está diciendo, «sí, Senapred también había identificado”, pero la única que tomó el toro por las astas fue la municipalidad, que comenzó a trabajar estos temas. Porque al resto de las organizaciones esto como que les es más lejano.
«El trabajo preventivo estaba hecho, pero para que te llegara una bomba normal y no una bomba atómica«
—¿Y en qué sentido la Municipalidad de Las Condes tomó el «toro por las astas» ?
—Con los pronósticos que venían, compramos retroexcavadoras, contratamos camiones, hicimos contratos. En el concejo de la semana pasada volvimos a contratar más camiones, otros servicios, porque uno tiene que salir a contratar todos estos servicios para tenerlos disponibles, porque dijimos que va a venir un mes de octubre que viene complejo. Entonces, centrar la discusión en las famosas mallas dinámicas… Las mallas dinámicas habrían estado instaladas al 25% o al 50%, pero nos lo hubiéramos comido igual. Y esto ocurre en un solo sector de Las Condes, en Quebrada Honda, que te pega este pulso. Pero también acordémonos que había llovido hace 48 horas. No solamente estamos hablando de los efectos de un incendio que hubo en diciembre, sino que además la tierra estaba suelta porque habías tenido una lluvia de 70 o 90 milímetros en ese sector hace 48 horas atrás. Al día siguiente de esa lluvia yo estuve ahí en terreno, la municipalidad estaba limpiando todos los canales, todas las piscinas de contención que existen hacia arriba, todo el sector.
—¿Había un trabajo preventivo de parte de la Municipalidad de Las Condes?
—El trabajo preventivo estaba hecho, pero probablemente estaba preventivo para que te llegara una bomba normal y no una bomba atómica. Y lo que te llegó fue una bomba atómica que te explotó en Quebrada Honda y te soltó todo para abajo. Y las piscinas de contención, diseños reestructurados, cambiar la estructura del sistema de las quebradas de Las Condes, no es algo que se haga en seis meses. Esto va a tomar un par de años. Es modificar, hacer todo un rediseño de cómo se maneja la contención, mallas, piscinas de contención, los tubos, los mismos tubos que van por debajo de Álvaro del Portillo, cambiar la estructura del canal que viene bajando por Quebrada Honda cuando llega a Bulnes Correa.
—¿Hay un problema de fondo?
—El problema es que diseñaron esto hace 40 o 50 años atrás para otra realidad, otros tipos de invierno. Pero es tan complejo ese tema que la municipalidad tiene que estar todo el rato sacando toda la materia que baja por el canal. Lo mismo cuando fue la lluvia anterior, el canal que baja por Quebrada Apoquindo, donde llega ahí a Colón con Paul Harris, se salió. Y esa cuestión fluyó por Colón para abajo. Y ahí no importa tanto, porque uno sabe que va por Colón y en algún minuto se va a aguantar esta cuestión, mientras va sacando, alivianando el tema. Entonces, yo nunca digo que la municipalidad no tiene responsabilidad. De cara a los vecinos, los vecinos van a decir «oiga, yo me entiendo con usted y usted entiéndase con el Gobierno Regional y entiéndase con la otra instancia». Pero de ahí a decir «oiga, la municipalidad es la responsable”…
—¿Hay responsabilidades compartidas?
—Yo creo que más compartidas para un lado que para otro.
—¿Y para qué lado en este caso?
—Yo las veo más hacia las instancias técnicas, pero nuevamente insisto, ¿quién le va a pasar la responsabilidad del Ministerio de Obras Públicas porque no sacó en seis meses un proyecto de infraestructura de ese tamaño que era colocar mallas dinámicas? Además, ojo, no es llegar e instalar mallas dinámicas. Se hace todo un estudio previo, técnico, de dónde hay que instalarlas, de qué características, cómo se instalan, en qué lugar.
—¿Es necesario más tiempo, dice usted?
—Sí, entonces, toda la gente está con la rabia y yo la entiendo. No es simpático que se te meta el barro y el agua con esa intensidad y con todas las imágenes que la gente vio. Pero el punto es que hay cosas que ni aunque uno sea la mamá de Tarzán en esta cuestión o dueño del sistema, cuando tú vas y construyes a esa altura, pegado a los cerros, a las quebradas, estás jugando con fuego, literalmente. Y por eso yo puedo poner mallas dinámicas, piscinas de contención, pero, ¿qué pasa si nos pega un pulso hoy día en la tarde o pasado mañana? Y entonces tienes que comenzar a construir medidas de mitigación, porque a la gente se le ocurrió ir a construir por Álvaro del Portillo condominios llegando hasta arriba del cerro. Y la universidad, el Duoc y la Clínica de la Católica se la comió completa. La Universidad de los Andes parece que fue diseñada con un poquito más de resguardo, probablemente ahí algún ingeniero tuvo ciertos resguardos. Entonces, cuando tú construyes cosas o diseñas modelos, te preguntas hasta qué punto vas a resguardar. Porque si quieres resguardos del 100%, eso tiene otro costo. La pregunta es: ¿cuánto estamos dispuestos a invertir los chilenos para que este tipo de situaciones no ocurran? Porque construimos todo un barrio pegado a cerros que llegan a tener 5.000, 4.000 metros de altura. Y tenemos que estar dispuestos a pagar el precio, que significa poner mitigantes para que cuando ocurran estos eventos climáticos no se nos destruya o inunde la ciudad.
Recuperación de San Carlos de Apoquindo: “Va a estar funcionando plenamente el día martes”
—¿Qué pasaría si tuviéramos otro aluvión, es posible que ocurra eso?
—Hoy en día la climatología es compleja… Si uno mira los pronósticos de cualquier sistema, va a haber lluvias de aquí a una semana más. Hay días que no hay, y por eso están aprovechando las 24 horas que tienen como para poder rapidito arreglar todo el tema. Pero toda la Quebrada Honda quedó tremendamente inestable. Como la Municipalidad de Las Condes es capaz de masticar chicle y caminar al mismo tiempo, están atendiendo a los vecinos que fueron afectados y manejando la contingencia, que es despejar las calles, hacerlas transitables para que después puedan llegar las ayudas más de detalle, recuperar la clínica de la Universidad Católica, que es un centro asistencial relevante.
—¿Cuánto tiempo van a tomar estos arreglos en San Carlos de Apoquindo?
—Acuérdense de mí, San Carlos de Apoquindo va a estar funcionando plenamente el día martes. Yo creo que durante estos cuatro días, este fin de semana más el feriado del lunes, van a haber despejado las calles, van a tener todo operativo. Gracias a Dios no hemos tenido cortes de agua y de luz. Hay gente que estaba preocupada por el agua, pero si se llegara a cortar, no es por San Carlos de Apoquindo, es porque donde capta el agua Aguas Andinas es más al sur, no es ahí mismo. Ahora, los daños a nivel de las casas se van a demorar un rato, eso es a nivel de cada casa, y hay algunos condominios en que tienes que trabajar todas las casas y tienes que meter maquinaria pesada que a veces no cabe.
—¿Y ya comenzaron?
—Lo que me impresionó anoche es todo el Cuerpo de Bomberos de Santiago, Seguridad Municipal, Carabineros full desplegados como nunca, las policías, todos ellos haciéndolo muy bien, después llegó el Ejército. Y yo realmente me saco el sombrero por la Dirección de Operaciones de la Municipalidad de Las Condes. Esos tipos son los que realmente eran los héroes de la jornada, porque estando pegando el agua, ya estaban trabajando para ir limpiando nuevamente, porque tenías que despejar estos grandes tubos que van por debajo de Avenida La Plaza, por Álvaro del Portillo.
“Somos los campeones de actuar en emergencia, pero la prevención es la que nos cuesta”
—Usted había dicho en el concejo municipal de febrero que en materia de prevención la municipalidad tenía que tomar «el toro por las astas». ¿Cómo lo harán en materia de prevención?
—En el corto plazo es recuperar San Carlos de Apoquindo y trabajar todo lo que es la Quebrada Honda y la Quebrada Apoquindo, para lo que resta del año, y el Parque Cordillera. Nuevamente, no vas a eliminar los riesgos, los vas a minimizar o mitigar. Y probablemente vamos a tener que ir a revisar si el estudio que se hizo con el diseño para las mallas dinámicas, si ese diseño cambió producto de este aluvión o si hay que cambiar alguna cuestión y revisar si ese diseño era suficiente (…) este es el tipo de eventos que, ya identificados por la municipalidad, identificados por todos, uno tiene que trabajarlos, porque no es un riesgo aceptable tener un riesgo de este tipo sabiendo que tienes toda una comunidad que vive pegada ahí. Acá lo que te falla es el Sistema Nacional de Prevención de Desastres. Somos los campeones de actuar en emergencia, pero la prevención es la que nos cuesta, porque la prevención nos cuesta plata.
—La alcaldesa preguntó por qué no hubo una alerta SAE previa para evacuar al sector de San Carlos, Senapred sostiene que el fenómeno fue tan súbito que no alcanzó a ordenar una evacuación. ¿Le hace sentido?
—A mí me hace mucho sentido porque esto fue un fenómeno que afectó entre Camino El Alba y Carlos Peña Otaegui, desde pegaditos a los cerros hasta más o menos Camino Mirasol, Camino Las Condesas, Camino La Fuente, ahí está. Y si no es porque General Blanche tiene una subida después de bajar, esta cuestión llega hasta la Plaza Los Dominicos o hasta quién sabe para abajo, porque era un río con mucha fuerza que iba bajando. Entonces, cuando Senapred te hace una alerta porque viene una alerta de tsunami, te la tira como para tres regiones, más o menos.
—¿No había tiempo, efectivamente?
—Y además, poder individualizar dónde va a ocurrir este pulso con esa precisión, es complejo. Probablemente alguien me podría decir que existen esas tecnologías, habría que ver cuánto cuestan, porque esas las tiene que contratar Senapred o el Servicio Nacional Meteorológico, estos famosos radares que hablan que Chile nunca ha invertido para las trombas en el sur, en distintas partes. La gran pregunta es ¿queremos invertir en prevención? Esto va a costar plata (…). A mí lo que me preocupa es que, yendo adelante, no nos olvidemos de que esto ocurrió y que hagamos las inversiones correspondientes a nivel de los cerros, porque ayer era evidente que teníamos una capacidad de reacción espectacular, mejor que ningún otro país (…) el Sistema Nacional de Prevención de Desastres está fallando, porque falló en el Norte Chico, falló en la Quinta Región, falló en el sur, falló. Es un sistema que tiene déficit, necesitamos perfeccionarlo, y Senapred también necesita ser mejorado, que es el que administra el sistema.
—¿La Municipalidad de Las Condes tiene que hacer un «mea culpa»?
—Si la comuna de Las Condes tiene que hacer un mea culpa y ver si hay algo que ocurrió que no debe haber hecho, yo creo que es un análisis que tiene que recién ocurrir a contar de la próxima semana, una vez que hayamos salido del modo contingencia. Porque en este minuto pedir que uno haga un análisis de en qué fallamos o qué podríamos haber hecho, es otra cosa. A mi entender, la municipalidad ha hecho lo mejor posible, y particularmente la Dirección de Operaciones, para tener sus planes de contingencia activos y funcionando. Y si no hubiera estado ese predespliegue de los equipos de emergencia y de operaciones de la municipalidad, esto hubiera sido un desastre mucho mayor. Pero aquí se van a tener que sentar en su minuto la alcaldesa con el delegado presidencial, con el gobernador Orrego, porque aquí hubo temas que tenía que hacer el Gobierno Regional, que se atrasó.
—El incendio de diciembre y el primer aluvión de enero ocurrieron durante el gobierno de Gabriel Boric. La propia alcaldesa Catalina San Martín había dicho en abril que habían advertido al gobierno anterior sobre la necesidad de intervenir las quebradas y que lamentablemente no tuvieron respuesta en febrero. ¿Qué responsabilidad le atribuye usted al gobierno anterior en que estas obras no se hayan ejecutado oportunamente?
—Yo estoy cansado de echarle la culpa al gobierno anterior. Sabemos lo que fue, ninguno de nosotros tiene expectativas respecto de ello, las fallas son múltiples en distintos frentes. Pero, como siempre, yo le digo al gobierno actual: ustedes quisieron ser gobierno, ustedes se hacen responsables de la realidad en la que lo recibieron. Sabían la realidad que estaban recibiendo. La municipalidad tenía la suerte de que venía un año antes y, por lo tanto, nosotros tuvimos que lidiar con el gobierno anterior y con el gobierno actual. Acá tiene que haber un post mortem y ese análisis se tiene que hacer con mucha seriedad y con mucha responsabilidad hacia los vecinos que viven en San Carlos de Apoquindo, qué es lo que falló, si falló algo, si no falló o si era predecible esto.
—¿Van a hacer una comisión especial o una revisión formal de parte de la municipalidad para esto?
—Estamos a menos de 24 horas. Esto va a ser materia del concejo, definitivamente. Pero a mí no me interesa que sea sólo el concejo. Esto es como cuando tuvimos problemas con el estadio Claro Arena, tenías que sentarte con la Católica y con la Delegación Presidencial. En este caso, tienes que sentarte con el delegado presidencial, con el gobernador regional, con el jefe regional de Senapred y la municipalidad. Porque la Quebrada Honda va a seguir ahí, la Quebrada Apoquindo va a seguir ahí. Y probablemente el alcalde Alessandri, en Lo Barnechea, está pensando en cosas similares y pensando que tuvo suerte que no le tocó a él (…), el área afectada son tres o cuatro kilómetros cuadrados, ahí se produjo, como que te hubieran tirado una bomba atómica y esa cuestión desató los cerros vaciados.

Dato. Quebrada Honda es del CDUC y solo se pueden intervenir las quebradas con la autorización de la DOH del MOP