La primera Ley de Presupuesto del gobierno de José Antonio Kast comenzó su tramitación en el Congreso en medio de cuestionamientos por los recortes a algunos programas sociales, marchas estudiantiles y las modificaciones a los recursos destinados a gobiernos regionales. La discusión ha abierto diferencias entre el Ejecutivo y la oposición, pero también ha generado reparos dentro del propio oficialismo.
En este escenario, el senador UDI Javier Macaya, presidente de la Comisión de Hacienda del Senado y quien encabezará la Comisión Especial Mixta de Presupuestos, defendió en Mirada Líbero la orientación del proyecto y sostuvo que no corresponde hablar de un presupuesto de recortes cuando el gasto global aumenta. Además, sostuvo que este gobierno «no es irresponsable y ha tenido la capacidad de decir la verdad ante cosas impopulares», en referencia a la evaluación y recortes a algunos programas sociales que no han sido bien evaluados.
El parlamentario también abordó la decisión del Ejecutivo de no perseverar con su reforma original de seguridad, las críticas internas que apuntan a eventuales cambios de gabinete y la posibilidad de incorporar formalmente al Partido Nacional Libertario al oficialismo. Asimismo, se refirió a la reaparición de Michelle Bachelet y a las movilizaciones previas al aniversario del 18 de octubre, y proyectó que 2027 será el año en que se comiencen a observarse los resultados de las políticas del gobierno.
“Es una falacia decir que hay recortes en un presupuesto que está creciendo”
—Senador, usted va a conducir la discusión del primer Presupuesto del gobierno del Presidente Kast. ¿Qué tan complejo anticipa el debate? ¿Cree que la oposición ha sido eficaz al instalar en la agenda la percepción de que el gobierno de Kast estaría recortando beneficios sociales?
—A ver, no es muy diferente a la tramitación de presupuestos anteriores. Tiene la particularidad de ser el primer Presupuesto de un gobierno nuevo, con un Parlamento, además, que específicamente en la Comisión Mixta de Presupuestos, hay muchos parlamentarios a los que nunca antes les había tocado tramitar el Presupuesto. Pero yo de verdad creo que es difícil hablar de recortes cuando lo que se está haciéndose en este Presupuesto es un aumento del 1,5% en ejecución por ejecución, presupuesto ejecutado 2026 con presupuesto ejecutado 2027. Y esto no es una cifra. Uno tiene que plantearse la siguiente pregunta: ¿qué necesita hoy la familia chilena? ¿Y cuáles son las prioridades del país hoy día? Seguridad, trabajo, apoyo cuando enfrenta una catástrofe, protección para sus hijos y certeza de que los beneficios sociales comprometidos se tienen que cumplir.
Por eso, que el gasto total propuesto para el 2027 aumente un 1,25% real respecto a la ejecución esperada en el 2026, en el fondo, te da cuenta de que es imposible hablar de un presupuesto de recortes, más allá de que si tú vas revisando algunos programas te encuentras con modificaciones que básicamente tienen que ver con decir la verdad. Los recursos en Chile no son ilimitados y precisamente por eso hay que ponerlos donde producen más bienestar, donde hay más necesidades en Chile. Me consta que este gobierno no es irresponsable y ya ha tenido la suficiente capacidad para decir la verdad, incluso ante situaciones más o menos impopulares, como el precio de la bencina y otras, pero no hay nada más irresponsable que ofrecer derechos con plata que no existe. La responsabilidad fiscal también es parte del relato de este Presupuesto y básicamente nos interesa ser capaces de llegar también a buen puerto con metas que se han planteado por parte del gobierno en esa materia, en materia de responsabilidad fiscal.
—¿Cómo ve las acusaciones que ha hecho la oposición de que el gobierno del Presidente Kast estaría recortando beneficios sociales, como con el programa «Yo elijo mi PC»? Críticas a las que se ha sumado el oficialismo, incluso.
—Yo entiendo que parte de la lógica del Presupuesto siempre implica algunos tironeos, algunas conversaciones que hacen que el Presupuesto no salga en el mes de noviembre exactamente igual a como entró. Hay programas que son súper sensibles, que es difícil medirlos con el KPI de un programa público normal, como el de los computadores de los niños en los colegios, que es curioso que hoy día tengamos toda esta discusión cuando varios levantamos la voz cuando este programa también fue recortado el año pasado para los colegios particulares subvencionados. En el gobierno del Presidente Boric este programa sufrió una modificación bien importante, sacando como beneficiarios a los niños de los colegios particulares subvencionados, porque al final es un programa que efectivamente tiene dificultades en su evaluación. Pero bueno, esta es parte de las conversaciones que se van a dar y yo creo que van a terminar bien. Pero al final, lo que más importa hoy día es revisar programa por programa, número por número, si las prioridades están bien puestas.
–Y no ha sido la única área con reducciones presupuestarias que han salido a criticar…
–Se han generado polémicas, por ejemplo, en la educación superior, que yo la entiendo. Después de 10 años, 12 años, donde la educación superior, la gratuidad, se ha llevado gran parte de los recursos de aumento en la educación en Chile, a punta de marchas, a punta de negociación que tiene mucho de presión en las calles, pero nos ha pasado que la educación primaria, la educación parvularia, ha visto disminuidos sus recursos, incluso nominalmente, en términos de valor real de las platas que hay en ese sector. Por lo tanto, es de justicia, es de focalización, es de poner el énfasis donde los recursos son más necesarios, estar haciendo lo que se está haciendo en educación superior, más allá de que esto obviamente va a generar discusiones, va a generar un reclamo, pero al final gobernar también exige priorizar. Y a este gobierno se le eligió para gastar de buena forma los recursos de todos los chilenos, sin importar que haya grupos de presión que son más o menos organizados. Y si es más o menos efectiva la oposición, como tú me señalas, en levantar esto de que hay recortes, es imposible… Es una falacia decir que hay recortes en un presupuesto que está creciendo ley por ley un 2,7% y nominalmente, o ejecutado con ejecutado, un 1,5%. Es una falacia, porque lo que sí se está haciendo es poner más recursos donde más se necesiten, y las áreas están claras. Hay un énfasis muy importante en seguridad, en reactivación económica y generación de empleo.
—Usted cree que esto va a terminar bien. ¿Cómo anticipa la discusión de este debate en el Senado y con todas estas controversias que estamos conversando también sobre la mesa?
—Yo espero que se puedan poner los datos arriba de la mesa y veo y sé dónde están las áreas hoy día probablemente más sensibles en la discusión presupuestaria: gobiernos regionales, educación superior, este tema de lo que significan los computadores. Hemos tenido una discusión a propósito de los recursos para el Ministerio Público y básicamente ciertas normas de transparencia. Se han levantado algunos reparos respecto a la Ley de Tenencia Responsable de Animales. Me parece que son todas cosas conversables y solucionables en el marco de que el Congreso pueda mejorar las lógicas de información, glosas, de que los recursos públicos puedan ser ejecutados.
Así que yo, a lo que me refiero con que no lo veo tan complejo, primero hay una regla que le da un peso súper importante al Ejecutivo en esto, si el Congreso no aprueba el Presupuesto dentro de un plazo determinado por la ley, que son los 60 días desde su ingreso, o sea, hasta el 30 de noviembre, el Presupuesto termina rigiendo la propuesta que ha presentado el Ejecutivo. Eso nunca ha pasado desde el retorno a la democracia. Yo espero que no ocurra y supongo que no va a ocurrir. Supongo que vamos a tener esta conversación que va a permitir que un proyecto que entre de una manera salga enriquecido del Congreso, se tengan estas conversaciones, se levanten los temas que son importantes para cada parlamentario, particularmente en sus regiones, pero que no nos desviemos del punto de partida.
–¿Cuál es ese punto central que no se puede perder?
–Que acá nosotros no podemos abandonar una trayectoria fiscal que ya se está empezando a cumplir, una regla fiscal que este año ya vamos a disminuir en 1,5%, en 1% el déficit estructural. La herencia era 3,7. Debiéramos llegar este año a 2,7. Es el primer año, en cuatro años, que Chile no va a tener déficit fiscal, va a tener más ingresos que gastos, y eso es algo que es una buena noticia. Que quizás la gente no entiende tanto respecto a cómo te cambia la vida, pero esto implica en el riesgo país, implica en la clasificación que le dan a Chile, y eso impacta directamente en las tasas de interés que reciben los chilenos o que se les aplican a los chilenos en sus créditos. Por lo tanto, acá, en resumen, la empatía y la sensibilidad respecto a cada tema la vamos a tener. El Parlamento tiene un rol en esto, la política tiene un rol en esto, pero la empatía no consiste en prometerlo todo, consiste en entender qué es irrenunciable para los chilenos, qué es lo más importante para los chilenos y protegerlo. Porque detrás del Presupuesto no solamente hay números, no solamente hay planillas. Hay grupos de presión más organizados que van a levantar sus temas, pero ordenar las cuentas no significa decirles que sí a todo, pero tampoco significa darles la espalda a las personas. Significa que el Estado de Chile, responsablemente, va a poder seguir cumpliendo mañana y respondiendo respecto a lo que son las prioridades de Chile.
Reforma de seguridad: «Si tiene la firma del Presidente Kast o de parlamentarios, importa bien poco»
—Senador, lo llevo al tema de seguridad. El gobierno decidió retirar su proyecto original y se llegó a un acuerdo construido por senadores, incluso de la oposición. ¿Cómo ve lo que ocurrió en ese tema?
—Yo lo veo muy positivamente. Creo que es un acto de pragmatismo importante por parte del Ejecutivo dejar de lado, quizás, estas cosas que son tan típicas de la política como de quién lleva la firma este proyecto. Yo creo que el único crédito importante acá es que esto genere impacto, que genere efecto, que tengamos un nuevo estatuto que nos permita llegar a controlar de mejor manera el delito. Y la explicación de si tiene la firma de Kast, de parlamentarios, importa bien poco cuando lo relevante y lo más significativo es que esto produzca resultados. Así que yo apoyo y valoro que, más allá de las cuestiones simbólicas tan típicas de la política, acá lo que se ponga arriba de la mesa es la necesidad de sacarlo rápido, de avanzar y dejar de lado los típicos egos de la política sobre de quién es el proyecto. Así que me parece que es importante lo que se ha logrado esta semana en esta materia.
—Lo llevo también a las críticas que se han dado y este fuego amigo, entre comillas, de figuras como la senadora Paulina Núñez, que hablan de la necesidad de una cirugía mayor en los equipos de gobierno. ¿Usted considera que el gobierno necesita un cambio de gabinete o de diseño?
—Yo creo que siempre se pueden hacer mejor las cosas. Y me consta que hay una conversación permanente de cómo ir mejorando aspectos de mejor coordinación política, de mayor articulación, de cómo transmitir el mensaje que le interesa a este gobierno pensando en los futuros desafíos que vienen. Y a mí me pasa que, por lo menos en la coordinación y el trabajo político en el Parlamento, el éxito de esto se va a medir mucho en cómo esto vaya sacándole partido, o capitalizando, que empiece a ir mejor, que la economía empiece a repuntar, que el empleo empiece a repuntar, que las cifras de seguridad estén mejores. Yo no tengo ninguna duda de que eso va a ocurrir y, cuando eso ocurra, tenemos que estar bien articulados y necesitamos tener un gobierno y un Presidente que esté bien evaluado en las encuestas.
—¿Para eso se necesita un cambio de gabinete?
—A ver, no hay ningún gobierno que no cambie su gabinete en el mediano plazo. Yo creo que eso va a ocurrir igual. No va a ocurrir cuando uno lo pida por la prensa. Me consta que hay conversaciones que se dan permanentemente con el Presidente de la República, con el gobierno, de cómo mejorar la coordinación política y siempre se pueden hacer mejoras. Yo no discrepo de que hayan existido errores. Sí discrepo de algunas formas de transmitirlo, porque al final creo que no consiguen más que dividir al sector en momentos en que tenemos que ser capaces de apoyar al gobierno en las decisiones que toma. Si al gobierno le va mal, al sector que está detrás del gobierno y del Presidente le va a ir mal.
La gente no distingue si está hablando Chile Vamos, Republicanos, incluso del amplio abanico de personas que se pusieron detrás de una idea de rechazo a la refundación de Chile el año 2022. Yo creo que el desafío nuestro es ser capaces de resignificar eso. Y creo que el gran desafío político del Presidente de la República tiene que ver hoy día, como líder de un sector que hoy día representa ese 62% del año 2022, con la capacidad de articularlo, de proyectarlo a futuro, pensando en los años electorales, que falta todavía, porque el año electoral a la vuelta de la esquina es el 2028. Tenemos tiempo, tenemos tiempo para mejorar, para ser capaces de responderles a los chilenos respecto a sus dos principales expectativas en materia de seguridad, generación de empleo y crecimiento económico. Yo creo que eso va a ocurrir.
«Yo veo al Partido Libertario bastante alineado al gobierno»
—El presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, dijo que había llegado el momento de incorporar oficialmente a los libertarios al oficialismo. ¿Usted cree que eso debe ocurrir? ¿Que debiese efectivamente el gobierno hacerles una oferta a los libertarios?
—Yo entiendo que esto es algo que ha sido conversado hartas veces. De hecho, al principio del gobierno hubo una conversación. Quizás no estuvo dentro de las expectativas del Partido Libertario que se incorporaran al gabinete en algún determinado cargo. Yo veo al Partido Libertario, y particularmente en el Senado, que es donde a mí me toca trabajar con la senadora Kaiser, con bastante alineamiento a lo que es la acción del gobierno. Yo no encuentro, quizás en algún proyecto muy específico, en particular, que haya votado diferente o hayamos votado diferente. En general, yo valoro el aporte que han hecho en los proyectos que han sido importantes para el gobierno, que han necesitado votos de este partido y llegan.
Han sido bastante apoyadores, no han sido críticos, no se han puesto ni en la oposición ni en alguna cuestión muy comunicacional en contra del gobierno. Y eso yo creo que es importante. Si eso se traduce, de nuevo, en que somos capaces de incorporarlo más estructuralmente en este abanico del 62%, sería una buena noticia. Yo no discrepo de la posibilidad de que eso ocurra, pero depende más de ellos que de ofrecimientos concretos, que entiendo que incluso al principio del gobierno ya se hicieron.
Bachelet y una eventual tercera candidatura: “Es la demostración de la ausencia de liderazgos en la oposición”
–Esta semana la ex Presidenta Bachelet movió el tablero político al no cerrarle la puerta a una tercera candidatura presidencial. ¿Cuál es su opinión al respecto?
—Es como la demostración más evidente de la carencia de liderazgo de la oposición en este momento. Está en su derecho. Quizás hay alguna reacción ahí a la situación de no apoyo a propósito de su fallida candidatura a los organismos internacionales. Yo creo que la memoria de los chilenos respecto de su gobierno tiene que poner muy en evidencia lo que significó la reforma al sistema político, que nos dejó como nos dejó, la reforma a la educación pública, que dejó la educación pública como la dejó; la reforma tributaria, que estancó la economía como la estancó.
Y son antecedentes que no tengo ninguna duda de que se ponderarían a propósito de esa decisión, pero yo no voy a entrar ni en descalificaciones ni en oponerme a un legítimo derecho que tiene una figura con dos presidencias de la República. Está en su derecho, pero también es la demostración de la ausencia de liderazgo.
–¿Es una decisión apresurada?
–Quizás la oposición, anticipadamente y con la ansiedad de volver al poder, ya posiciona a sus dos expresidentes con posibilidades, Gabriel Boric y Michelle Bachelet, en esta discusión, porque están con esa ansiedad. Y todavía la mala noticia que les tengo es que no solamente quedan tres años y medio de gobierno, quedan tres años y medio donde los resultados de las acciones concretas que se han hecho en materia económica, la reforma, la reconstrucción, van a empezar a generar impacto, vamos a tener un repunte en la actividad económica. El trabajo que está haciendo el gobierno en materia de seguridad va a generar impacto. Yo creo que esa es la segunda razón más importante por la que los chilenos eligieron este gobierno, y hay que empezar a demostrarlo y se tiene que evidenciar durante el año 2027.
—¿A quién le afecta un eventual regreso de Bachelet? Pablo Ortúzar dijo en El Líbero que el principal daño acá se lo va a llevar la izquierda, porque Bachelet termina bloqueando una renovación. ¿Puede ser un peligro electoral para la derecha también?
—Yo no lo veo así. Más allá del tema de la renovación del liderazgo de la izquierda, que lo suscribo completamente y demuestra una ansiedad y una anticipación para lo que faltan tres años y medio, yo creo que la derecha depende de sí misma para ser capaz de aspirar a algo que ningún gobierno en los últimos cinco gobiernos ha logrado, que es reelegirse con alguien de su propio sector. Es algo que ha sido muy difícil en las últimas presidencias de la República. Y yo creo que hay una oportunidad de hacerlo si nosotros resignificamos una unidad en el oficialismo, en la derecha, que abarque este gran abanico del 62%.
Pero que muestre no solamente unidad, no basta con decir unidad, manito arriba, sino que tenemos que mostrarles a los chilenos que fuimos capaces de ordenar la casa en materia económica, que fuimos capaces de reactivar la economía. Y ambas cosas, ordenar la casa y reactivar la economía, van absolutamente de la mano. Y sobre todo, la otra gran razón por la que eligieron este gobierno es que tengamos impacto en las cifras de empleo.
Aniversario del 18-O: «Espero que la distancia social de Chile sea gigantesca respecto a eso»
—Estamos en la previa del aniversario del 18 de octubre. ¿Ve el comienzo de un ciclo de conflictividad más amplio contra el gobierno?
—Mira, primero, una capacidad de entender los fenómenos que estaban detrás de ese momento. Había fenómenos de situaciones sociales complejas en materia de dolores que tienen los chilenos y que, lamentablemente, con el paso de los años no solamente no se han mejorado, sino que incluso en algunos casos se han profundizado. Pero, como la violencia, el aprovechamiento político, la intención de desestabilizar políticamente un gobierno por parte de la izquierda fue tan grosera, yo siento que los chilenos esa época la miran con una distancia y con una pulsión de un nunca más, de algo que jamás podemos volver a repetir. Particularmente en el nivel de violencia, particularmente en la afectación a la institucionalidad de las instituciones de seguridad, sobre todo a Carabineros.
Pero un gobierno también que es capaz de ser empático con las necesidades de los chilenos, tiene que entender que, por ejemplo, detrás del Presupuesto, detrás de lo que estamos haciendo, hay que explicarles a los chilenos que la inversión, el empleo, la capacidad de generar programas sociales vigentes y conectados con los dolores de los chilenos es algo con lo que se tiene que mostrar empatía, en algunos casos pidiendo paciencia para ciertas cosas. También es coraje revisar algunos programas que no muestran resultados y reasignar los recursos en vez de mantener el gasto por mantenerlo, porque eso es botar plata que es de todos los chilenos, que puede ir a otras necesidades sociales. Como en cualquier familia, gobernar significa priorizar y, mirar para el techo cuando sabemos que algo no está funcionando, también es un error, una forma de corrupción incluso.
–¿Y con respecto a las conmemoraciones y posibles manifestaciones por un nuevo 18-O?
–Es una época que algunos van a querer conmemorar con homenaje a, no sé, a esta épica de la ‘primera línea’, yo espero que la distancia social de Chile sea gigantesca respecto a eso. Que mantengamos el apoyo que tenemos hoy día en nuestras instituciones de seguridad, Carabineros, la PDI. Yo creo que eso es una herencia, dentro de los dolores, dentro del aprendizaje, de la capacidad de entender de que detrás de esas instituciones está el resguardo de la seguridad y de lo que es más importante para los chilenos, que es su tranquilidad.
Así que, así lo veo. Veo el 2027 como el año del despegue. Yo no pido paciencia para aguantar el 2027, pido que en el gobierno tengamos la suficiente capacidad y habilidad comunicacional para explicar que, dentro de un plan en el que llevamos seis meses y medio, que estamos trabajando para ordenar una casa que estaba muy desordenada, que tenemos que tener la capacidad para sacar adelante los desafíos más importantes de nuestra agenda en materia de seguridad y crecimiento económico. Sin lugar a dudas, acá hay una apuesta muy significativa para que el 2027 sea un año donde los chilenos empiecen a notar el cambio de mano, ya no solamente en los rostros que ven en la televisión, sino que en su bolsillo y en la sensación de seguridad que viven en las calles.

Excelente