La izquierda siempre dice estar preocupada por los más desposeídos. La verdad es que sus acciones demuestran lo contrario. Sólo les importan los votos y, por tanto, ellos mismos.
La “cola final” de la megarreforma ha dejado claro que esto es así. Rasgaban vestiduras porque el fin de las contribuciones a los adultos mayores, según ellos, desfinanciaría a las municipalidades. Cuando se presentó una fórmula para compensar a los municipios con el 100% de lo que dejarían de percibir por contribuciones desde impuestos generales, votaron en contra. Reclamaron que esto beneficiaría a las comunas más ricas, las famosas cuatro comunas y dijeron que por eso se negaban. Lo cierto es que esas comunas, de lo que recaudan por contribuciones, el 65% va al fondo municipal, por lo que son las que más aportan socialmente. Queda claro que lo que mueve a la izquierda es el “odio a los ricos” y no el “amor a los pobres”. Ya que con tal que “los ricos no sean más ricos, prefieren que los pobres sean más pobres”. Algo totalmente inmoral. Primó la política y olvidó las compensaciones para ganar el gallito. Es un tema ideológico contra la reforma, punto.
En este debate por las contribuciones hay que tener en cuenta que es un impuesto espurio, que cobra impuestos sobre impuestos y que no debiera pagar nadie, no sólo eximir a los adultos mayores. Se inventó como algo transitorio, pero claramente, en materia de impuestos, no hay nada más permanente que lo transitorio. En el actual debate quedan exentos de pagar contribuciones los adultos mayores, lo que es de total justicia, ya que después de una vida de trabajo y esfuerzo, nadie puede quitarte tu casa, por no poder pagar un arriendo perpetuo por lo que es propio. Se levanta, al menos para ellos, un residuo de esclavitud.
Los municipios reclaman porque dejan de percibir un impuesto que para ellos es fácil de recaudar y que abulta sus arcas. Lo cierto es que quien percibe plata fácil, la gasta con igual facilidad. Son las municipalidades las que han sobre contratado a tanta gente. Sólo durante el gobierno de Gabriel Boric, contrataron a casi 100.000 nuevos empleados que no le mejoraron la vida a nadie, por lo que al menos podemos sospechar que sirven para poco. En las municipalidades hay falta de control, por lo que pueden hacer fiestas millonarias y contrataciones opacas. De hecho, se gastó más en conmemoraciones y eventos que en inversión en ayudas sociales directas. Tampoco cuidan los recursos que deben recuperar. De hecho, sólo por licencias médicas falsas, los municipios podrían recuperar cerca de $250.000 millones anuales y no lo hacen. Esta es la razón por la cual el senador UDI Gustavo Sanhueza se negó a las compensaciones, denunciando que hay una deuda de $512.000 millones de pesos en deudas previsionales de parte de los municipios para con sus empleados. La pregunta es qué pasaría si esa deuda fuese un privado. Por lo mismo, los senadores exigieron al Ejecutivo algo muy razonable, que cualquier ayuda o compensación económica esté amarrada a un plan estricto de mejor gestión financiera, obligando a descontar las deudas directamente desde el Fondo Común Municipal. La argumentación se enfoca en que no se puede seguir inyectando recursos de manera indiscriminada en las corporaciones o municipios que son mal administrados, como si el dinero sobrara. Todo lo pagamos los contribuyentes, a quienes se despoja de lo propio para derrocharlo.
No hay nada más grave que el derroche fiscal, ya que implica un desdén hacia los trabajadores de Chile. Deben existir sanciones reales y auditorías públicas de cómo gastan el dinero que aportamos todos. Malgastar fondos públicos debiera tener una pena mayor que la de quien no paga impuestos. Si a la persona que no paga sus cuotas de contribuciones le quitan su casa en remate judicial, a quien malgasta el erario fiscal debiese ser despedido y obligado a reponer el dinero perdido por su falta de responsabilidad.
Tal vez el ministro Quiroz tiene razón, si la política no llega a acuerdos, que se queden sin compensaciones. Que las municipalidades ordenen los gastos y maximicen la eficiencia y, si hay que cobrar por servicios adicionales, que lo hagan y que permitan entrar a los privados a competir en esos rubros. La recolección de basura puede ser hecha por privados, así como otros servicios. Que revisen sus planillas de empleados y las horas extras antes de exigir compensaciones.

Excelente. Ha habido mucha opacidad en este tema. La verdad, no debiera compensarse nada y se debiera ajustar el gasto a los ingresos reales, muy simple y lógico.