En los últimos días unos pocos paneles solares argentinos mal instalados en propiedad ajena agitaron las aguas en la relación chileno-argentina, generando un llamado de atención del mismo Presidente de la Republica a las autoridades transandinas, las que de inmediato dispusieron su retiro, algo que ocurrió en la mañana del martes 18 de junio, y no en el verano como se dijo inicialmente se haría.
La crisis comenzó cuando un medio local informó del tema a mediados de la semana pasada, generándose una poco afortunada declaración de parte del canciller Van Klaveren, como también por parte del embajador Jorge Faurie, las que contribuyeron a enredar más aún las cosas y que el tema llegara a ser noticia principal hasta que el Presidente Boric le dio un corte el lunes 17 por la mañana.
Ya tendremos tiempo para revisar si es que hubo una falla local en este desaguisado y si nuestra reacción fue oportuna, y de no serlo, dónde fue que se enredó o quién no hizo la pega, algo que se sospecha podría haber ocurrido en alguna repartición pública ubicada el sector del barrio cívico de Santiago.
A priori todo indica que alguien o algunos no la hicieron, ya que el 29 de abril se realizó una ceremonia militar con bombos y platillos, que fue publicada en medios argentinos, en que se inauguran las mejoras realizadas a las dependencias ubicadas en el límite con Chile en el sector del Cabo Espíritu Santo (Tierra del Fuego) en lo que se conoce como el Puesto de Vigilancia y Control de Tránsito Marítimo (PVYCTM) Hito 1 de la Armada Argentina, el que producto de ahora usar tecnología del tipo paneles solares se mete varios metros dentro del territorio nacional, algo que queda muy claro en las fotos del evento.
Es probable que algunos medios y personas sólo lo vean como un incidente anecdótico en la compleja relación de más de 200 años que tenemos los dos países, o una discusión entre dos líderes con posiciones ideológicas antagónicas, no queriendo entender cuál es el problema de fondo y por qué esta ocurrencia no es un simple incidente o algo sin importancia estratégica, lo que procedo a explicar a continuación:
1) El Cabo de Espíritu Santo (Hito 1) es el punto de la frontera chileno-argentina ubicado en Tierra del Fuego, que junto con el Hito Ex-Baliza Dungeness (cercanías del Faro Punta Dungenes) en la ribera opuesta, establecen la línea donde comienza el Estrecho de Magallanes o bien donde está ubicada su boca oriental.
2) El PVTCTM argentino ubicado en las cercanías del Hito 1 fue instalado a fines de los 70, en una ubicación inicial a poco menos de un kilómetro de su ubicación actual pegado al límite con Chile, la que ocurre recién a fines de los 90, siendo modernizado en más de una oportunidad, siendo la última la que se pasa literalmente de la raya.
3) Aquí pasamos de que no tuvieran nada, a tener un puesto de vigilancia y de control de tráfico marítimo, lo que está excelente si su propósito fueran las aguas del Atlántico Sur, y no del Estrecho de Magallanes, como se sospecha que sería su intención al ubicarlo en su minuto pegado al Faro Cabo de Espíritu Santo de la Armada de Chile, y algo que en el artículo de la Gaceta Marinera de la Armada Argentina antes mencionado queda claro, ya que dice: “Los dos módulos donados por la Fundación Mirgor son de carácter transportables y fueron diseñados especialmente para satisfacer las necesidades habitacionales y laborales del personal de la Armada Argentina, que desempeña sus tareas en el PVYCTM “Hito 1” efectuando el seguimiento satelital del Estrecho de Magallanes”.
4) El Estrecho de Magallanes es chileno. Así queda establecido en el Tratado de Límites de 1881, y en el Tratado de Paz y Amistad de 1984 (TPA del 84). No son aguas argentinas o aguas con control dual como buscan los argentinos hasta el día de hoy, y que bien lo indica su última política de Defensa publicada en 2021, que a la fecha aún no se corrige a pesar de los reclamos diplomáticos chilenos, y que dice literalmente: “Uno de los espacios compartidos que resulta fundamental continuar fortaleciendo es el de la exploración, estudio y control conjunto sobre el Estrecho de Magallanes y el Mar de Hoces, espacios estratégicos tanto por su rol como vías navegables naturales entre el OCÉANO ATLÁNTICO y el OCÉANO PACÍFICO como por constituir puntos privilegiados de acceso al continente antártico”.
5) Lo anterior, conocido como la tesis del vicealmirante argentino Segundo Storni, y que sumado a la permanente búsqueda de que el límite norte de la boca oriental del Estrecho este ubicado en el Cabo Vírgenes, transformando a Argentina en ribereño del Estrecho de Magallanes ya que nosotros llegamos sólo hasta Dungeness con lo que pasan a ser ribereños del Estrecho, hace sospechosa cualquier cosa que la Argentina realice en materias de límites en la zona, razón por la cual no se les debe aguantar ninguna, exigiendo en ello el máximo celo a nuestras autoridades en lo que a límites con Argentina se refiere.
6) La Argentina ya tiene malos antecedentes en lo que se refiere al libre tránsito por el Estrecho. No permiten la navegación de buques que vengan o se dirijan a las Falklands por estas aguas ya que argumentan que para llegar al Estrecho deben pasar por sus aguas territoriales, negándoles el libre tránsito al que tienen derecho, algo que quedo muy claro en el TPA del 84.
7) En Argentina da lo mismo el color político del Presidente cuando se trata de temas de limites o respecto de temas de Estado como son sus ambiciones australes y antárticas, o de recuperación de las islas del Atlántico Sur que reclaman como de ellos. Eso implica que situaciones como estas deben ser asumidas como importantes y no ser disminuidas. Ellos siempre buscan moverse más al sur y más al oeste, un principio que también aplican al Estrecho de Magallanes, y para ello, buenos son también los paneles solares.
En la coyuntura geoestratégica en que se encuentra el mundo, no es indiferente quién sea el soberano en el Estrecho de Magallanes, el que por día adquiere más importancia conforme otros pasos estratégicos caen víctima del cambio climático o de las nuevas realidades de poder que gobiernan las relaciones entre países. Ello nos obliga a aplicarnos y ser exigentes en todo lo que se refiere a estas aguas interiores chilenas, sin espacio para errores, las que hemos dejado abiertas a la libre navegación, pero no por ello dejan de ser nuestras, algo que sospecho puede ser revisable conforme estimemos que nuestros derechos y soberanía puedan estar en riesgo.
Para cerrar, en nuestra relación con Argentina, cualquier incidente no bien manejado puede terminar mal y exigir soluciones de fuerza. Cosa de recordar el caso del islote Snipe de 1958, el que junto con la defensa del Beagle en el 78 nos enseña que con Argentina con fuerza se actúa y sólo ante la fuerza reaccionan. Esa fuerza hoy nosotros la tenemos y ellos de poco o nada disponen.

Excelente artículo que no deja lugar a dudas sobre la importancia de no permitir los ”errores de buena fe” de Argentina, como llamó el Canciller a este intento argentino de correr el límite.
😇😇😇😇😇😇😇
Muchas gracias por sus comentarios. Argentina siempre busca mover los límites hacia el sur y hacia el oeste. Ese es un principio que siguen todos los gobiernos independiente de su color político.
Excelente artículo y muy necesario para que a todos les quede clarísimo que no se debe permitir ni un milímetro de ocupación a los argentinos.
Comparto plenamente lo dicho por Richard Kouyoumdjian en su breve pero muy descriptivo artículo sobre las centenarias pretensiones de Argentina sobre el dominio del Estrecho de Magallanes y sobre su pretensión actual de atribuirse el control del acceso oriental a dicho importante paso bioceánico que, según el artículo V del Tratado de Límites entre Chile y Argentina de 1881, «queda neutralizado a perpetuidad y asegurada su libre navegación para las banderas de todas las naciones.
Al respecto, transcribiré tres cartas al Director, de mi autoría, que fueron publicadas en los diarios y en las fechas que se indican:
«Error de buena fe»
El canciller Alberto van Klaveren calificó como un “error de buena fe” la construcción de un puesto de vigilancia militar argentino en el Hito 1 Magallanes en la Patagonia, levantado en una zona en la cual la estructura se interna en territorio chileno.
A las personas interesadas en el tema les recomiendo la lectura del libro de mi autoría titulado “La frontera marítima austral. Una visión sociológica de nuestras conflictivas relaciones con Argentina” el que se puede bajar, gratuitamente, con el siguiente enlace: https://unofar.cl/wp-content/uploads/2022/09/La-frontera-maritima-austral-comprimido-1-comprimido-1-2.pdf (ADVERTENCIA: hay dos páginas en blanco al comienzo).
Adolfo Paúl Latorre
(El Líder de San Antonio, 16 junio 2024 y El Austral de Valdivia 17 junio 2024)
«No se debe relativizar»
Comparto plenamente lo dicho por el lector José Miguel Huerta Marín en su carta publicada ayer, sobre la construcción militar argentina que se interna algunos metros en territorio chileno y con que no se debe relativizar este hecho, como lo hizo el canciller Alberto van Klaveren al calificarlo como «un error de buena fe».
En numerosas ocasiones Argentina ha realizado hechos análogos, que utiliza como globo sonda para verificar las reacciones chilenas, las que si no ocurren o son débiles devienen en casos como los de Palena o de Laguna del Desierto.
En un libro de mi autoría titulado «La frontera marítima austral» hago un extenso y fundamentado análisis sociopsicológico y geopolítico de la conducta argentina, en el que llego a la siguiente conclusión: «Las relaciones chileno-argentinas futuras serán similares a las tradicionales».
Ojalá estuviese equivocado.
Adolfo Paúl Latorre
(El Mercurio de Valparaíso, 17 junio 2024)
«Un error involuntario»
La Armada de Argentina reconoció que la instalación de paneles solares dentro de territorio chileno, en la zona de la boca oriental del Estrecho de Magallanes, fue «un error involuntario».
¿Existen los errores voluntarios?
Adolfo Paúl Latorre
(El Austral de Osorno, 19 junio 2024)
Adolfo Paúl Latorre
Capitán de navío
Magíster en ciencias navales y marítimas
Magíster en ciencia política
Abogado
Amplío mi comentario anterior:
Lamentablemente el caso de la instalación de paneles solares dentro de territorio chileno y el reciente impedimento para que pasen por territorio argentino camiones chilenos cargados con alimentos, confirman la conclusión de mi investigación publicada como un libro titulado “La frontera marítima austral. Una visión sociológica de nuestras conflictivas relaciones con Argentina”, que decía: “Las relaciones chileno-argentinas futuras serán similares a las tradicionales”.
Dicho libro puede ser bajado, gratuitamente, con el siguiente enlace:
https://unofar.cl/wp-content/uploads/2022/09/La-frontera-maritima-austral-comprimido-1-comprimido-1-2.pdf (ADVERTENCIA: hay dos páginas iniciales en blanco al comienzo).
Adolfo Paúl Latorre
EL ESTRECHO DE MAGALLANES
Y NUESTRAS CONFLICTIVAS RELACIONES CON ARGENTINA
INTRODUCCIÓN
El caso de la instalación de paneles solares dentro de territorio indiscutiblemente chileno y el reciente impedimento para que transiten por territorio argentino camiones chilenos cargados con alimentos, me ha motivado para transcribir algunos párrafos de mi tesis para optar al grado de magíster en Ciencia Política otorgado por el Instituto de Ciencia Política de la Universidad de Chile, presentada el año 1985 bajo el título La frontera marítima austral: perspectivas de conflicto.
PRETENSIONES ARGENTINAS SOBRE EL ESTRECHO DE MAGALLANES
El reciente incidente limítrofe con Argentina tiene origen en sus ancestrales pretensiones sobre el Estrecho de Magallanes que, supuestamente, quedaron zanjadas con el Tratado de Límites entre Chile y Argentina de 1881 y con el de Paz y Amistad de 1984.
Lamentablemente ello no es así. Pese a que el referido Tratado de 1881 le asignó íntegramente el Estrecho a Chile —tratado que consistió, precisamente, en una transacción en la que Chile renunciaba a la mayor parte de la Patagonia, a cambio de la totalidad del Estrecho— y a que Argentina no tiene derecho alguno sobre él, persiste en sus pretensiones de controlar la navegación por ese importante paso bioceánico; como lo demuestra la construcción del “Puesto de Vigilancia y Control de Tránsito Marítimo Hito 1” y lo establecido en su Política de Defensa Nacional, actualizada en el año 2021, que se refiere al “control conjunto sobre el Estrecho de Magallanes”
Argentina sustenta tal pretensión argumentando que ella es, junto con Chile, corribereña del Estrecho, no obstante que el artículo 10º del Tratado de Paz y Amistad de 1984 establece: “La República Argentina y la República de Chile acuerdan que en el término oriental del Estrecho de Magallanes, determinado por Punta Dungeness en el Norte y Cabo del Espíritu Santo en el Sur, el límite entre sus respectivas soberanías será…”.
Dicho lo anterior, nos parece que la interpretación argentina de ser “corribereña del Estrecho” es absurda y alucinante. ¿Cómo podría serlo, no solo por lo antedicho, sino porque las líneas de costa de Argentina, más allá del término oriental del Estrecho —desde la Punta Dungeness hacia el Cabo Vírgenes (al NE) y desde el Cabo del Espíritu Santo hacia el SE— no enfrentan a otra costa, sino que a un océano?
La persistencia de pretensiones como la antedicha y el incumplimiento de los tratados por parte de Argentina, enturbia nuestras relaciones y constituye una fuente inagotable de futuros conflictos.
NOTA: El párrafo de la Política de Defensa Nacional de Argentina, al que nos referimos más arriba, dice: “Uno de los espacios compartidos que resulta fundamental continuar fortaleciendo es el de la exploración, estudio y control conjunto sobre el Estrecho de Magallanes y el Mar de Hoces, espacios estratégicos tanto por su rol como vías navegables naturales entre el océano Atlántico y el océano Pacífico como por constituir puntos privilegiados de acceso al continente antártico”.
NUESTRAS CONFLICTIVAS RELACIONES CON ARGENTINA
A continuación transcribiremos algunos párrafos de mi precitada tesis de grado que explican las razones de nuestras tormentosas relaciones limítrofes con Argentina.
Concepciones geopolíticas argentinas. Conclusiones
El objetivo geopolítico argentino en la región de la frontera marítima austral es la conquista de toda la zona austral de Chile para obtener salida soberana al océano Pacífico y así satisfacer su pretensión bioceánica, poseer el control de los pasos australes, lograr su continuidad territorial y reafirmar sus también pretendidos derechos sobre la Antártica.
El pleito que comenzara con la determinación del eje del canal Beagle y el dominio sobre las islas Picton y Nueva; que luego continuara con las islas ubicadas al sur del Beagle y al oriente del meridiano del Cabo de Hornos; y que posteriormente prosiguiera con la pretensión argentina de poseer derechos sobre la boca oriental del Estrecho de Magallanes y de ejercer jurisdicción sobre sus aguas, constituye solo un trampolín hacia finalidades ulteriores: poseer el dominio de los pasos interoceánicos, ejercer soberanía sobre toda la parte austral del continente y la totalidad del sector antártico reclamado.
Para el logro de sus objetivos geopolíticos Argentina buscará proyectar su influencia y ejercer su poder sobre Chile, prioritariamente mediante mecanismos de integración y persuasión y, secundariamente, aplicando el modelo estratégico de la “amenaza directa” (estrategia de la acción en su modo indirecto y de la disuasión en su modo directo, respectivamente).
Argentina sólo aplicará una “estrategia de la acción en su modo directo” —y afrontará las responsabilidades de una agresión armada a Chile—, cuando lo juzgue absolutamente oportuno y ventajoso.
Argentina continuará provocando incidentes, hasta lograr la totalidad de sus objetivos geopolíticos.
Análisis sociopolítico y sociopsicológico de la conducta de Argentina
Características y regularidades de la conducta política argentina deducidas del análisis de la experiencia histórica son las siguientes:
— La política internacional argentina está dirigida con una gran voluntad y visión geopolítica.
— Ambiciones hegemónicas de Argentina y pretensiones de ser la potencia rectora en Sudamérica.
— Ambición argentina por apoderarse de los territorios australes chilenos y obtener el dominio sin contrapeso en el Cono Sur de América.
— Aun cuando las disposiciones o cláusulas establecidas en acuerdos o tratados estén claras, Argentina las tergiversa, inventa teorías, plantea querellas y crea controversias; ya sea para apoyar sus ambiciones geopolíticas o para justificar sus agresiones.
— Adaptación y utilización del derecho internacional a su conveniencia.
— Alteración o tergiversación de los hechos, e incluso de la geografía, a su favor.
— Continuos pleitos fronterizos y postergación de las posibles soluciones, en espera de circunstancias favorables que le permitan arreglos ventajosos.
— Pretensión de buscar la solución de las controversias con Chile mediante negociaciones directas, las que repetidamente han resultado ser un fracaso.
— Pretensión de imponer una solución política de las controversias.
— Para Argentina los tratados y su concepto jurídico no tienen valor. Por ello no los respeta y no acepta los arreglos jurídicos de las controversias. Evita, por todos los medios a su alcance, arribar a la solución arbitral que contemplan los tratados. En aquellos casos que se ve obligada a hacerlo, no se somete a los fallos resolutivos de los árbitros cuando estima no haber logrado lo que pretendía o que tales fallos afectan su interés nacional.
— Desconocimiento de los preceptos legales y, en general, falta de respeto por la juridicidad.
— Muchas opiniones o recomendaciones de influyentes geopolíticos argentinos son adoptadas, con el correr del tiempo, como posición oficial del Gobierno.
— Un factor predominante de la política internacional argentina es que para ella lo moral es el triunfo de sus pretensiones, no el cumplimiento leal y honrado de los pactos. Para ella el honor nacional está ligado al interés nacional y no al cumplimiento de los compromisos contraídos.
Amistad chileno-argentina
En relación con la supuesta amistad chileno-argentina, puede concluirse lo siguiente:
— En el carácter del argentino predominan la arrogancia, fatuidad, bravuconería, petulancia, prepotencia, teatralidad, desfachatez y megalomanía; además denota cierta volubilidad e incapacidad para establecer relaciones afectivas duraderas, con profundidad de sentimientos. El chileno por el contrario es introvertido, autodisminuído, sencillo, leal, disciplinado y legalista. En las relaciones bilaterales, la actitud argentina es agresiva, altanera, insolente y destemplada; la chilena en cambio es serena, moderada, conciliatoria y contemporizadora.
— Argentina, en sus relaciones con Chile, ha actuado tradicionalmente con mala fe, hostilidad, agresividad, prepotencia e ingratitud; demostrando absoluta falta de lealtad y de escrúpulos cuando el interés nacional está por medio, pretendiendo hacer imperar la ley del más fuerte. Utiliza, combinada y alternativamente, la agresividad y la presión con las argucias y halagos.
— Los diversos gobiernos argentinos han seguido una invariable línea de conducta expansionista a costa de Chile.
— Las concesiones de Chile —territoriales o de otra índole— no han solucionado definitivamente las dificultades sino que, por el contrario, han estimulado las demandas argentinas por nuevas concesiones.
— Las ofensivas político-diplomáticas y las actitudes agresivas argentinas han coincidido, por lo general, con signos de debilidad política, económica o militar por parte de Chile.
— La historia de las relaciones chileno-argentinas registra numerosas oportunidades en que la guerra entre ambas naciones ha estado a punto de estallar.
— Con posterioridad al rechazo del Laudo, Argentina no sólo amenazó explícitamente a Chile con el uso de la fuerza, sino que estuvo realmente dispuesta a utilizarla.
— Argentina da, cada cierto tiempo, golpes de distinto carácter para probar las reacciones chilenas.
— La amistad y fraternidad chileno-argentina ha sido, hasta ahora, un verdadero mito.
Otros resultados de orden sociopsicológico
— Argentina ha demostrado que está dispuesta a recurrir a la agresión armada, como vía válida para satisfacer sus ambiciones geopolíticas.
— Podría decirse que, en general, la política argentina agresiva contra Chile propiciada por su clase dirigente, no es compartida plenamente por la población ni por todos sus políticos y juristas.
— Un factor que estimula poderosamente a la Argentina para adoptar ante Chile una política agresiva y carente de ética, es su tradicional competencia con Brasil.
— Argentina se mostró irrespetuosa con el Santo Padre en su calidad de mediador.
— Desde un punto de vista sociopsicológico, Chile está virtualmente aislado de sus vecinos. Sin embargo, especialmente con Argentina, hay una historia común, afinidades culturales, relaciones de familia, amistades y simpatías individuales recíprocas, comunidad ideológica y complementación geoeconómica.
— Históricamente, con una regularidad pendular, a cada período o intento de relaciones particularmente estrechas entre Chile y Argentina sucede un distanciamiento cargado de animosidades y recelos.
Conclusiones
El proceso de percepciones chileno-argentino está condicionado principalmente por una relación negativa de componente racional. Dicha percepción negativa responde a intereses geopolítico-utilitarios de carácter permanente, mutuamente excluyentes, que ambos Estados tienen en la zona austral.
Este proceso de percepciones chileno-argentino está también condicionado, secundariamente, por una relación positiva de componente afectiva, la que obedece a factores históricos y socio-culturales comunes y que conlleva actitudes expresivas de valores.
Al estar condicionadas las relaciones chileno-argentinas por una componente racional hay un alto grado de estabilidad de la conducta y, por ende, de predictibilidad en el comportamiento del sistema.
El signo negativo de este proceso de percepciones hace inestables los acuerdos y dificulta el logro de compromisos firmes y duraderos.
Las relaciones chileno-argentinas futuras serán similares a las tradicionales.
Adolfo Paúl Latorre
Capitán de navío E.M.
Magíster en ciencias navales y marítimas
Magíster en ciencia política
Abogado