Las declaraciones del presidenciable de derecha José Antonio Kast en España acusando al Presidente Gabriel Boric de ser un travesti político han generado revuelo. Aunque sería conveniente que los políticos fueran más cuidadosos y ponderados en sus críticas a sus pares, lo que hizo Kast dista de ser una crítica especialmente virulenta a un presidente en ejercicio realizada por un líder político importante. El propio Boric, cuando era candidato presidencial, sentó un lamentable precedente al acusar al Presidente en ejercicio, Sebastián Piñera, de violar los derechos humanos. Va a ser difícil que alguien acuse a Boric de algo más indigno de lo que Boric acusó a su predecesor.
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En un encuentro de Vox, un partido de extrema derecha de España, el líder de Republicanos y presunto candidato presidencial de ese partido para 2025, José Antonio Kast, dijo que Boric encabeza “el gobierno más fracasado de la historia del país, sólo a la altura del de Salvador Allende». Luego, describiendo el innegable cambio de posiciones que ha tenido Boric desde sus años como diputado hasta ahora que es Presidente, Kast describió al mandatario como un travesti político.
Aunque la Real Academia de la Lengua define al travestismo como “práctica consistente en la ocultación de la verdadera apariencia de alguien o algo”, el término a menudo es considerado como un insulto, especialmente cuando se utiliza en el contexto de la política.
En rigor, el concepto usado por Kast aplica a la perfección a los cambios profundos de posición que ha tenido Boric desde que asumió el poder. Es difícil definir de otra forma a un líder que pasó de prometer que Chile sería la tumba del neoliberalismo a aprobar acuerdos de libre comercio a los que antes se oponía, a impulsar un perdonazo a las isapres -símbolo del modelo neoliberal en el sector salud- y pasar de impulsar con entusiasmo, cuando era diputado de oposición y candidato presidencial de una coalición de izquierda radical, retiros a los fondos de pensiones a criticar esos mismos retiros desde La Moneda.
Pero muchos líderes políticos han denunciado a Kast por hacer esa crítica que consideran demasiado dura o impropia por haberla hecho fuera de Chile.
Si revisamos el uso que han dado a ese término muchos políticos en años anteriores, no se entiende la polémica que han generado los dichos de Kast. En la campaña presidencial de 2005, la entonces candidata Michelle Bachelet acusó a su rival Sebastián Piñera de travestismo político. El propio Boric, en 2015, usó el término para criticar a Francisco Vidal, uno de los voceros más reconocidos de la vieja Concertación. Como el término ha estado presente en el léxico de varios políticos notables, sorprende que, ahora que lo ha usado el líder de Republicanos, haya generado tanto revuelo.
Tal vez algunos se han molestado porque Kast criticó a Boric en declaraciones realizadas fuera del país. Pero el 23 de septiembre de 2023, el ex Presidente Sebastián Piñera criticó duramente al Presidente Boric en una entrevista a un medio en Argentina. Piñera dijo que la democracia en Chile se estaba debilitando durante el gobierno de su sucesor y que “la izquierda cuando era oposición fue muy condescendiente con los delincuentes, no los combatió con la fuerza que requería, justificaba la violencia como una forma de instrumento político”. Piñera aseguró haber sido víctima de un intento de golpe de estado. Implícitamente acusó a la izquierda radical de Chile de haber estado detrás de ese golpe. Los partidarios del gobierno de Boric criticaron duramente a Piñera por sus dichos, pero la derecha en general salió en defensa del ex Mandatario.
Tal vez otros se molestaron porque las palabras de Kast fueron especialmente duras contra Boric. Pero los dichos de Kast son palabras suaves cuando se les compara con las cosas que dijo Boric del Presidente Piñera. En un debate para las primarias presidenciales de 2021, el entonces candidato Boric dijo: “Señor Piñera, está avisado: se le va a perseguir por las graves violaciones a los derechos humanos cometidas bajo su mandato”. Boric sentó un precedente especialmente preocupante al acusar a Piñera de ser responsable de violaciones a los derechos humanos. Es más, Boric adquirió el compromiso de perseguir judicialmente a Piñera. Es cierto que nunca cumplió esa promesa, pero tampoco se retractó de esa acusación, ni pidió públicamente disculpas a Piñera por haber caído tan bajo en su intento por buscar votos en la izquierda más dura.
Dado ese contexto y ese historial de declaraciones especialmente agresivas, resulta curioso que tantos líderes políticos hayan salido a criticar públicamente a Kast. Es más, considerando que el propio Presidente Boric pavimentó su camino a La Moneda con acusaciones gravísimas contra su predecesor, lo que hizo Kast fue simplemente usar la misma receta de la que han abusado muchos otros políticos. Por cierto, esto no exculpa a Kast. Los políticos debiesen ser más responsables y ponderados. Pero en el contexto de Chile hoy, no es muy fácil encontrar muchos que, por estar libres de este pecado, puedan tirar la primera piedra.

El argumento de la competencia, entre quien fue más duro o más degradante, es una niñería. Sea quien sea el político que incurra en palabrerías ofensivas y subidas de tono está mal, mucho más si es desde el Presidente de la República o hacia él. Buscar un argumento para justificar a Kast es innecesario, pues es un error que está en la palestra. Es menester avanzar hacia el futuro sin quedarse estancados en dichos o riñas de dudosa reputación. Necesitamos de una derecha unida y fuerte, eso está claro, pero debe ser consistente, armónica y respetuosa, que no cometa los mismos errores de quienes nos gobiernan, y que no se embarque en discusiones cruzadas que no tienen salida positiva, ya que no hacen más que polarizar a los chilenos.
Muy de acuerdo con José Tomás.
Lo cortés, no quita lo valiente.
Ese tipo de declaraciones, sólo perjudican, nada aportan. La palabra, debe recuperar su significado, orientada a la unión, no a la guerra o división. Eso, es una falta, que va en contra del principio general, de buscar el bien, sin usar herramientas del mal, menos justificar el fin justifica los medios.
Por favor, unamos en sacar a Chile de la maldad, sin usar medios en contra de la Paz entre nosotros. Sobre todo a los que defienden valores intransables.
Hace tiempo que no estaba tan de acuerdo con comentario de Patricio Navia, muy cuerdo, coherente y simple en su explicación. No seamos candidos por así llamarlo, ni ocultemos otras intenciones con comentarios que parecen altruistas….
Claro que Kast pudo haber dicho lo mismo sin emplear el término criticado, pero eso ocurre cuando algunas palabras se ponen de moda, la tentación es irresistible. Lo que sí me ha llamado la atención ha sido el intento de confundir la figura del presidente con la de Chile o nuestra Patria, eso es muy burdo como argumento.