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Bancada del Partido Republicano.

Lamentablemente, los niños chilenos enfrentan una complejísima situación sanitaria en manos de un gobierno que evidentemente, al menos en su primera aproximación, no está a la altura del desafío. La semana que termina comenzó con una polémica autoprovocada por el Ministerio de Salud: mientras el subsecretario Fernando Araos afirmó públicamente que desde el Ministerio se había tomado contacto con la Clínica Las Condes para poder derivar pacientes afectados con el virus sincicial, pocos días después la ministra Ximena Aguilera planteó una versión opuesta en un canal de televisión. En la mitad, la misma clínica había aclarado que no existía contacto alguno desde la subsecretaría de Redes Asistenciales.

La incompetencia y falta de capacidad de gestión, y las versiones contradictorias de autoridades de gobierno, se vuelven particularmente graves cuando lo que está en juego es la vida de nuestros niños. Pocos días antes de la polémica, ante la muerte de la pequeña Mía, la ministra Aguilera había dicho que “aunque hubiese habido traslado, era difícil que hubiera sobrevivido”. A la incompetencia habitual, se suma la indolencia de una ministra que no es capaz de ponerse en el lugar de las familias que ven cómo sus niños luchan por sus vidas en los hospitales de todo Chile.

Felizmente, al menos parte de la oposición cumplió con su rol, y ejerció las debidas herramientas constitucionales que el Estado de Derecho le da para fiscalizar al gobierno y exigir que las cosas se hicieran bien. El Partido Republicano exigió la renuncia del subsecretario Araos y, de lo contrario, anunció una acusación constitucional contra la ministra Aguilera por la negligencia del Ministerio de Salud y por la responsabilidad política que le cabe en dicha incapacidad de gestión, que ella misma asumió en televisión.

El resultado de dicha iniciativa fue la renuncia del subsecretario Araos, sin perjuicio de la soberbia con la que el Gobierno intentó blindar al subsecretario y ocultar su negligencia, lo que sólo alargó la crónica de una muerte anunciada.

A la habitual incompetencia del Gobierno se suma la soberbia de una coalición política que fue lapidaria con el manejo de la pandemia por parte del gobierno pasado, pero que hoy no es capaz de dar una respuesta contundente al desafío sanitario, a la altura de lo que los chilenos merecen. Esto desnuda la profunda irresponsabilidad del gobierno, y de los liderazgos del Frente Amplio en general.

Esa irresponsabilidad es la que debe ser combatida con claridad y valentía por la oposición, sin complejos, con lealtad hacia Chile y respeto al Estado de Derecho. Frente a un mal gobierno, nuestro país merece una oposición que esté a la altura, para evitar el daño que las políticas del Frente Amplio le hacen a la calidad de vida y a la salud de los chilenos.

Conductor de Nuevas Voces de Radio Agricultura y miembro del Partido Republicano

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