Reconociendo lo complejo y sensible que resulta discutir sobre el aborto, es innegable que el Presidente José Antonio Kast llegó al poder pese a su postura en contra del derecho al aborto y que este gobierno no posee un mandato popular para cambiar el statu quo en la regulación del aborto en Chile. Los promotores del proyecto de ley Escucha su corazón que, en esencia, busca exigir que cada mujer escuche el latido del corazón del feto antes de poder acceder a un aborto, está impulsando una política que es claramente contra mayoritaria y que, peor aún, le hará más daño que bien a su propia causa de crear consciencia sobre las complejas implicancias morales asociadas a la realización de un aborto.

Para muchas personas, especialmente para aquellos que debimos recorrer un camino cuesta arriba para poder ser padres, oír el latido del corazón de ese ser que había sido concebido hacía solo unas semanas probablemente quedará en nuestra memoria como uno de los momentos más hermosos de la vida. Para mí, ser padre ha sido el mejor regalo y la responsabilidad más importante que he tenido en la vida. Aunque entiendo y respeto que haya una discusión científica y moral sobre cuándo comienza la vida, yo me sentí padre desde el día que mi esposa y yo confirmamos que ella estaba embarazada.  

Pero como estudioso de la historia política de los países, también sé que querer imponer mis valores y experiencias al resto de la gente siempre ha sido un camino contraproducente. En temas morales y valóricos, las personas inevitablemente piensan distinto. La peor forma de querer convencer a los demás de nuestros puntos de vista es intentando imponer esas visiones por la fuerza.

En las democracias con Estado de Derecho, todos debemos respetar las reglas. Si las reglas no nos gustan, tenemos el derecho de intentar construir mayorías para cambiarlas. En diciembre de 2025, una amplia mayoría de los chilenos votó libre y soberanamente para que Kast se convirtiera en Presidente de la República. Aunque Kast había obtenido solo el 23,9% de la votación en primera vuelta, un 58,2% de los votantes lo prefirió por sobre la candidata del Partido Comunista Jeannette Jara. Como suele ocurrir en segunda vuelta, mucha gente apoyó a Kast simplemente porque el candidato de la derecha conservadora le parecía el mal menor.

Las encuestas antes, durante y después de la campaña mostraban claramente que una de las razones más poderosas que tenía el electorado para dudar de la conveniencia de escoger a Kast como presidente era su postura contraria al derecho de la mujer de acceder a un aborto. Por eso mismo, Kast se esforzó por dejar en claro que no buscaría modificar el statu quo legal que permite que las mujeres en Chile puedan acceder a un aborto en caso de riesgo para la vida o salud de la mujer, violación, y malformación fetal letal.

Ahora que Kast es Presidente, nadie podría creíblemente sugerir que el gobierno tiene un mandato popular para modificar el statu quo legal sobre el derecho al aborto en Chile. De ahí que el proyecto de ley Escucha su corazón no debiese ni siquiera ser considerado como una cuestión que amerite alguna señal de apoyo por parte del gobierno. Los legisladores que presentaron y promueven el proyecto tienen todo el derecho de avanzar las causas en las que creen. Pero el Presidente Kast cometería un grave error de criterio y razonamiento lógico si acepta discutir el asunto o, mucho peor, si da alguna señal de que apoya esa iniciativa. Los chilenos le dieron un incuestionable y mayoritario respaldo electoral en diciembre de 2025 pese a su posición en contra del derecho al aborto, y no debido a su posición a favor de restringir ese derecho.

Ya que una amplia mayoría de los chilenos apoya el derecho al aborto, pero una mayoría todavía más amplia quisiera reducir al máximo el número de embarazos no deseados, Kast sí tiene mucho margen para impulsar iniciativas de educación y salud sexual. El gobierno tiene un mandato incuestionable para implementar políticas públicas razonables y efectivas que ayuden a evitar que en Chile se produzcan tantos embarazos no deseados.

Para que todos aquellos que aspiramos a reducir el número de embarazos no deseados y minimizar las ocasiones en que una mujer se enfrente a la difícil decisión de si va a buscar realizarse un aborto, el proyecto Escucha su corazón produce el efecto opuesto del deseado. En vez de promover la protección de la vida como la mejor opción, el proyecto convierte al latido cardíaco en un elemento punitivo que busca el castigo sicológico más que en una invitación a celebrar, apoyar y promover la vida, aunque las condiciones actuales hagan pensar a esa mujer que ese latido es cualquier cosa menos una bendición.

De ahí que, ante la presión para que el Ejecutivo impulse el proyecto Escucha su corazón, el gobierno debiera privilegiar la razón y evitar tomar partido en un debate en el que carece de mandato popular y que, lo que es peor, terminará por debilitar la postura de aquellos que quieren reducir el número de embarazos no deseados en Chile.

Sociólogo, cientista político y académico UDP.

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1 Comment

  1. No sé si se le olvidó voluntaria o involuntariamente. No le parece raro, cínico, hipócrita, que se haya legislado para abortar en caso de violacion y que no exista obligación de la afectada de denunciar al violador???? En otras palabras, el sujeto detestable no es identificado, no es enjuiciado, no es condenado y seguro que esa no sanción lo llevará a seguir violando. La mujer afectada se quedará con un grave trauma de haber sido violada y quizás un segundo trauma por abortar. Y el más inocente de todos, un tercer ser vivo no consultado, será sancionado con pena de muerte……. Será justo??????????????

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