En lo personal, no entiendo de fútbol. Pero amigos me han comentado que muchas veces cuando un equipo no logra imponerse por su buen desempeño, procura llevar el encuentro a otro terreno recurriendo a la fricción, al juego brusco, a la provocación, intentando interrumpir el ritmo del adversario y sacarlo de sus “casillas”. A eso le llaman «ensuciar el partido». En este marco quisiera analizar una estrategia política que, la semana pasada, acaparó los titulares y la atención del público.

Ma refiero al altercado entre las senadoras Flores y Campillai.

Para nadie es novedad que en política también hay formas de ensuciar el partido. Lo saben quienes buscan opacar los temas de fondo, invisibilizar los éxitos del adversario y dejar en la irrelevancia las buenas noticias, como la creación de una bancada en el Senado a favor del indulto general, desviando titulares hacia el conflicto, la provocación y el espectáculo. La discusión protagonizada por ambas senadoras es, a mi juicio, una muestra más de la aplicación de la estrategia que comentamos. Y es que, cada vez que nuestro sector logra un avance político, aparece la misma fórmula de la izquierda totalitaria: una interpelación intolerante y prepotente que lo que busca es acaparar titulares y videos virales.

Un día antes de la discusión en comento, fue la alcaldesa de Valparaíso, militante del FA, quien protagonizó una verdadera performance en el Senado a propósito de la votación del mecanismo de compensación aprobado para los municipios en la megarreforma. Mientras la derecha celebraba su triunfo ella figuraba encaramada en la baranda de la tribuna, gritando y gesticulando hacia la sala. ¿Su objetivo? Impugnar por la vía del show una decisión democrática que significó una dura derrota para los alcaldes de izquierda. El efecto fue evidente; las risas se torcieron en una mueca, las fotos no pudieron captar el momento de alegría, los titulares se repartieron entre ambas noticias y la alcaldesa captó tanta atención como los ministros y senadores de gobierno.

Otro ejemplo de esta fórmula para ensuciar el juego democrático lo vivimos el 1 de junio de este año en el Salón de Honor del Congreso con todas las autoridades del país presentes. Hacia el final de la primera cuenta pública del presidente Kast y con un timming muy calculado, un periodista de un medio de Copiapó gritó «¡Mentiroso!» justo en el mismo momento en que la senadora Cicardini, representante de la región de Atacama, grababa un video de manera “espontánea”. Naturalmente, se volvió tendencia en las redes.

Son tantas las similitudes con lo ocurrido tras la presentación de la bancada por indulto general que las sospechas no son infundadas. La senadora Campillai estuvo largo rato esperando a que terminara el punto de prensa, por lo que el encuentro con la senadora Flores no fue casual. Llama la atención, además, que en ese mismo instante estuvieran presentes asesoras del diputado Gatica, desplazadas desde la Cámara de Diputados hasta el Senado, tomando fotos y registrando el momento.

Quizás el error de la senadora Flores fue responder a la provocación, pero no cabe duda de que representó a parte importante de la ciudadanía aburrida de que cualquier discusión de fondo —sobre justicia, Fuerzas Armadas y de Orden, el golpe de Estado del 18-O, salud, seguridad e infinidad de problemas reales— termine secuestrada por la lógica del escándalo mediático, de la ideología y del monopolio del victimismo y los derechos humanos.

La política del espectáculo tiene una consecuencia grave: empobrece la deliberación. Porque mientras la ciudadanía observa los gritos, peleas y descalificaciones, se pregunta para qué les pagan a sus representantes, deslegitimando la democracia y sus instituciones. Y es que, cuando, en palabras del Presidente, el ruido reemplaza al debate, quienes pierden no son los parlamentarios ni los partidos políticos. Pierden los ciudadanos, que esperan respuestas frente a sus problemas y no una sucesión interminable de conflictos artificiales, fabricados para copar la agenda.

¿Quiénes se benefician del cansancio ciudadano? Las mismas fuerzas antidemocráticas responsables de la estrategia que ensucia de forma artera un partido que muchos estamos dando para ayudar a que el país salga adelante tras seis años de inestabilidad que comenzaron el 18-O. Por eso es tan importante que demos un primer paso indultando a todos los carabineros presos o procesados por defender nuestra democracia, robustecer las leyes que los habilitan para hacer uso legítimo de la fuerza y asegurar el financiamiento de las FF.AA. Esa es la noticia de la que debemos hacernos cargo para avanzar en la recuperación definitiva de un Chile que clama justicia, educación, salud y viviendas para las familias que ni siquiera tienen un techo sobre sus cabezas. Es hora de poner fin a la política del espectáculo y pasar tarjeta roja a quienes se dedican a ensuciar el partido porque son millones los damnificados.

PhD en Filosofía y en Ciencia Política

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1 Comment

  1. Excelente. Muy claro e inteligente lo descubierto y planteado. Visibiliza la trama y la trampa que siempre busca y desarrolla la izquierda. Es muy conveniente, casi imperativo que lo comparta con todos los colegas senadores y diputados del Sector. Hay que ser más vivitos, más ojos, más desconfiados.

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