Tuve el privilegio de ir a un encuentro de la Corporación 3xi y el Ministerio de Justicia y DD.HH. en el Centro de Educación y Trabajo (CET) de la cárcel Colina 1. Lo que vi fue impresionante y frustrante: personas con mucha esperanza de rehacer sus vidas atrapadas en un sistema de (re)inserción que, tal como está diseñado hoy, es imposible que funcione.
El diagnóstico es brutal. En números simples, Chile tiene 50.000 personas privadas de libertad (50% sobre la capacidad), de las cuales el 50% (25.000) saldrán en libertad en los próximos 5 años. Con una tasa de reincidencia del 50%, casi la mitad de quienes salgan, volverán. Sin embargo, quienes egresan de los Centros de Educación y Trabajo bajan esa reincidencia al 20%. Y cuando se complementa con programas de acompañamiento integral, como el de Fundación Mujer Levántate de la hermana Nelly León, la reincidencia cae a apenas un 5%. Es decir, cuando hay acompañamiento y trabajo al salir, la inserción funciona. Pero: 1. Hay solo 20 CET en Chile que atienden en promedio a 50 internos cada uno (1.000 en total, 2% del total); 2. El trabajo prácticamente no existe.
¿Por qué?
- Estado hipócrita: A pesar de emplear a más de un millón de personas, el Estado chileno está, por ley, impedido de contratar a personas con antecedentes penales. Incluso a nivel municipal. En otras palabras, el mismo Estado que pide a la empresa privada y a la sociedad civil oportunidades de reinserción, se prohíbe a sí mismo ser parte de la solución. Es una hipocresía institucionalizada: legislamos la exclusión y después nos sorprendemos de la reincidencia… Considerando que el Estado gasta más de $1 millón por preso al mes y que una persona que delinque comete un asalto cada tres días, es bastante fácil justificar subsidios a la inserción.
- Las empresas apenas pueden. En un contexto de alto desempleo y bajo crecimiento económico se hace particularmente difícil para una persona con antecedentes competir con una sin. Debemos seguir trabajando en este frente, pero no es la solución real al problema.
- El emprendimiento es el único camino sostenible. La esencia de un emprendedor es la tolerancia al riesgo y a perder lo que tiene. Por definición, las personas privadas de libertad estarían en una posición privilegiada; y si el Estado no puede contratar y la empresa no da abasto, la única puerta que queda abierta es la que cada persona puede construir con sus propias manos.
Tres ideas:
- Reforma al Estado (Presidencia). En lo inmediato, el Presidente Kast podría revisar la prohibición legal de contratación estatal, al menos para ciertos perfiles de riesgo bajo y ciertos tipos de delito, como un primer paso de coherencia entre lo que el Estado exige y lo que el Estado hace. También podría considerar traspasar la División de Reinserción desde el Ministerio de Justicia al Ministerio de Economía o al de Seguridad Pública. En su defecto, crear una estructura en la que colaboren los tres.
- CET 10x (Sence). Debemos escalar la cobertura de los CET. Al menos 10 veces durante este gobierno, financiados, por ejemplo, con la franquicia Sence. Los Centros de Educación y Trabajo deben ser considerados como facultades de emprendimiento y las gendarmes, como la teniente Daniela Toledo de San Joaquín, como sus decanas. Así lo hicieron en Texas con el “Prison Entrepreneurship Program” (PEP) que ha disminuido la reincidencia al 10% frente al promedio nacional de 50%. Con más de 3.500 graduados desde su creación hace 21 años, el 100% obtiene empleo a los 90 días de egresar. De acuerdo al “Initiative for a Competitive Inner City” (ICIC), con una inversión promedio de USD 8 mil por emprendedor, generan un retorno social de 159% en el primer año y un 794% a los 5 años.
- . Capital semilla (Corfo). Dado el ahorro para el Estado de no tener personas privadas de libertad (~ 15 millones anuales), pareciera obvio diseñar una línea de capital semilla para emprendedores que vienen saliendo de los CET. (Imagínense cuántas empresas podrían crearse con los USD 5.000 – 10.000 millones extra que la Corfo habría recibido si hubiese licitado el litio del Salar de Atacama, como debía, en lugar de asignarlo directo a Codelco y SQM… aún estamos a tiempo de revertir esta brutalidad).
Colina 1 me dejó sensaciones de vergüenza, rabia y esperanza. Verguënza, por no haber tenido conciencia de la magnitud de este drama social; rabia, por el mal diseño del sistema que las rodea; esperanza, porque la solución está a la mano.
La reinserción no fracasa porque las personas no quieran cambiar ni porque las empresas no los quieran contratar. Fracasa porque el sistema está mal diseñado. Lo que tenemos es un embudo enorme con una salida angosta, mal señalizado y sin apoyo. Más que agrandar la entrada del embudo (más cárceles), debiéramos ensanchar su salida (fomentando el emprendimiento) con ejemplos como el de Kristian Briones, fundador de Aguas Dimas.
