Las elecciones presidenciales y parlamentarias del pasado 16 de noviembre permiten pensar no solo en la definición sobre quién gobernará Chile en los próximos cuatro años y quiénes integrarán el Congreso Nacional. Los comicios también nos ayudan a pensar en el final del gobierno del Presidente Gabriel Boric, hacer una evaluación sobre sus resultados y pensar en el legado que dejará al país y a su coalición.
Las recientes votaciones contribuyen a que hagamos un balance, que se suma a los temas centrales que han acompañado al gobierno.
El primer gran tema del gobierno del Presidente Boric fue el proceso constituyente. El ministro Giorgio Jackson consideraba que la aprobación de la nueva carta fundamental era una condición de posibilidad del éxito del gobierno. En la práctica, la situación marchó por un camino diferente, y la Constitución de la Convención constituyente fue rechazada por una amplia mayoría del país. En ello hubo tres factores al menos: el rechazo al contenido de la Constitución, una evaluación sobre la forma cómo la Convención condujo el proceso (tanto en la forma como en el contenido) y el rechazo ampliamente mayoritario de la ciudadanía al mencionado experimento.
El segundo tema se refiere a los resultados en ciertos temas fundamentales, que se han vuelto especialmente importantes para la población, como son la delincuencia y la situación económica de Chile. Ello ha representado un cambio cultural respecto al momento en que asumió el Presidente Gabriel Boric, cuando aparecían algunas inquietudes mayoritarias, como el cambio de Constitución, la desigualdad, los abusos y otros. Hoy la situación ha cambiado, especialmente por el deterioro de la economía y la extensión de la delincuencia.
El tercer problema se da en los números. El Presidente Gabriel Boric ha tenido aproximadamente un 30% de aprobación popular durante los últimos dos años, en tanto cerca del 60% es contrario a su gobierno. Estos números se expresan desde el segundo semestre de 2022, cuando el gobierno se movió entre el 35% y el 38%, se produjo la derrota en el plebiscito de salida y el Ejecutivo no pudo recuperar los apoyos de fines de 2021 (cuando se realizaron las elecciones) y de comienzos de 2022 (cuando se inició el gobierno de Boric).
Eso nos conduce a otro tema: los resultados de las elecciones presidenciales y las parlamentarias de este año 2025 han sido negativos para el Ejecutivo, que ha obtenido el peor resultad de la centroizquierda/izquierda/progresismo desde el regreso a la democracia, o incluso desde mediados del siglo pasado. Al respecto, los números son claros. En materia presidencial, Jeannette Jara logró el 26,85% de los sufragios, con un problema clave: otros candidatos de ese ámbito apenas marcaron un par de puntos, como son Marco Enríquez-Ominami y Eduardo Artés. Por su parte, la derecha/centroderecha logró más del 50% de los votos, que respaldaron a José Antonio Kast, Johannes Kaiser y Evelyn Matthei. En otras palabras, más de seis millones de personas votaron por uno de los tres candidatos de las derechas (tema relevante, considerando que Boric obtuvo menos de cinco millones de sufragios, aunque se tratara de unos comicios con voto voluntario, porque ha aumentado el número de votantes y se instalado el sufragio obligatorio). En materia parlamentaria la situación es parecida: Unidad por Chile logró 3.244.272 votos, es decir, el 30,6% del total. Es importante considerar que los partidos que integran esta coalición de izquierda son el Frente Amplio, el Partido Socialista, el Partido Comunista, en Partido Demócrata Cristiano, el Partido por la Democracia, el Partido Liberal y el Partido Radical, es decir, siete partidos que estuvieron en la Concertación o bien emergieron con fuerza tras la decadencia de esos conglomerados que habían sido parte de los gobiernos entre 1990 y 2010, a los que se sumaron las dos grandes fuerzas que adquirieron vitalidad con el movimiento estudiantil del 2011 y que luego tuvieron impacto político con la creación del Frente Amplio y el crecimiento del Partido Comunista.
El proyecto de Gabriel Boric y de Apruebo Dignidad se presentó desde un principio con un carácter refundacional, que pretendía cambiar a Chile de una manera profunda, amplia, en diversos planos. La Constitución de la Convención –derrotada el 4 de septiembre de 2022– fue uno de los proyectos más importantes del oficialismo. A ello se sumó una declaración histórica del candidato Boric tras triunfar en las primarias de la izquierda: “Chile, que fue la cuna del neoliberalismo, será también su tumba”
A este respecto, el programa de Apruebo Dignidad tenía varias cosas interesantes, aunque después hubo cambios con la incorporación del socialismo democrático. La propuesta original señalaba: “Terminaremos con el sistema de AFP”; habría una reparación del daño que había “hecho el gobierno a las mujeres trabajadores”, para lo cual se crearían 500 mil; habría una reducción de las listas de espera; habría un plan para disminuir el precio de la vivienda; “refundaremos nuestras policías” y “crearemos el Banco Nacional de Desarrollo”. El programa tenía cuatro perspectivas transversales que se orientan “hacia la justicia social y la desconcentración del poder”: ellas eran el feminismo, la transición ecológica justa, la descentralización y la garantía de un trabajo decente.
Como se puede apreciar, se trataba de un programa muy ambicioso y transformador. Algunas cosas llegaron a puerto, como la ley laboral de 40 horas semanales y otras. Sin embargo, en general son muchos aquellos temas que quedaron en el camino. Las reflexiones que podemos hacer son dos, sobre el arte de gobernar. Primero, que era muy difícil cumplir un programa tan ambicioso sin las mayorías requeridas o con una constitución que garantiza la división de poderes, la alternancia en el gobierno y otros temas claves de la democracia republicana. Segundo, una enseñanza hacia el futuro, que tendrá complejidades: no será fácil gobernar. En caso de triunfar José Antonio Kast, la izquierda será dura en la oposición, aunque no es previsible llegar a un estallido 2.0. En cualquier caso, el gobierno debe entender que hay cosas que podrá hacer, otras que no podrá y algunas que realizará solo de una forma parcial.
Ese será, en realidad, el último balance del gobierno de Gabriel Boric: si le entrega el mando al candidato del Partido Republicano, José Antonio Kast, o se por el contrario triunfa la del Partido Comunista Jeannette Jara, que fue ministra de Boric y que fue parte del proyecto inicial de Apruebo Dignidad. Ese será, en realidad, el último legado del Presidente Boric, y quedan solo tres semanas para ver hacia dónde girará la rueda de la historia.
