Las cifras que están apareciendo de las principales variables de la macroeconomía en nuestro país reflejan el impacto de la crisis política, los efectos derivados de la pandemia y la falta de gobernabilidad del actual gobierno.
Para corregirlas: una trayectoria de recuperación de la economía a través de mayor crecimiento y un proceso político de entendimiento, en medio de una brutal violencia que se expresa en delincuencia, incluyendo la acción de bandas criminales especializadas en narcotráfico, y una inmigración en el norte del país, descontrolada, y que se suma al terrorismo en La Araucanía.
El subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, ha reconocido que el reforzamiento policial en el norte e incluso de las Fuerzas Armadas, más apoyo tecnológico, resulta ineficiente porque Venezuela no entrega información sobre el perfil de las personas extranjeras que están ingresando a nuestro territorio.
Respecto de la débil trayectoria de la economía, los resultados son preocupantes sobre todo para los sectores más vulnerables de la población, con una inflación acercándose al 14% anualizado, en los momentos que se pública este análisis, es decir correspondiente a la inflación de julio.
Las cifras de actividad también auguran un cuarto trimestre, probablemente, con una trayectoria negativa que si se consolida llevará rápidamente a la economía a una recesión durante el primer trimestre de 2023. Vale decir, impacto en el empleo. Las cifras del mercado laboral ya muestran una débil creación de empleos formales, pasando de cientos de miles a miles en mediciones recientes. Además, ha crecido la informalidad acercándose a un 30% de la fuerza de trabajo
Veamos la realidad: la economía se aproxima a una estanflación, el gobierno y los políticos de izquierda son incapaces de generar certidumbre y, por tanto, no hay una tasa saludable de creación de empleos, porque tanto la inversión como el interés de los extranjeros para introducir nuevo capital en Chile, cae.
Ad portas de un nuevo debate sobre otra reforma tributaria, la profesión sabe que los llamados derechos sociales no tendrán financiamiento en un número razonable de años. Mientras más bajo el crecimiento mayor el número de años para cumplir las promesas hechas, principalmente por la coalición de gobierno, incluyendo desde luego al Presidente de la República.
Tendremos entonces, si no se corrige la trayectoria de la economía y de las políticas públicas ofrecidas, más inflación, menos empleo y, en general, menos bienestar para los sectores más pobres del país.
La actividad ha sido conducida por el crecimiento del consumo y gasto fiscal desde 2021. En ese año el gasto interno creció un 21%, incluyendo un decrecimiento de la inversión, claramente una trayectoria que no se puede sostener, fenómeno que se repite este año cuando la inversión está cayendo en una trayectoria cercana al 5%, lo que verificaremos cuando el Banco Central publique el IPOM de septiembre.
La campaña para enfrentar el plebiscito del próximo 4 de septiembre llevó a La Moneda a lanzar una red de apoyo al Apruebo encabezada por el Presidente de la República Gabriel Boric, quien se lanzó a la calle, en varias comunas de la Región Metropolitana.
Tengo serias dudas sobre la legalidad de esta acción porque se le disfraza de campaña informativa, una que tiene un sesgo político, que usa recursos públicos, es decir, de toda la ciudadanía. Supongo que la Contraloría, que está investigando, tendrá que pronunciarse sobre estos hechos.
Aunque en las últimas encuestas tanto la evaluación al Apruebo como al Presidente de la República observaron mejorarías para aquellos, la diferencia con el Rechazo se mantiene con un margen aún sobre los 10 puntos de diferencia, en promedio
La lectura es inequívoca. Las encuestas en varias versiones de ellas, y sobre todo en las comunas llamadas populares, estaban arrojando resultados muy distintos a los que mostraron en la segunda vuelta de la última elección presidencial donde Boric obtuvo una amplia ventaja, lo que le permitió ganar la elección con comodidad.
Sin embargo, en las últimas mediciones, en esas comunas el Rechazo tiene ventaja, con lo que de mantenerse la tendencia la opción del Apruebo perdería.
Eso provocó tres reacciones: el Presidente se transformó en el jefe de la campaña del Apruebo, los anuncios de apoyo económico se multiplicaron, en una muestra de populismo que no me había tocado observar en el pasado, y la comprensión que Apruebo y apoyo a Boric son cuestiones idénticas sitúa al Mandatario en un juego de todo o nada.
Si resulta vencedor el Rechazo, la coalición gobernante estará en una situación de crisis mayor, a contrario sensu si gana el Apruebo, Boric será el líder más importante de la izquierda, desde Salvador Allende.
Conociendo la personalidad de Boric, de una audacia sin límites, la apuesta lo puede conducir a serios efectos en su trayectoria política.
Sin embargo, el uso de recursos públicos tendrá consecuencias no solo por los programas públicos ofrecidos, donde las cifras de la trayectoria fiscal han desanclado las expectativas de inflación que afectarán precisamente a los segmentos más pobres de nuestro país, a través del impuesto inflación.
Supongo que la oposición tendrá la oportunidad de mostrar estos desequilibrios, con precisión y proyección, para advertir a aquellos que las decisiones que se están tomando afectarán seriamente los ingresos disponibles, por el impacto del impuesto inflación y luego los requerimientos de recursos fiscales nuevos, que requieren no solo más impuestos, sino que también la emisión de más deuda pública. Todo esto, en una economía sin crecimiento a causa de malas expectativas sobre la inversión.
Las cifras de EE.UU. conocidas recientemente para el PIB correspondiente al segundo trimestre, con una trayectoria nuevamente negativa, nos indican que ese país se encuentra en recesión técnica, lo que es una alerta para la economía mundial.
Durante el próximo año, las restricciones sanitarias de China están ajustando la trayectoria de la actividad allí. Estos dos países no solo son las economías más importantes del mundo, sino que también son los principales socios comerciales de Chile.
*Alejandro Alarcón es economista.
