El ex Presidente Gabriel Boric reapareció repentinamente en la contingencia, esta vez para criticar duramente al oficialismo por los cobros a los deudores del CAE vía embargo -ejercido por la TGR a quienes pudiendo pagar no lo han hecho- y por la negativa de habilitar el levantamiento del secreto bancario, mezclando además ambos temas, cuando no tienen nada que ver el uno con el otro.
Resulta curioso en realidad que el ex Presidente critique al gobierno por el embargo que ha realizado la TGR a los morosos del CAE; crédito con el cual pudieron estudiar, obtener su título profesional y encontrar un trabajo que les permite cumplir con el pago de su deuda crediticia, pues se trata básicamente de más de 1.500 personas que ganan entre $3,5MM y $5.0MM mensuales. La Tesorería ejerce lo que le permite la ley frente a dichos morosos, pues es el Fisco el que paga la garantía por ser su aval, y una vez que lo ha hecho, la deuda se subroga y pasa a ser el acreedor de esos deudores del CAE.
Es también importante saber que los que ganan menos de $3,5MM mensuales, la TGR privilegia suscribir convenios de pago para regularizar su situación y a los que tienen un sueldo superior a los $5MM, prioriza ejecutar acciones judiciales directas sin la posibilidad de convenios.
Pero lo que no se entiende de la crítica de Boric, es que la atribución de la TGR de decretar embargos se la provee la ley 21.713, conocida como la Ley de cumplimiento tributario o ley anti-evasión. Fue ingresada en 2023, promulgada y publicada en el Diario Oficial el 24 de octubre de 2024 durante su gobierno, lo que le permite a la TGR solicitar embargos de manera ágil, directamente contra deudores morosos además que amplió los bienes que se pueden embargar.
¿No lo sabía el ex Presidente? O se le olvidó. Pero más allá de si lo sabía o no, criticar al gobierno por cuidar las finanzas públicas, sobre todo en la crítica situación que su gobierno dejó al país, es irresponsable, particularmente porque un importantísimo porcentaje de morosos CAE se debe a su promesa de eliminarlo y, por lo tanto ¿para qué pagar?
Lo que pretendía Boric le habría costado al Estado US$11.270MM, cifra que hubiera estresado aún más las finanzas y la deuda pública del país. Un estudio de Acción Educar demuestra que, durante su gobierno, egresados del CAE con garantía ejecutada pasaron de 163.000 personas en diciembre de 2021 a 423.000 en diciembre de 2025. Los morosos son 693.710 y un 85,6% de ellos tienen la garantía ejecutada o se encuentran en proceso de aceleración del crédito, es decir, que el Estado asume la deuda por ser el aval y después debe cobrar, que es lo que hace hoy la TGR. Esto es como pedir un crédito hipotecario y después de un tiempo, dejar de pagarlo, pensando que no habrá consecuencias.
Pero Boric no criticó sólo lo del CAE, sino que también lo hizo porque no se eliminó el secreto bancario y eso le duele a él y a la izquierda, pues si pudieran examinar las cuentas bancarias sin autorización judicial, les otorgaría el poder total sobre las personas, sin contrapeso, y le daría al Ejecutivo la posibilidad de identificar, por ejemplo, donantes de la oposición, o a cualquier adversario y usar esa información para presionarlos o perseguirlos. Y cuando las personas saben que sus transacciones son observadas, cambia su forma de vida. Esto afecta la libertad de asociación, la libertad de expresión e incluso religiosa, porque tener acceso a las cuentas bancarias le da poder al Estado para saber cómo vivimos, con todas las consecuencias que eso conlleva. Y hoy son las cuentas bancarias, mañana la historia médica o cualquier cosa.
En este tema, además, hay que entender lo que implicaría que cualquier funcionario público tuviera la facultad de examinar las cuentas bancarias sin autorización expresa de un juez. Si hoy sabemos que, a través de infiltración de la banca, el crimen organizado fue capaz de lavar montos superiores a los $78.000 millones y sacar del país más de US$85MM al extranjero, el riesgo que dichos criminales puedan tener acceso a dicha información aumentaría exponencialmente la posibilidad de raptos, extorsiones e incluso pérdidas de vida, quedando la ciudadanía expuesta a cualquier cosa.
El retorno a la contingencia del ex Presidente con sus críticas a las medidas del gobierno y al no levantamiento del secreto bancario, sosteniendo además que “las fuerzas progresistas debemos levantar la voz”, generan dudas sobre cuánto aprendió “habitando el cargo”, pues más bien parecen declaraciones del diputado Boric y del líder universitario que quería refundar todo.

Él no aprendió nada, ni la izquierda radical y extrema tampoco. Sus críticas demuestran lo mismo de siempre, es cínico o ignorante, o ambas juntas. No hay otra opción.
No puede ir contra su naturaleza
buenísima la columna don Jaime, pero no es de extrañar la conducta del expresidente, él dijo que «estaba más a la izquierda del partido comunista», por lo tanto, cualquier forma es válida para volver al poder. Ojalá los ciudadanos no vuelvan a cometer el error al momento de votar,