En enero publiqué la columna La lamentable y fatal inefectividad del Senapred. El texto salió a propósito de los 20 fallecidos en los incendios de enero del 2026 ocurridos en las regiones del Ñuble y Biobío, eventos en que ni el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) o el Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Sinapred) mostraron un desempeño efectivo. Dos años antes también ya se había demostrado su inefectividad con los incendios ocurridos en Viña del Mar de febrero de 2024 donde fallecieron más de 130 personas.

La grave contingencia generada por los temporales que se han dado desde el jueves 16 de julio en la zona central y en las regiones de Coquimbo y Atacama, que ya se ha llevado a varios chilenos, vuelve a colocar en la mira la efectividad del Sinapred. Los resultados están a la vista, resultados en donde el efecto de la naturaleza es más que evidente, pero en donde también es más que evidente que esos efectos serían menores si la parte preventiva funcionara mejor. Algo está fallando y es hora de que tanto los técnicos como los políticos tomen acción. No es la idea sólo continuar ganado premios por nuestra capacidad de reacción. Los chilenos merecen más, merecen planificación y prevención.

En esta contingencia hay ejemplos en que actuar preventivamente produce resultados sea evitando o minimizando los efectos del mal tiempo, como también los hay de acciones que se podrían haber tomado y con ello evitado los problemas que ocurrieron. Aplausos para los primeros y esperando las explicaciones de aquellos que, a pesar de la buena actitud en la respuesta, no tomaron acciones a tiempo.

Por ejemplos virtuosos se me ocurren cosas simples como las que hizo Las Condes de tener todos sus canales limpios y despejados, como también recursos preparados para manejar la parte del riesgo que no podían eliminar antes de la ocurrencia climática, como es la deficiencia estructural del canal que baja por Quebrada Honda en su cruce por Bulnes Correa, lugar en donde se colocaron dos máquinas retroexcavadoras, una en cada lado del cruce de canales listas para ir limpiando lo que la crecida del canal traía en su bajada desde los cerros. Las Condes aprendió grandes lecciones con los incendios de fines del 2025 y las lluvias de enero de 2026. Lo importante es que aplicó exitosamente las lecciones aprendidas, planificó, actuó, sigue aprendiendo y mejorando.

Lamentablemente, tenemos casos como el del tendido eléctrico que corre por la ruta F-30E uniendo localidades como Puchuncaví con Papudo, que cada vez que hay eventos climáticos importantes se ve cortado por la caída de árboles, dejando con ello sin electricidad partes importantes de las comunidades que habitan en la zona. La diferencia en esta oportunidad no fue que se cortara la luz, sino la cantidad de árboles que cayeron sobre el tendido y la magnitud del daño y, por ende, el plazo necesario para recuperar la totalidad del servicio eléctrico. Los $40 mil que está ofreciendo CGE son claramente insuficientes para compensar los impactos que afectan a los habitantes del sector. Si saben que caen árboles cuando llueve o hay vientos en exceso, ¿por qué ellos y la municipalidad de Zapallar no toman acción? Cuesta entenderlo y claramente no es por un tema de recursos, no por lo menos en la comuna de Zapallar ni en una empresa del tamaño de CGE. Más preocupa que algo de este tipo no haya saltado en las revisiones de la Contraloría General de la República (CGR) o en las revisiones y auditorías que el Senapred debió haber realizado, más aún sobre riesgos conocidos que regularmente generan problemas. Debemos ser más exigentes con los contratos que tenemos con las empresas de distribución eléctrica, agua, gas y de comunicaciones.

El principal atributo que se espera del Sinapred es efectividad y del Senapred una administración eficiente del sistema que debe producir tanto previsión como respuestas efectivas. Queda la duda el saber por qué no somos capaces de hacer revisiones de riesgos y establecer mejoras a los procesos sin tener que pasar por eventos críticos catastróficos para aprender las lecciones o buscar asegurar que el aprendizaje sea aplicado evitando que los desastres se repitan año tras año. El uso de la inteligencia artificial nos debería ayudar.

Dejamos que se establezcan tomas en los lechos de los ríos y no pensamos en los posibles desbordes que puedan ocurrir, y peor aún, llegado el minuto de la contingencia debemos dedicar los muy demandados y escasos recursos a tener que sacar a las personas que ahí viven con el objeto de evitar tragedias y pérdidas de vidas humanas.

Somos los reyes de la capacidad de reacción y de la solidaridad, como también lo somos de tomar acciones correctivas después de sufrir los efectos del desastre. Las líneas de alta tensión corren libres de árboles cercanos después de incendios forestales que nos dieron una lección; no dejamos que haya asentamientos humanos en las cercanías de volcanes después de murieran chilenos por erupciones volcánicas, y establecimos zonas de inundación por tsunami después del 27-F de 2010, ello a pesar de que en muchos casos era sabido el riesgo que tenían los que ahí vivían. Tuvieron que morir varios cientos de chilenos para que los gobiernos tomaran acción. Por alguna razón que desconozco no somos buenos para la prevención.

Este gobierno actuó correctamente al comenzar a tomar acciones en forma preventiva y en prepararse para actuar. Demostró respetar la institucionalidad vigente y dejar que esta funcionara, con un Presidente de la República liderando en terreno el actuar del gobierno. Lo que uno esperaría es que a futuro, y una vez superada la contingencia, buscaran ver qué se debe mejorar en el Sinapred tanto a nivel central como regional y comunal. Sería un bonito legado para Chile dejar un mejor Sinapred del que recibieron del gobierno del Presidente Boric, uno que revise si tiene la mejor gente en los niveles directivos, los mejores profesionales en la materia y, por sobre todo, la capacidad de hacer que el sistema sea capaz de mejorar y corregir, de ser efectivo a la vez que eficiente. Que sea capaz de evitar que mueran chilenos cuando llueve.

No aprovechar las lecciones que no da esta contingencia es desaprovechar una oportunidad única que nos ha puesto la naturaleza, especialmente en la Tercera y Cuarta Región. Es un deber con los chilenos que viven en esas partes de Chile y que merecen un país más seguro para vivir. La nueva realidad climática que estamos experimentando que traerá frecuentemente eventos complejos nos obliga a mejorar.

Como recomendaciones finales adicionales a lo ya indicado, agregaría cinco cosas fundamentales y que ayudarían a tener un mejor Sinapred, más efectivo tanto en la prevención como en capacidad de respuesta:

  • Que tanto la Auditoría Central del Gobierno como la CGR auditen con un enfoque en riesgos los procesos y los mapas de riesgo del Sinapred, de los gobiernos regionales y comunales, buscando no sólo ver las capacidades de reacción, sino principalmente la parte preventiva, lo que implica conocer los riesgos y los planes que existan para corregirlos o mitigarlos según sea el caso.
  • Que se establezca una comisión de especialistas en gestión de riesgo de desastres independientes para una revisión ex post al actuar del Senapred. Los gobiernos regionales y municipalidades manejaron la parte preventiva de esta contingencia, como también la respuesta posterior. El informe debería ser público.
  • Que cuando se vaya a enfrentar una potencial contingencia del tipo que estamos experimentando los jefes de la Defensa Nacional estén previamente designados y sean activados antes de la ocurrencia del evento. Obviamente la activación es difícil de aplicar para terremotos, tsunamis y erupciones volcánicas, pero al estar previamente designados saben con qué recursos cuentan y se esperaría que conozcan sus áreas de responsabilidad. Las instituciones armadas funcionan en Chile, y normalmente sus generales y almirantes están preparados y en condiciones de manejar situaciones como las antes mencionadas. No hay que esperar como fue en esta oportunidad, que las regiones de Coquimbo y de Atacama estén bajo el agua y sin caminos para declarar las zonas de catástrofe. Claramente un uso temprano y previo de oficiales generales, superiores y jefes, integrados además a los Comité para la Gestión de Riesgo de Desastres ayudaría mucho tanto en prevención como en la capacidad de respuesta.

Puede que lo recién indicado requiera modificaciones legales. Si el objetivo es salvar vidas chilenas habrá que hacerlas. No hay escusas cuando de salvar vidas se trata.

  • Revisar la misión del Senapred que actualmente dice: “Liderar un proceso continuo, colaborativo y participativo junto a los integrantes del Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres y las comunidades, para promover la Gestión del Riesgo de Desastres en toda la población y el territorio nacional”. En ninguna parte habla de que la misión y objetivos del Sinapred sea salvar vidas y evitar que mueran chilenos cuando ocurren desastres. Cuando la misión y los objetivos del servicio que administra un sistema que tiene por definición la prevención y gestión de la capacidad de respuesta ante desastres no están bien definidos y enfocados en las personas que deberían buscar proteger, tenemos un gran problema. Recomendaría partir por esto. Si esto no está claro y bien definido, no esperen que las cosas anden bien o que no mueran chilenos cuando los Niños Godzila nos visitan.
  • Revisada la misión y objetivos del Senapred y del Sinapred recomendaría revisar la organización, descripciones de cargo y perfiles profesionales tanto de los que administran como los que trabajan en el Senapred más las organizaciones regionales y locales dedicadas a estas críticas materias.

Muy agradecido con todos los funcionarios del Senapred, del gobierno central, de los gobiernos regionales, de las municipalidades, de bomberos, de las Fuerzas Armadas, de Carabineros y la PDI, y de todos los chilenos que buscan que Chile sea un país más seguro y menos riesgoso, uno en que los errores no se repiten, uno en que las autoridades actúan con responsabilidad y visión de futuro, evitando con ello innecesarias pérdidas de vidas humanas.

Experto en Defensa y Seguridad Nacional, vicepresidente ejecutivo de AthenaLab y concejal por Las Condes

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4 Comments

  1. Excelente columna de Richard. Buenas ideas que ojalá se ok dan en práctica.

  2. Muchas gracias Jaime y Carlos por sus comentarios, clave revisar el propósito y los objetivos del SINAPRED y del SENAPRED que lo administra.

    Saludos, R

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