Parar, observar y repensar, lo que le está faltando a Chile hoy. Enfrentamos una crisis de seguridad que no da tregua y pareciera que ninguna de las respuestas logra avances significativos, además, la ansiedad y presión de los chilenos, no son buenos aliados. Las acciones se han quedado en lo táctico y operativo: copamientos, más policías, más tecnología, etc., etc., pero nada de ello responde a una estrategia. Se requiere volver a lo básico, a esa idea originaria sobre la que se construye Chile y cualquier Estado: El Contrato Social.
¿Por qué podría estar ganando el crimen organizado? Porque lo que falla es el Contrato Social. Éste, define el propósito del Estado y la voluntad de los ciudadanos para aceptar los derechos y deberes y, ha sido cuestionado. En el pasado las instituciones a cargo de entregar seguridad fueron desprestigiadas, en las calles los derechos y deberes los decidían unos pocos que cortaban el tránsito con su “baila pasa”, hoy, eso ha cambiado, se ha vuelto a confiar en la institucionalidad, pero por una contingencia: la crisis de seguridad.
No son las crisis las que aumentan o disminuyen la confianza en ese Contrato, es él el que debe aglutinar las voluntades para que el Estado cumpla su propósito. Son quienes lideran al Estado los encargados de hacer cumplir el Contrato y validarlo con la ciudadanía y, los que se encuentran en la oposición quienes deben preocuparse de que así sea.
Los encargados de hacerlo cumplir parecieran presa de su ideología, proponiendo respuestas que muestren que se hacen cargo del problema pero que en realidad no están resultando. La falla con la inhibición de señal de celular en las cárceles es un signo más de lo anterior.
Se está perdiendo el control de la crisis y no por la habilidad que tienen los grupos criminales organizados para aprovechar las oportunidades, que, sin duda es bastante, se está perdiendo porque el Contrato Social está fallando, porque quienes debiesen hacerlo cumplir tardaron mucho en hacerse cargo del desafío.
Parar, observar y repensar. Llegó el momento de detenerse, mirar la encrucijada y analizar. Pero ya no analizar la criminalidad si no que, analizar ese Contra Social y cómo se está materializando. Observar realmente por qué está fallando y repensar la estrategia y, qué mejor oportunidad la de este año electoral.
Debemos volver a lo básico, a lo que sostiene nuestro desarrollo y a encausar nuestro camino. Conocemos bastante sobre esos grupos que explotan nuestras debilidades y otorgan una reputación negativa a un país pequeño cuyo poder está en los acuerdos y nexos globales. Ahora, se requiere mirar hacia adentro y construir desde nuestra identidad una respuesta que busque fortalecer el Contrato Social.
La pregunta que se debiese estar respondiendo no es cómo los grupos criminales han logrado permear servicios como Aduanas y Gendarmería, sino más bien, en qué se está fallando para que servicios como esos sean presa del crimen organizado. Urge repensar el camino, mirar fuera de la caja y hacerse cargo de las fallas del Estado, antes de que sea demasiado tarde.

Un par de humildes ideas concretas?????????