Llevamos siete meses de gobierno y el tiempo avanza inexorable. No voy a escribir sobre la noticia más relevante de esta semana, que sin duda es el tema del fondo E, sino que quiero hacer una reflexión poniendo el freno en el reloj y mirar hacia atrás para ver si nos hemos dado la oportunidad de pensar no en la coyuntura a veces agobiante, no en el obstruccionismo que la izquierda ha implementado como gestión política para que fracase el gobierno; no en el fuego amigo que debiera hacerse en privado, sino en el país que queremos dejarle a nuestros hijos y nietos. Lamentablemente -creo que estaremos de acuerdo- eso no lo hemos hecho.

No me cabe duda alguna de que las urgencias presentes obligan a aprobar leyes e implementar soluciones que resuelvan los graves problemas de empleo, orden y seguridad que nos afectan, pero desde la derecha también debemos pensar a más largo plazo y proponerle a la ciudadanía un proyecto país atractivo; un sueño que convoque, que genere épica y en el cual creer y hacer lo que sea necesario para que cobre vida y sea una realidad. Por poner algún ejemplo, ser un país desarrollado el 2035; o ser el país con el mayor desarrollo humano de América Latina, o llegar a ser el país con el mejor estándar educacional del mundo, o lo que piensen y reflexionen los que deben proponerlo. Pero hacerlo ahora ya.

Digo esto, porque desde el PC y el FA ya tienen pensado, definido y publicado qué proyecto quieren imponer en Chile. No lo ocultan; al contrario, están disponibles para quien los quiera leer, y por supuesto, harán todo lo posible para retornar al poder e implementarlo.

¿Y cuál es ese proyecto? Que Chile sea un país socialista. Así de simple. El PC incluso no tiene problema alguno en declararse marxista-leninista. Y el FA quiere exactamente lo mismo. Y ahora que la señora Bachelet volvió derrotada de la ONU con la misión de unir a toda la oposición, cosa que ya vimos días atrás, tenemos que tomar conciencia que, desde la DC al PC, pretenden transformar a Chile en un país socialista.

Dado que eso es lo que intentarán, vale preguntarnos cuántos países socialistas, marxistas-leninistas, hay en el mundo. De los 195 países que existen oficialmente en la ONU, sólo China, Vietnam, Laos, Cuba y Corea del Norte lo son, a los que hay que agregarle Nicaragua, que no siendo marxista-leninista, es sin duda una dictadura. Y también lo que fue la aventura venezolana con Chávez y Maduro que sumieron en la miseria a los que no emigraron, se robaron las elecciones para autoelegirse y apresaron y torturaron a los disidentes. Y para qué decir Rusia, con un régimen totalitario disfrazado de “democracia”.

Algo nos indica que 190 países no lo sean, ni pretendan serlo y la primera idea que surge sobre las causas de aquello es el valor que el mundo libre le otorga a la libertad. Libertad de pensamiento, de conciencia, de culto; de opinión, de expresión, de prensa y de información; libertad en el más amplio sentido de la palabra.

Esas libertades no las brinda el socialismo marxista-leninista y en nuestro querido Chile, ya pasamos por esa pesadilla, que casi termina en guerra civil. Por eso mismo, quienes creemos en las ideas de la libertad, queremos y debemos tener un sueño país con cimientos en nuestras ideas; no un ideal irrealizable, pero sí un futuro al cual aspirar, un futuro posible que ofrecerle a nuestros hijos y nietos y que logre generar una épica país que nos movilice y conduzca a verlo realizado.

La política en esto está al debe y lo que vemos todos los días es a una oposición enfrascada sin cesar en la chimuchina, disparando a cualquier proyecto para atacar al gobierno. Interpelaron al Canciller, ahora pretenden hacerlo con el Ministro de Justicia por el tema de los beneficios a los condenados por delitos sexuales a menores; el presupuesto es miel sobre hojuelas para sus berrinches; el PC definió como misión disputar el rumbo al gobierno, poniendo en duda el fondo de sus decisiones; por supuesto volver a pegarle a las AFP e incluso a propósito del 18-O, hubo quienes tuvieron la desfachatez de pedir la renuncia del Presidente, siendo su motivación suprema el hacer fracasar al gobierno.

Dicho esto, urge tener un proyecto país, una épica, que nos ilumine y señale hacia dónde transitamos. Saber cómo se intentará lograrlo, qué necesitamos crear, mejorar o cambiar; donde focalizaremos los esfuerzos educacionales, empresariales, personales y gubernamentales para alcanzar ese sueño país que hoy no se logra visualizar.

No se trata de despreocuparnos de lo urgente, sino que también de ocuparnos de lo importante. Y evitar que Chile se transforme en un país socialista, es sin duda, de la máxima importancia.

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4 Comments

  1. Excelente, muy necesaria reflexión y necesario imperativo de explicitar ese norte, ese estado imagen soñado y deseado.

  2. Excelente Jaime, tenemos que pasar de la lógica de la narrativa de las emergencias a la versión chilena del MAGA, una que a la vez que nos une nos hace soñar en algo mejor

  3. Excelente reflexión Jaime …. Creo que habemos muchos que nos sentimos muy relejados con su columna, a lo cual sólo quiero agregar que además de ser algo de derecha, como Ud. dice, debe ser algo que aglutine a otra gente que quiere sacar adelante al país, pero que no queremos llevarlo a un extremo lo que seguramente mantendrá este balancín hasta que se detenga o se corte por algún lado, claramente algo no bueno ….

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