Señor Director:
Impactante cómo un país que pasó de la desnutrición infantil a la obesidad haya transformado los recintos educativos seguros en inseguros, no solo en el trayecto, sino que en el recreo y la sala de clases. Por un lado un avance tan significativo y por otro un retroceso tan espantoso. Debiera ser una exigencia, no un derecho, resguardar la integridad de todos los alumnos, versus la expulsión definitiva de unos pocos que tienen a miles con el alma en un hilo. Sin consecuencias drásticas y fin a la impunidad, la escalada seguirá en aumento y para las familias que ya no pueden llegar y salir a trabajar tranquilas por miedo a un portonazo, asalto, secuestro express o lo que sea por el camino, tampoco, pueden confiar que sus hijos están a salvo en el colegio. No sé qué esperan para recuperar la autoridad con propiedad y sacar a los activistas violentos de los recintos. Y en este crítico y dramático contexto, se les ocurre un dictamen que afecta la independencia y autonomía de 711 colegios a los que se les impide no renovar las matrículas a los alumnos por deudas, afectando su libertad y autoridad.
Josefina Sutil Servoin

Defiendanse, hagan uso de todos los recursos que les da la Cpr y la ley, muévanse con convicción, sin llorar
Muy de acuerdo en tus comentarios Josefina …. Esperemos que haya comenzado el Chile el cambio que se requiere, que en algunos países del mundo ya va ….