Señor Director:
En una reciente columna de Exequiel Cáceres, basada en los resultados del Panel Laborar UNAB, pone en valor la Educación Técnico-Profesional. Con más de 900 liceos, esta modalidad de educación representa el 37% de la matrícula entre 3° y 4° medio, siendo una de las principales vías de formación para miles de jóvenes. El estudio señala que un 14,3% de las empresas no contrata jóvenes debido al desajuste entre su formación y las necesidades del mercado.
El debate no puede limitarse a actualizar las especialidades técnicas o fortalecer el vínculo con las empresas. Contar con docentes técnicamente competentes y pedagógicamente preparados es indispensable para que la educación técnico-profesional responda a las demandas del mundo laboral. Si queremos cerrar la brecha entre la formación y el empleo, la primera inversión quizás no son los talleres, sino quienes están frente a ellos.
Rodrigo Inostroza – Académico Magíster en Educación. Universidad Finis Terrae
