Señor Director:

Su medio publicó una carta del señor Andrés Montero, que me pareció un tanto altanera, y él, naturalmente, replicó mi comentario. No obstante, en cierta forma, tiene razón. Es penoso ver al Mandatario vestido como cualquiera frente a la Armada de Chile o como un típico hincha de las barras bravas. Empero, vestirse de manera decente, a la altura del cargo o de las responsabilidades que se la han asignado, sea el propio Presidente Boric o algún político reconocido, no significa que algo vaya a cambiar en su carácter o capacidades para ser merecedor del puesto que ejerce.

Al día de hoy, la «derecha», que tradicionalmente viste de manera reputable y rigurosa (recordemos al gran senador Guzmán o a don José Piñera), no tiene ningún aporte y no se pone los pantalones, por decir lo menos. Su aporte, disfrazado en ternos y trajes regios, es un baladí que prefiere enarbolarse en riñas patéticas con sus contrincantes octubristas, y no se dan cuenta que su oposición es menester en estos tiempos para poder lograr alcanzar el sillón presidencial en 2026.

El señor Montero afirma, y en esto coincidimos, en que «es indudable que lo importante es el fondo de cómo las personas desarrollan sus labores, pero el total libertinaje en las formas no es una buena señal». Pero, me pregunto yo, ¿es tan así para acusar de libertinaje? ¡Qué concepto tan mal utilizado! Mejor digámosle «diferencia», como al escritor Lemebel le gustaba.

Finalmente, según afirma don Andrés, Chile se ha puesto muy vulgar, chabacano y “rasca”, pero eso no es ninguna novedad. Las raíces criollas persisten, y nuestra amada patria ha convivido con personas así desde hace 206 años (tomando en cuenta el 12 de febrero de 1818), pero el hecho de que políticos o personajes públicos utilicen palabras soeces no es para crucificarlos, es negar que los chilenos también tenemos defectos. Fijémonos, por ejemplo, que la ordinariez ha llegado hasta la derecha, esa que todos queremos para Chile se ha dañado de personas mal preparadas para conducir el país, que son unos nomen nescio incapaces de debatir de manera civilizada y que prefieren ir a pararse a un programa de farándula política de dudosa reputación para así conseguir adherentes, también de dubitativa actitud.

Con una parte de la derecha así, veo complicado que lleguemos a La Moneda en 2026, como sus lectores y yo creo que lo anhelamos.

José Tomás Vera Casanova

Participa en la conversación

2 Comments

  1. Ummmm, hay que usar un poco el espejo y la grabadora, para auto mirarse y escucharse, o mirar la viga en el ojo propio y no la paja en el ojo ajeno

  2. Evidentemente, lo importante es la forma en que las autoridades de gobierno cumplen sus funciones; no la forma en que se visten.
    No obstante, me parece inapropiado que asistan a un funeral vestidos con una colorida guayabera o a una ceremonia oficial solemne sin corbata o que transiten por espacios públicos vestidos con una polera con una imagen ofensiva o indecorosa.
    Adolfo Paúl Latorre
    Abogado

Deja un comentario
Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.